Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, agosto 11, 2020
  • Siguenos!

Depresión o Purificación 
Por Juan Ignacio Echegaray

DIFERENCIAS ENTRE LA DEPRESIÓN Y LA PURIFICACIÓN

¿Puede un lector por su cuenta, leer y practicar los consejos de San Juan de la Cruz con fruto? No, precisará de un guía experto como los que preceden las caravanas en el Far West. Tampoco Israel se mueve por el desierto, sin la guía de Moisés.

La práctica de la Doctrina Mística de San Juan de la Cruz, precisa de la dirección espiritual, que ayuda a desenmascarar los engaños del demonio, confrontando la vida con la escucha y la obediencia a la Palabra.

En este proceso, la Psicología tiene su parte, aunque tampoco ella puede ir sola. ¿Cómo y por qué? Por una parte, ella ayuda a aterrizar los espiritualismos, la superficialidad, la autosuficiencia, el ego superlativo. Pero, como un servicio a todo el proceso, ha de llevar las personas a Cristo, no a sí misma.

Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os proporcionaré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. (Mt 11, 28-30).

Cristo no dice id al catequista; o al psiquiatra, no. Dice: Venid a mí. Es todo un arte indicar el modo de ir a Cristo.

Para hacerla santa e inmaculada en su presencia por el Amor. (Ef  1,4)

La traducción de la edición del año 2009 de la BdJ, dice: Dios nos ha elegido en Él antes de la fundación del mundo, para que vivamos ante Él santamente y sin defecto alguno, en el Amor.

San Juan de la Cruz muestra que el Amor de Dios es el que opera en las Noches activa y pasiva del alma. Dios, abre un camino en el desierto para el hombre esclavo de sus concupiscencias, esclavo hasta de su misma vivencia religiosa, abre el Mar Rojo de una Pascua personal y comunitaria, nos hace pasar del pecado a la gracia, de la esclavitud a la libertad.

Hemos querido inquirir sobre dos bandas de significación, simultáneamente. Los apetitos existen, y es necesario identificarlos. Pero, ¿cómo vaciarse de ellos? Con la mortificación dice San Juan de la Cruz.

Este camino de fe hacia la unión con Dios, que San Juan de la Cruz nos muestra tanto en Subida como en Noche, que ha sido declarado válido por el Magisterio de la Iglesia, que está ampliamente experimentado en la vida carmelitana, ¿lo puede hacer uno en solitario, por pura curiosidad, o – con la mejor intención del mundo – para una personal santificación?

No hay que aislar el combate espiritual, de la vida sacramental de la Iglesia, ni de la prudente y experimentada dirección espiritual. Se necesitará un acompañamiento de alguien probado y carismático. La reciente beatificación del P. Eugène y la creación de una TOC a él vinculada, confirman lo que estoy diciendo.

Sin la presencia de Cristo, negarse en todo, y no querer nada en nada, sería un esfuerzo moralista, que conduce a un túnel de represiones al que la psiquiatría señala como otras tantas alienaciones. No pocas vocaciones frustradas, no pocas exageraciones ascéticas, tienen cabida en este espectro. El arte, repito, es llevar las personas a Cristo; si es que de Cristo se ha recibido ésta misión.

(Realizo a continuación un extracto en inglés de las dos Conferencias dadas por la Dra. Verónica Azofeifa Espinosa, Aspectos psicológicos en la Doctrina de San Juan de la Cruz. RARZI, Riga (Letonia), 23-24, Noviembre, 2016. One on the most enriching contributions has been the exposition of the work, Misticismo y Depresión de Javier Álvarez who tries to diagnose depressive tendances in Saint Jhon of the Cross. Dr. Azofeifa, dismantled such a diagnosis. She pointed out important aspects that differentiate one from the other.)

Las dos Conferencias impartidas en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Riga (RARZI) (Letonia), por Verónica Azofeifa Espinosa, de la Tercera Orden Carmelita, Aspectos psicológicos en la Doctrina de San Juan de la Cruz (1),  estuvieron animadas por un intenso clima de diálogo y de comunión.

La Psicología, nos dijo la Dra. Verónica, descubre la existencia en toda persona de apetencias, gustos y deseos, llamados apetitos por el Doctor Místico, que son objetos visibles que cargan llenando de pesos al alma. Sobre ellos trabaja Dios para purificarnos, para vaciar el alma en las Noches activa (Subida al Monte Carmelo) y pasiva (Noche oscura del alma), hasta conducirla a carecer del apetito de las cosas, y hasta de la voluntad de ellas, para atraerla enteramente a sí.

Sería un quietismo, si el alma no tuviera que trabajar para mortificar (2) los dichos apetitos. A este trabajo personal y de la gracia, de descendimiento, de conversión y unión con Dios, se le llama Noche. En palabras del Doctor Místico: dar modo de vaciar, ejercitarse en quitar y purificar las potencias sensitivas y espirituales de los objetos visibles, y de todo lo que no es Dios, se alcanza por gracia de Dios, y la respuesta del alma.  

Y así como en la Noche sensitiva damos modo de vaciar las potencias sensitivas de sus objetos visibles según el apetito para que el alma salga de su término al medio, que es la fe, así en esta Noche espiritual daremos, con el favor de Dios, modo como las potencias espirituales se vacíen y purifiquen de todo lo que no es Dios y se queden puestas en la oscuridad destas tres virtudes (fe, esperanza y caridad), que son el medio y disposición para la unión del alma con Dios. Subida 2,7.

En esta primera Noche de purgación activa, aconseja el santo quemar el corazón del pez en el fuego del Amor de Dios, como hizo Tobías antes de su matrimonio con Sarra:

Se difundirá el aroma y cuando el demonio lo huela, huirá y nunca aparecerá ya a su lado. Tob 6, 7-8.

Ofrecer el corazón del pez, San Juan de la Cruz entiende decir:

un corazón aficionado y apegado a las cosas del mundo. (…) Para comenzar a ir a Dios se ha de quemar y purificar todo lo que es criatura en el fuego del Amor de Dios. En esta purificación (sic. purgación) se ahuyenta al demonio, que tiene poder en el alma por el asimiento a las cosas corporales y temporales. Subida, 2, 2.

Otro aspecto del aroma de la ofrenda hecha a Dios del corazón y del hígado del pez, es que, en la Tradición, el pez, ichtys en griego, es al mismo tiempo un anagrama y una metáfora de Cristo: Iesu Xristos Theou Yios (de Dios Hijo) Soter.

La profecía de que el creyente resucita con Cristo, – estamos recorriendo la experiencia de Tobías y Sarra -, marca el límite de la Psiquiatría, nos orienta hacia Aquel que realmente es el Único que salva al hombre de la muerte. En su kénosis: Cristo ha sido constituido por Dios Kurios, se vació humillándose hasta la muerte y muerte de cruz. (Fil 2, 11: toda rodilla…).

¿Cómo interviene Cristo, y cómo intervengo yo para que sea Él la fuerza purificadora de mis apetitos y sensualidad? Los apetitos que me han sido descubiertos en la Noche activa del alma, los desenmascara una psicología atenta y respetuosa del modo cómo Dios conduce el alma en su historia personal, familiar y comunitaria. Ver el paralelismo entre Tob 6, 17-18a; 8, 3 y Hb 3,14-15; 5, 7-10.

Dice san Pablo:

Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la Vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros. Así que hermanos no somos deudores de la carne para vivir según la carne, pues, si vivís según la carne, moriréis. Pero si con el Espíritu hacèis morir las obras del cuerpo, viviréis. En efecto, todos los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios. (Rom, 8, 11-13).

El fin de este camino de fe, es la unión con Dios. Cfr. Subida 3,1.

Oh cuán dichosa ventura es poder el alma librarse de la casa de la sensualidad. No se puede bien entender si no fuera a mi ver, el alma que ha gustado de ello; porque verá claro cuán mísera servidumbre era la que tenía y a cuántas miserias estaba sujeta cuando lo estaba a la obra de sus potencias y apetitos y conocerá cómo la vida del espíritu es verdadera libertad y riqueza que trae consigo bienes inestimables. (2 N 14, 3).

Como ocurre en cada momento del viaje místico, el AMOR siempre presente, es la fuerza que te ayudará a superar todos los obstáculos: “porque el Amor es despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios” (2 S 5,7). (…) para vencer en ti mismo todo lo que no sea el nuevo ser que va surgiendo al paso por las noches. Y el modelo de referencia último es aquí el mismo Cristo, que en la cruz llegó al abandono total, bajó a la más profunda oscuridad, se redujo a nada, se le derrumbaron hasta los mismos atributos divinos. En la cruz, afirma Juan de la Cruz, el “Señor estuvo más aniquilado en todo… quedando así aniquilado y resuelto así como en nada.” (2 S 7, 11). (3)

II. Una aportación enriquecedora en las Conferencias de Azofeifa Espinosa, ha sido el análisis de la obra Mística y Depresión de Francisco Javier Álvarez Rodríguez. Trabajo en el que se pretende diagnosticar tendencias depresivas en san Juan de la Cruz.

Alguien en el auditorio dijo: ¿Tal vez fruto de su orfandad temprana, de la pobreza familiar, y otras dificultades padecidas en su adolescencia e infancia?

Muy por el contrario, en esas duras situaciones familiares, San Juan de la Cruz no reaccionó ni con la depresión, ni con la resignación, ni con la murmuración. Hacer de la necesidad virtud, es una máxima cristiana, y San Juan practicó la humildad desde su niñez aceptando sencillos oficios – monaguillo, aprendiz, asistente de enfermería, etc – para ayudar a su familia a salir adelante.

El autor de Mística y depresión, concluye su obra con un interrogante ¿Depresión o purificación?, su hipótesis la resume con la pregunta: ¿Se trata de un bien necesario y conveniente aunque doloroso, como predica la Teología Mística o, por el contrario, debe ser más bien considerado como un proceso negativo y patológico que hay que eliminar sin más, como pretende la Psiquiatría? (5)

Dice San Juan de la Cruz: Las aprehensiones de estas potencias -memoria, entendimiento y voluntad-, no sirven como medio próximo de unión a los aprovechados, todavía sirven de modo remoto a los principiantes para disponer y habituar el espíritu a lo espiritual por el sentido y para, de camino, vaciar del sentido todas las otras formas e imágenes bajas, temporales, seculares y naturales.

Procede de distracción o tibieza el no poder  fijar la imaginación y sentido en las cosas de Dios, luego tiene apetito y gana de ponerla en otras cosas diferentes y motivo de irse de allí.

(…) aunque se vea que no puede discurrir ni pensar en las cosas de Dios, y que tampoco le da gana pensar en las que son diferentes, podría proceder de melancolía o de algún otro jugo de humor puesto en el cerebro o en el corazón que suelen causar en el sentido cierto empapamiento y suspensión que le hacen no pensar en nada, ni querer ni tener gana de pensarlo, sino de estarse en aquel embelesamiento sabroso.  

Contra lo cual ha de tener la tercera, que es noticia y atención amorosa en paz, etc, como habemos dicho. (Subida XIII, & 4).

La melancolía, aparece tres veces en Subida:  Pról & 4.6 y Cap. XIII, 4.

Acaecerá que lleve Dios a un alma por un altísimo camino de oscura contemplación y sequedad, en que a ella le parece que va perdida, y que, estando así, llena de oscuridad y trabajo, aprietos y tentaciones, encuentre quien le diga (…), o que es melancolía, o desconsuelo, o condición, o que podrá ser alguna malicia oculta suya, y que por eso la ha dejado Dios; y así, luego suelen juzgar que aquella alma debe de haber sido muy mala, pues tales cosas pasan por ella. (Pról. & 4).

Cuando a un alma la está purificación Dios, diagnosticarle la melancolía, o la malicia personal, es un mal diagnóstico o, peor, inexperiencia de los confesores, dice san Juan de la Cruz: así, luego suelen juzgar que aquella debe de haber sido muy mala…Acaecerá que la mayor pena que ella siente sea del conocimiento de sus miserias propias, … que está llena de males y pecados, porque le da Dios aquella luz del conocimiento en aquella Noche de contemplación … que será por su culpa… pensando los tales confesores que procede de pecados, hacen a las dichas almas revolver sus vidas y hacer muchas confesiones generales, y crucificarlas de nuevo… (sin entender) que aquel es tiempo… de dejarlas así en la (sic. purgación) purificación que Dios las tiene, consolándolas y animándolas a que quieran aquello hasta que Dios quiera. (Pról. & 5.)

Cómo se ha de haber el alma entonces y el confesor con ella, y qué indicios habrá para conocer si aquella es la purgación del alma, y, si lo es, si es del sentido o del espíritu, lo cual es la noche oscura que decimos, y cómo se podrá conocer si es melancolía u otra imperfección acerca del sentido o del espíritu.

(…) pensarán, ellas o sus confesores,  que las lleva Dios por este camino de la noche oscura de purgación espiritual, y no será, por ventura, sino alguna imperfección; (…) hay muchas almas que piensan no tienen oración, y tienen muy mucha; y otras, que tienen mucho, y es poco o nada. (Pról. & 6).

Vemos en estas descripciones del estado de un alma en vías de purificación, que a San Juan de la Cruz no se le escapan las características de una imperfección, de una enfermedad, o las de un proceso de transformación espiritual en que la persona es llevada de la mano por Dios.

III. En los & 8 y 9 del Prólogo a Subida, el santo, lejos de ignorar los peligros del sentimentalismo, indica la doctrina sustancial para identificar la melancolía, la desnudez de espíritu, o la purificación. Subida, Cap. XIII, & 5 al 7.

La Dra. Verónica Azofeifa, desmontó el diagnóstico precipitado de Álvarez, comparando las características de la purificación y de la depresión (4).  Señaló que la depresión conlleva desgana de vivir, no así la purificación en la cual la persona sigue adelante poniéndose en las manos de Dios que está actuando a su favor en la Noche Activa; la depresión supone estados de tristeza y desesperación, la purificación mantiene un clima de alegre esperanza, incluso en el dolor de una situación de desarraigo; la depresión puede llevar al suicidio, la purificación no pierde la esperanza.

En un estado de melancolía se experimenta la amargura, se tiene la impresión de estar encarcelados, y no hay transformación.

¿Cómo decir que san Juan de la Cruz tuvo alguna manera de depresión melancólica endógena, sin pruebas genéticas? ¿Quién entrevistó a sus padres para saber que era hereditaria, como algo que viene de adentro y es recurrente? Se pregunta acertadamente Azofeifa.

En  2 Noche 9,1-3; 1 N 12, 2, encontramos otras características que diferencian la Noche de la depresión, o de la melancolía. Dios humilla mediante la noche oscura hasta vaciarnos de cuanto estorba, hasta limpiarnos de toda posesión  natural y da luz al alma para que divinamente pueda gustar de las cosas todas.

Ya nos hemos purificado muchísimo, dice Verónica, de todo lo que estaba en nuestras manos, pensamientos, emociones, hábitos, seguridad en nuestras creencias, dolores de la infancia, quedando un poquito vacíos de nosotros mismos.

De ésta espantable y tempestuosa noche de la contemplación, que es una purgación tenebrosa y horrible, se sale más fuertes y felices. No por esfuerzos, inhibiciones o racionalismos se les ofrecen al alma los frutos de la purgación de la Noche, sino  porque han crecido:son entrados en esta Noche pasiva, los destetados de leche. (2 N 1, 1; 7, 3; 23, 10; 1 N 8, 2). Mientras piensan que Dios les ha abandonado, o desean volver atrás, Dios no se ausenta nunca, con la ayuda de las virtudes teologales va purificando al alma.

Al salir de la Noche se sale queriendo amar, hemos sido limpiados, liberados. Nuestra terapia es el Amor de Dios, (1 N 12, 4), reconocemos ser muy amados por Dios y salimos con un mayor conocimiento de nosotros mismos, de nuestra propia miseria.

Como colofón, Verónica nos transmitió la Buena Noticia del Amor de Dios, fundamento del proyecto que Dios tiene sobre cada persona. El “yo” personal, se escapa de entre las manos como agua, cuando se intenta asirlo y definirlo con la sola razón. En cambio en la revelación, el ser personal disfruta de una base ontológica única: hemos sido pensados, creados y salvados por Dios para una felicidad eterna.

Experimentar la misericordia produce alegría. No permitamos que las aflicciones y preocupaciones nos la quiten; que permanezca bien arraigada en nuestro corazón y nos ayude a mirar siempre con serenidad la vida cotidiana.

En una cultura frecuentemente dominada por la técnica, se multiplican las formas de tristeza y soledad en las que caen las personas, entre ellas muchos jóvenes. En efecto, el futuro parece estar en manos de la incertidumbre que impide tener estabilidad. De ahí surgen a menudo sentimientos de melancolía, tristeza y aburrimiento que lentamente pueden conducir a la desesperación.

Se necesitan testigos de la esperanza y de la verdadera alegría para deshacer las quimeras que prometen una felicidad fácil con paraísos artificiales. El vacío profundo de muchos puede ser colmado por la esperanza que llevamos en el corazón y por la alegría que brota de ella. Hay mucha necesidad de reconocer la alegría que se revela en el corazón que ha sido tocado por la misericordia. Hagamos nuestras, por tanto, las palabras del Apóstol: «Estad siempre alegres en el Señor» (Flp 4,4; cf. 1 Ts 5,16). (6)

NOTAS

(1) Rīgas Augstāko reliģijas zinātņu institūtu (RARZI) “Svētā Jāņa no Krusta mācības psiholoģiskie aspekti”, 2016 g. 23. un 24. Novembrī, Lektore – Prof. Veronika Azofeifa Espinosa, Dr. psych., Ha sido excelente la traducción simultánea.

(2) Subida 3, 1; 4, 1 y 5; 8, 4-7; 11, 1-3; 22, 18; 23, 4; 25, 8; 29, 9. Sobre las cuarenta y cinco veces que el santo – en Subida al Monte Carmelo -, utiliza la palabra mortificar, en sus distintas declinaciones verbales, veinte de ellas se refieren al sustantivo mortificación. Declaración a las Canciones 37. 4. 36. 13

(3) J. Antonio Marcos, Ahora entiendo a San Juan de la Cruz, pdf. 483.

http://www.revistadeespiritualidad.com/upload/pdf/1738articulo.pdf. pp. 471.476.478.483: Entrada 9.12.2016.

(4) A la depresión endógena le acompañan la inhibición de las funciones emocionales y psíquicas, los sentimientos de culpabilidad, la parálisis de la afectividad y de la voluntad, la dificultad de concentración, el aislamiento social, el abandono hasta en el aseo personal. La Mística orienta positivamente lo que la Psiquiatría consigue apenas tratar.

(5) Francisco Javier Álvarez Rodríguez, Trotta, 1997.

http://nuevapsiquiatria.es/mistica-y-depresion-san-juan-de-la-cruz-de-javier-alvarez. Entrada 8.12.2016;  En la web, pdf. 245-249. 

(6) Papa Francisco, Misericordia et misera, & 3 de 20 nov 2016, Solemnidad de Cristo Rey.

            Juan Ignacio Echegaray.

 

Añadir comentario