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DERECHO, MISERICORDIA Y FIDELIDAD 
28 de Agosto
Por Horacio Vázquez

“Habló Jesús diciendo: “Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la misericordia y la fidelidad!” Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. “¡Guías ciegos que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera” (San Mateo 23, 23-26).

COMENTARIO

Este párrafo del Evangelio de Mateo forma parte de lo que se conoce como el Discurso Escatológico y nos trae referencias proféticas claras de las “Imprecaciones” de Isaías 5, 8, y del “Juicio por Corrupción” de Jeremías 8, 4, que manifiestan la ira del Señor por el pecado de los dirigentes del pueblo de su elección.

Para comprender mejor este claro posicionamiento de Jesús contra del estamento religioso de Israel, debemos releer la parábola de los “Viñadores homicidas” en Lucas 20, 9 y siguientes, donde “la viña” es el pueblo de Israel, “los viñadores que la trabajan” son los sumos sacerdotes, escribas y fariseos que lo guían y adoctrinan, el “dueño de la viña” que reclama el fruto que le corresponde, es el Señor, que ante la rebeldía de los viñadores para entregárselo, envía a su a su “querido Hijo”, “figura de Jesucristo”, al que los viñadores matan para quedarse con su herencia. La conclusión de la parábola es obvia, el dueño de la viña “hará perecer a estos labradores y dará la viña a otros”, es decir, expulsará a los que dirigen al pueblo con malas artes y pondrá en su lugar a los apóstoles, que son ahora los preferidos como trabajadores de su viña para la salvación de los hombres.

Y la alusión que se hace de ellos en la parábola es tan clara y terminante, que por una vez, esta parte de su auditorio, la de “los ciegos que no ven” y “los sordos que no oyen”, la que rechaza su palabra y es incapaz comprender y aceptar el ministerio de Jesús, en aquel instante, y por esta vez, sí comprende su significado, sabe que son ellos los “viñadores homicidas”, y que serán expulsados del reino que se anuncia,  y así los expresa Lucas 20, 19: “Los sumos sacerdotes y los escribas, comprendiendo que había dicho la parábola por ellos, intentaban echarle mano en aquel mismo momento, pero tuvieron miedo al pueblo”.

Pero siendo esto así, no queremos pasar por alto el mensaje que traslada Jesús en su invectiva, que pone de manifiesto la doblez e hipocresía del estamento religioso de Israel, que cumpliendo rigurosamente los preceptos más simples y menos importantes como el pago del diezmo de las hortalizas, descuidan, no obstante, “lo más grave de la Ley”, “el derecho, la misericordia, y la fidelidad”, que son las columnas sobre las que Jesús ha venido a construir el reino de los cielos entre los hombres.

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