Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|lunes, septiembre 16, 2019
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Descansar en ti 

Una cosa he pedido a Yahvéh, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Yahvéh todos los días de mi vida. Para contemplar la hermosura de Yahvéh, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada. (Sal 27)

Entra el verano y ya buscamos anhelantes el reposo, para desconectar de preocupaciones, de frustraciones y desengaños, de un año que, probablemente, no nos ha gustado y queremos olvidar. Y es ahora cuando aparece el momento esencial, el tiempo propicio para descansar en el Señor, para recostarse en Dios, como un niño amamantado en los brazos de su madre, agarrados a Él, permaneciendo en Él…, apoyando nuestras miserias en su ternura, nuestras iniquidades en su benignidad, recostándonos en las dunas de su gracia y contemplando un mar  de mansedumbre, unas inagotables olas de misericordia que no abandonan su rumor.

Porque el cansancio que nos pesa lo causa nuestras maldades, la vastedad de nuestra codicia, la necedad de nuestros quehaceres… Imbuidos en la noria cotidiana, pasa desapercibido el estruendo de la gracia; en efecto, fatiga la vanidad y agobia la soberbia que nos encadena a mirar siempre desde el otero, y tizna la lujuria, y embota la inquina que nos excluye de la comunión y la cercanía…; mientras, la desidia se transforma en una tristeza hosca y desolada; y repta moribundo el júbilo que se ha vencido por el amor al dinero, y la tibieza nos rubrica un semblante adusto, rendido. ¡oh, Señor!, descansar en Ti… Esconderme bajo tu manto y fijar los ojos en la cima del monte donde aparece tu brisa.

Reposar en tus bienaventuranzas, recostarme sobre la arena en la que escribes el perdón de mis dolencias, que son los frutos de mi malicia. Apretar mi espíritu en Ti donde tu mirada próxima atempere la turbidez del deseo y la ansiedad atribulada de mis afanes…; y así, al despertar, colmarme de tu semblante, de la ternura sin fin de tu mirada mientras permanezco cobijado al amparo de tus alas. Reclinarme en Ti; este tiempo benévolo que me ampara tu paciencia y tu descanso, restaurar las infidelidades recónditas y las ambiciones veneradas que nublan la verdad… Permanecer en Ti, a tu diestra, en el lote de tu heredad que es refugio de los débiles, rellano en el misterio, rastro y reguero de Vida Eterna.  Reposar en tu misericordia y dejarse anegar de tu gracia mientras me escondo en lo secreto de tu estancia, y cuando llega la noche pregonar tu fidelidad. Ese descanso quiero: habitar en tu morada por tiempo sin fin. Feliz descanso en el Señor.

Ven a recoger mis desaires

y mis humos,

a recobrar las llagas de mis honduras,

ven a desterrar la costra del escarnio,

a templar la bordona del delito,

suplamos por arpegios enlazados

la desgana que rige mi cántico,

espiemos la greña y el hedor,

y saltemos

por los verdes esmeros del tálamo

en mi lecho,

por las noches,

he buscado el amor de mi alma

                                                                                                                                                                                                                                     Jorge Santana

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