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El asombro y la tienda 
06 de Agosto
Por Alfredo Esteban

Tomó a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús: “Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí!”. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía. Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube. Y una voz desde la nube decía: “Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo”. Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto (San Lucas 9, 28b-36).

COMENTARIO

Para este mes de agosto, no está nada mal la buena noticia que nos trae el Evangelio de hoy.

Jesús manifiesta su gloria a los discípulos nada más y nada menos que mostrándoles el recorrido que iba a realizar y consumar en Jerusalén: prendimiento, juicio y crucifixión.

Siempre pensé que Pedro quería quedarse en ese estado de bienestar y contemplación, pero es curioso que hoy me fijo que las tiendas que pide montar no son para él y sus compañeros, son: una para Jesús, otra para Moisés y otra para Elías. Quizá vieron lo que se les venía encima y preferían quedarse viendo la manifestación, el texto dice: no sabía lo que decía.

Hay tres cosas sobre las que hoy queremos reflexionar:

1ª Jesús habla con Moisés y Elías de su pasión y muerte de cruz. La muerte de Jesús es redentora porque nos muestra su recorrido pero al tiempo nos acompaña en nuestro recorrido, no estamos solos.

2ª La voz que sale de la nube y dice: Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo. Escuchar y contemplar al Hijo, al Elegido es ver y tocar la extraordinaria obra que Dios ha hecho con todos los hombres, sacándonos del pecado, de la envidia y de la muerte, es empezar a estar agradecidos por el regalo de la vida y recordar las palabras de vida que Dios da en el Monte Sinaí a Moisés y que empiezan así: Escucha Israel…, ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y al prójimo como a ti mismo.

3ª El silencio que guardan Pedro, Juan y Santiago, es muy significativo porque el cuadro que están viendo y contemplando les revela cuál es la realidad de su vida. Por una parte, su vida camina junto a la de todos los hombres hacia la muerte y por otra, el hecho de anunciar a Jesús de Nazaret como Hijo de Dios supone un cambio en su conducta, ahora van a ser capaces de entregar y de dar su vida por causa de Jesucristo.

Si hay cielo, si existe la vida eterna, si existe la resurrección de los muertos nada ni nadie nos puede quitar la vida. ¿Quién nos separará del amor de Dios? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? En todo vencemos por aquél que nos amó.

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