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El Camino Neocatecumenal, de luto por la muerte de Carmen Hernández 

  • Cofundadora del carisma, es una de las figuras femeninas de la historia de la Iglesia moderna

Carmen Hernández, iniciadora del Camino Neocatecumenal con Kiko Argüello, falleció ayer en Madrid a los 80 años después de algunos meses en los que su estado de salud había empeorado de forma progresiva. Hernández es una de las grandes figuras femeninas en la Iglesia contemporánea y supo llevar a cumplimiento la renovación propuesta por el Concilio Vaticano II.

La Iglesia universal y especialmente el Camino se encuentran de luto. Hernández fue iniciadora de una de las realidades más importantes en la historia de la Iglesia, que comenzó entre los pobres de las barracas de Palomeras Altas, en Madrid, zona marginada de la capital en los años 60. El equipo responsable del Camino estaba formado por el también español Kiko Argüello, pintor que dio un giro radical a su vida después de una crisis existencial, y por el sacerdote Mario Pezzi.

La última vez que se la pudo ver en público fue el pasado 18 de marzo en la audiencia que el Papa Francisco concedió a las familias misioneras del Camino, donde las alentó a continuar con esta obra evangelizadora de la que forman parte más de un millón de personas en todo el mundo.

Francisco habló también con ella personalmente por teléfono el pasado 1 de julio durante una audiencia privada concedida a Kiko Argüello y al Padre Mario Pezzi en el Vaticano. En aquella ocasión, el Pontífice bromeó con Carmen, quien no se creía que fuese el mismo Francisco el que la estuviese llamando. Según contó el propio Argüello a LA RAZÓN, el Papa animó a Carmen a continuar adelante y le aseguró rezar por ella. Incluso le dijo que esperaba verla próximamente en Roma.

Hernández fue, sin duda, una revolucionaria en la Iglesia y el alma del Camino, y es responsable de la mayoría de catequesis aprobadas por el Vaticano a lo largo de los años. Argüello y Carmen hacían, de esta manera, un «tándem» perfecto en el que tanto Pablo VI como Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco confiaron como un instrumento de enorme valor para la nueva evangelización en las parroquias. Poco después de conocerse la noticia, Argüello envió un comunicado interno a los miembros del Camino en el que confirmaba que «a las 16:45, nuestra hermana Carmen ha partido para el cielo. Es seguro que Nuestro Señor Jesús ha venido para tomar su alma y llevársela con Él». «Mientras sufrimos por su falta, sobre todo yo, estamos contentos de saber que Nuestro Señor Jesús se la ha llevado consigo», dijo.

Argüello, en unas emotivas líneas, indicó que fue una «enorme ayuda para el Camino. Nunca me aduló, siempre pensando en el bien de la Iglesia. ¡Qué mujer fuerte! Nunca he conocido a nadie parecido. En los anuncios, con los jóvenes, y con el Papa, como ahora en Cracovia, siempre les decía: “La mujer es lo más importante de la Iglesia, porque lleva en su seno la fábrica de la vida. Por eso en la primera página del Génesis hasta el final del Apocalipsis siempre el demonio persigue a la mujer».

El iniciador del Camino también señala que «Carmen ha sido para mí un acontecimiento maravilloso; la mujer, su genio grande, su carisma, su amor al Papa y sobre todo su amor a la Iglesia».

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