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El cobijo de los católicos españoles en Roma 

Por Almudena Martínez-Bordiú | 

InfoVaticana descubre de la mano del rector, el sacerdote segoviano Mariano Sanz, la misión y las obras de la Iglesia de los Españoles en el corazón de Italia.

Atravieso Via Giulia desde la imponente San Giovanni dei Fiorentini, la iglesia dedicada a San Juan Bautista que preside la Piazza dell’Oro. Ya en el número 151, casi al final de esta histórica calle romana, me encuentro con la sede de la Iglesia Nacional de Santiago y Santa María de Montserrat de los Españoles. Al templo se accede por la calle paralela, Via di Monserrato, pero hoy he quedado con el rector, Don Mariano, que amablemente ha accedido a enseñarme el edificio.

Via Giulia

Nada más entrar se puede apreciar un bonito patio muy luminoso rodeado de columnas blancas, que alberga, entre otras, la tumba del obispo Diego Meléndez de Valdés, como me explicó más tarde el padre Mariano.

Tumba del obispo Diego Meléndez de Valdés

En torno a este patio, como pude descubrir más tarde, se encuentran los despachos del rector y vicerrector de la iglesia, las habitaciones de algunos sacerdotes, una maravillosa biblioteca, una pequeña y acogedora capilla, un acceso que te lleva hasta la Iglesia de Montserrat y una azotea con unas preciosas vistas que más adelante enseñaré. Este conjunto laberíntico de escaleras, pasillos y habitaciones es el cobijo de los católicos españoles desde el siglo XVI.

Un simpático secretario, italiano, me hace pasar a una sala muy acogedora con techos altos y cuatro cuadros que, como dice Mariano, “no están ahí por casualidad”. El primero que se ve nada más entrar es el de la Virgen de Montserrat, custodiado a ambos lados por San Ildefonso y por Cristo crucificado. En la cuarta pared de la estancia aparece colgado, como no podía ser de otra manera, una pintura del apóstol Santiago.

Después de unos minutos de espera el secretario me acompaña por una gran escalinata central que a su vez se divide en dos. Giramos a la derecha y después de atravesar un largo pasillo llego por fin al despacho del rector.  Allí se encuentra Rosa María, su secretaria, una joven italiana también muy simpática.

Escalera central

Don Mariano Sanz es un sacerdote segoviano que irradia sencillez y cercanía. Es rector de esta iglesia desde hace ya diez años , donde también fue vicerrector durante otros diez. Estudió Teología del Derecho Canónico en Salamanca, hizo la tesis y fue profesor durante tres años. Más tarde llegó a Roma a través del obispo que le ordenó, hace ya veinte años de eso.

Pasamos a una sala a la que llaman “el salón de los cardenales”. La mesa, las sillas y las paredes me recuerdan al color de los Birretes Cardenalicios, quizá a eso se deba su nombre. Pregunto a Don Mariano si dan uso al comedor, a lo que me responde que lo han utilizado cuando han hecho obras “porque necesitábamos un sitio para colocar los planos”, aunque ahora me comenta que están luchando con unas termitas que han acampado a sus anchas por toda la habitación.

 

El salón de los cardenales

En el techo, me explica Don Mariano, se encuentran representadas la tres Virtudes Teologales (Fe, Esperanza y Caridad) y las Cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza).

Las tres Virtudes Teologales

 

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“En esta casa viven de forma permanente unos doce sacerdotes españoles. La mayoría residen en el Colegio español, en Vía de Torre Rosa, donde habrá más o menos unos setenta. Entre los que viven en Via Giulia hay un grupo que está haciendo la tesis doctoral y también vienen profesores españoles de algunas facultades. Siempre son sacerdotes diocesanos que vienen durante un periodo de tiempo a hacer un trabajo de investigación”, explica el rector.

Continuamos recorriendo los largos pasillos y dejamos atrás algunas obras de arte como un precioso cuadro de La Verónica, otro de la Virgen en oración, varios Madonnari, un arca del siglo XVI donde se guardaba el ajuar de las novias que se casaban en la iglesia, y el cuadro que elegí como mi favorito, la representación de la renuncia como cardenal de César Borgia a Alejandro VI.

Renuncia de César Borgia

 

Sacra de la Iglesia de Santiago de Piazza Navona con parte del canon de la Misa

 

Busto del abogado español Pedro de Foix Montoya de Bernini

 

‘Investigación, estudio y servicio pastoral’

Y llegamos a la biblioteca. Don Mariano me va enseñando, una a una, cada repisa de la gran biblioteca, dividida por cuartos a distintos niveles, a su vez unidos por varias escaleras. Historia de la Iglesia en España, Derecho Canónico, literatura española, obras completas, diccionarios, biografías, arte en España, música, teología…en definitiva, un lugar digno de ser admirado.

Me presenta a un grupo de señoras italianas adorables que parecían sacadas de una película. Las cuatro estaban sentadas alrededor de una mesa de estudio alargada repleta de papeles y rodeadas de paredes llenas de libros. Son, por así decirlo, las guardianas de la biblioteca. Se encargan de catalogar y ordenar todos los libros, y ya llevan unos sesenta o setenta mil.

“La biblioteca es una parte muy importante de la vida de la casa”, me cuenta el padre Mariano. Y es que la Iglesia Nacional de Montserrat tiene dos misiones principales: Por un lado, el estudio e investigación de la historia de la Iglesia en España y por otro prestar atención pastoral a los españoles que vienen a Roma a través, sobre todo, de diferentes actividades cada mes. “Habrá una media de 40 o 50 personas que vienen a Misa y a las actividades”, explica.

A continuación, el rector me enseña el cuarto de lectura para los sacerdotes de la casa. Una habitación muy luminosa con cuadros de todos los Papas de la Iglesia. “Hemos mandado a enmarcar a Pablo VI y Juan Pablo II y solo faltaría Pío Nono”. La verdad es que apetecía quedarse allí, en silencio, y sumergirse en una lectura.

 

Sala de lectura

“Estas casas tienen eso, que tienen muchos recovecos”, dice el padre Mariano mientras me enseña una puerta secreta desde donde se puede ver la iglesia de Montserrat desde arriba.

Vistas a la iglesia de Montserrat

 

Y subimos a la azotea. Santa Agnese en Piazza Navona, Villa Medici, Villa Borghese, Chiesa Nuova, San Pietro in Montoro, el Gianicolo, Il cortile della pigna, Santa Maria Maggiore…Roma siempre es más bonita desde arriba.

Roma desde arriba

 

El padre Mariano me explica que esta iglesia, ligada a la iglesia de Santiago de Piazza Navona, se construye en 1518 durante el pontificado de León X. El proyecto del templo se debe al arquitecto florentino Antonio da Sangallo. Se trata de la primera iglesia romana proyectada en una sola nave con capillas laterales abovedadas. La primera piedra fue bendecida por Juan Sánchez, obispo de Cefalú (Sicilia).

“Pero luego  se cierra debido a que no tenían dinero para terminarla y por vicisitudes de la Iglesia en España, como el tratado de 1753 entre Fernando VI y Benedicto XIV en virtud del cual todos los españoles tenían que salir de Roma. Entonces claro, tanto la iglesia de Santiago como ésta quedaron destrozadas”, explica el sacerdote.

Pasada la Guerra Napoleónica cerraron la iglesia de Montserrat y se pasó la advocación y la titularidad a Santiago. Más adelante decidieron vender la de Santiago y finalmente todo se pasó a esta iglesia. “El 80% de las cosas que hay en la iglesia de Montserrat son de la iglesia de Santiago”.

Terminamos el recorrido y tras obsequiarme con su revista anual “Anthologica Annua” y todo tipo de folletos me despido de Don Mariano, aunque tengo el presentimiento que no será la última vez que le vea.

Iglesia de Montserrat

No podía irme sin entrar en la iglesia, situada en la acogedora Via di Monserrato, como he contado antes.

A finales de la Edad Media surgieron en Roma varias instituciones, con iglesias y hospitales, que funcionaron como centros de acogida para peregrinos españoles, especialmente necesitados y enfermos. Una de ellas fue Santiago y San Ildefonso de los Españoles, ubicada en la Piazza Navona, y otra fue ésta, la iglesia de Santa María de Montserrat.

Ambas, por su origen y actividad, fueron adquiriendo progresivamente el carácter de iglesias nacionales. Pero la iglesia de Montserrat fue cerrada en 1798, y el Papa Pío VII aprobó en 1807 su unión canónica con la de Santiago. Esta última fue clausurada en 1817 y adquirida por los misioneros de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en 1878. Por esta razón, este templo quedó como Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat. Desde el año 2003 es por primera vez título cardenalicio.

 

Les invito a que la visiten si vienen a Roma, y que saluden a Don Mariano, les aseguró que merecerá la pena.

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