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El Estado Islámico asesina a un cristiano copto por contribuir a la construcción de una iglesia 

LOS TERRORISTAS DIFUNDIERON EL VÍDEO DE SU CRIMEN

El Estado Islámico (EI, ISIS) ejecutó a un cristiano copto ortodoxo egipcio, matándolo de un tiro en la cabeza. El nuevo mártir había sido secuestrado en noviembre. El video de la ejecución, difundido ayer en los canales sociales del grupo yihadista, fue compartido por numerosos usuarios y plataformas.

(Asia News/InfoCatólica) La víctima -para los ortodoxos del país, un «nuevo mártir»- era un apreciado intelectual y comerciante de 62 años, Nabil Habashi Khadim. El hombre fue secuestrado el 8 de noviembre del 2020 en la ciudad de Bir Al-Abd, en Sinaí del Norte, y ejecutado con una Kalashnikov mientras estaba arrodillado en el suelo.

Fuentes locales informaron que el hombre había contribuido a la construcción del único lugar de culto cristiano de la ciudad, la iglesia de la Virgen de Anba Karras (Nuestra Señora). En el vídeo, poco antes de apretar el gatillo y ejecutarlo, uno de los verdugos de la célula local de DAESH (acrónimo árabe del EI) acusa explícitamente al hombre de haber contribuido, incluso económicamente, a la construcción de la iglesia. El grupo yihadista también acusa a la iglesia de «colaboracionismo» con el ejército, la policía y los servicios de inteligencia egipcios.

Otros relacionan el momento del asesinato con las próximas celebraciones de Pascua, que para los ortodoxos cae el 2 de mayo.

Los testigos afirman que Nabil Habashi Khadim, el último de una «larga lista de mártires de Sinaí del Norte», era un respetado joyero de la ciudad de Bir Al-Abd. Su familia es una de las más antiguas de la comunidad copta de la zona, muy activa en el comercio del oro, además de poseer una tienda de ropa y un negocio de venta de teléfonos móviles. El 8 de noviembre de 2020, el hombre fue secuestrado en la carretera frente a su casa por un grupo de hombres armados y vestidos de civil, que luego huyeron con total impunidad. Durante meses, fueron en vano las investigaciones de la policía para dar con su paradero y los llamamientos de su familia, pidiendo su liberación.

La muerte ha generado dolor y consternación en la comunidad copta egipcia, cuyo patriarca, Tawadros II, difundió un comunicado de condena y pidió oraciones por el hombre «secuestrado hace cinco meses por elementos takfiríes en Sinaí del Norte, y posteriormente martirizado». La Iglesia, continúa la nota, «llora a un hijo y siervo fiel» que ahora está en la gloria celestial de Cristo por haber «dado testimonio de su fe hasta el sacrificio de la sangre». La declaración concluye confirmando el apoyo de la comunidad ortodoxa copta «a los esfuerzos del Estado egipcio» destinados a contrarrestar «estos odiosos actos de terrorismo» y a «preservar nuestra querida unidad nacional» para un «futuro de paz y prosperidad».

La guerra de guerrillas de los grupos extremistas islámicos se prolonga desde hace varios años en Sinaí del Norte, e incluso se ha intensificado luego del derrocamiento del presidente Mohamed Morsi en 2013 y -al año siguiente- con el ascenso del Estado Islámico en la región. Varios cristianos quedaron bajo la mira y fueron asesinados en ataques selectivos contra individuos y grupos de fieles. En febrero de 2018, las fuerzas de seguridad egipcias, el ejército y la policía, lanzaron una campaña masiva contra grupos armados y yihadistas, con especial atención a la zona de Sinaí del Norte.

En poco más de dos años, la cifra de muertos suma 840 entre los presuntos terroristas y más de 60 militares.

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