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EL EVANGELIO DEL MATRIMONIO CRISTIANO 
17 de Agosto
Por Juanjo Calles

Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?» Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.» Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?» Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio.»
Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse.» Pero él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que fueron hechos tales por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda» (San Mateo 19,3-12).

COMENTARIO

La Palabra de Dios de este  viernes proyecta toda su luz y verdad sobre la institución más natural, básica y fundamental de todo ser humano que no es otra más que el Matrimonio tal y como Dios lo ha creado y proyectado desde el principio. Ante la pregunta que le hacen a Jesús los divorcistas de su tiempo, el Maestro les responde que en el designio de Dios la unión legítima de un hombre y una mujer se constituye para siempre, de tal manera que lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

¿Cuál es el Evangelio del matrimonio cristiano? ¿Qué aporta en relación con las uniones libres, parejas de hecho, matrimonios civiles y matrimonios entre homosexuales y lesbianas?  Asistimos hoy en nuestra sociedad a una particular y diseñada confusión en relación a la institución natural del Matrimonio entre un hombre y una mujer. Más aún, estamos siendo testigos de cómo el Matrimonio cristiano es denostado y ridiculizado, presentado permanentemente por los Mass Media, como algo del pasado, arcaico, retrógrado que hay que superar cuanto antes. Y, que es más grave, el mismo concepto de matrimonio ha sido adulterado en nuestra legislación civil como consecuencia de una colonización impuesta por los postulados de la ideología de género.

Pero, entonces, ¿cuál es la novedad que aporta el Matrimonio cristiano? Si acogemos la Palabra de Dios, ésta nos revela cómo ha  diseñado Dios el matrimonio y la familia. Las palabras de vida eterna que Jesús dejó a sus discípulos comprendían la enseñanza sobre el matrimonio y la familia. Esta enseñanza de Jesús nos permite distinguir tres etapas fundamentales en el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia. Al inicio, está la familia de los orígenes, cuando Dios creador instituyó el matrimonio primordial entre Adán y Eva, como sólido fundamento de la familia. Dios no sólo creó al ser humano hombre y mujer, sino que los bendijo para que fueran fecundos y se multiplicaran. Por esto, “abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne” (Gn 2, 24). Esta unión, dañada por el pecado, se convirtió en la forma histórica de matrimonio en el Pueblo de Dios, por lo cual Moisés concedió la posibilidad de escribir un acta de divorcio (Dt 24, 1ss). Dicha forma era predominante en tiempos de Jesús. Con su venida y la reconciliación del mundo caído gracias a la redención que Él obró, terminó la inaugurada por Moisés.

Jesús que reconcilió cada cosa en sí misma, volvió a llevar el matrimonio y la familia a su forma original. La familia y el matrimonio fueron redimidos por Cristo (Ef 5, 21-32), restaurados a imagen de la  Santísima Trinidad, misterio del que brota todo amor verdadero. La alianza esponsal, inaugurada en la creación y revelada en la historia de la salvación, recibe la plena revelación de su significado en Cristo y en su Iglesia. Como nos recuerda el Papa Francisco en Amoris laetitia, Jesús recupera y lleva a plenitud el proyecto divino sobre el Matrimonio: “De Cristo, mediante la Iglesia, el matrimonio y la familia reciben la gracia necesaria para testimoniar el amor de Dios y vivir la comunión. El Evangelio de la familia  atraviesa la historia del mundo, desde la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios hasta el cumplimiento del misterio de la Alianza en Cristo al final de los siglos con las bodas del Cordero” (n. 63).

El Matrimonio cristiano es hoy un bien social y eclesial a proteger, defender y custodiar. ¿Cómo lo estás viviendo tú?

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