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El nuevo obispo de Palencia se ofrece para acompañar a los «heridos de la vida» 

  • Más de 4.000 fieles y 30 obispos participan en la ordenación del nuevo prelado

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El anterior obispo de Palencia, Esteban Escudero impone las manos al nuevo prelado

Estar «al lado de los heridos de la vida» y reivindicar con obras y palabras «la dignidad de toda persona». Eso es lo que se ofreció a hacer ayer el nuevo obispo de Palencia, el cántablo Manuel Herrero, en el acto de ordenación episcopal celebrado en la catedral de la capital palentina ante más de 4.000 fieles y 30 prelados bajo la presidencia del nuncio del Papa en España, Renzo Fratini.

El agustino Manuel Herrero fue ordenado durante una celebración que reunió miles de feligrenes que no quisieron perderse el primer discurso del nuevo obispo. Muchos procedentes de Cantabria, tierra en la que el prelado fue vicario general diecisiete años, y de Madrid, donde también ejerció su ministerio.

El nuevo cargo de Herrero, encomendado por el Papa Francisco el pasado 26 de abril, convierte a este fraile de 69 años en el obispo número 101 de la Diócesis.

Primera alocución

En su primera alocución como prelado se refirió al momento en el que conoció la noticia y al «mar de dudas y zozobra» que le invadió en un principio y la alegría posterioir de saber que sería obispo de Palencia, ciudad donde se formó en el Seminario Menor de los Agustinos, y donde años después se estrenó como sacerdote tras ser ordenado por el entonces obispo Anastasio Granados.

Herrero dijo que regresa ahora a la diócesis para «ayudar en el parto santo de engendrar hijos» y de «hacer hombres nuevos que sean sal, levadura y luz para una nueva sociedad». En este cometido pidió ayuda a todos los fieles «para estar como un hospital de campaña a la intemperie, al lado de los heridos de la vida, para reivindicar con obras y lapabras la diginidad de toda persona».

Durante su discurso también llamó a hacer una lectura «creyente» de la realidad y mirar hacia las dificultades porque «hay muchas más de las que parecen y nuevas oportunidades».

El nuncio del Papa, Renzo Fratini, se refirió a la labor de los obispos como «guardianes de lo que ya está fundado por el Señor», pastores cuya virtud es la de «implicarse a fondo con su rebaño, afrontando las dificultades pero sabiendo que no es nada nuestro».

Revestido con el hábito agustino, Manuel Herreo tuvo un momento de oración ante la patrona de Palencia, la Virgen de la Calle, antes de dirigirse a la catedral, acompañado por el nuncio y el obispo de Santander, Manuel Sánchez.

Durante la ceremonia de consagración, con las imágenes de San Antolín, patrón de la diócesis, y de la Virgen del Brezo ante el altar, se dio lectura al nombramiento del Papa Francisco, y porteriormente Manuel Herrero se postró en el suelo.

El nuncio procedió a la imposición de manos, acto que repitieron todos y cada uno de los obispos presentes, y le entregaron el Evangelio y las insignias episcopales: la miltra, el anillo y el báculo.

Le acompañaron en esta ceremonia los últimos prelados de la diócesis de Palencia; el presidente de la Fundación Hombres Nuevos, Nicolás Castellanos; el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez; el arzobispo de Valladolid, Rafael Palmero, así como el obispo auxiliar de la capital vallisoletana, Luis javier Argüello, entre otras personalidades religiosas

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