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El Papa Francisco: «Me parece ofensivo que me consideren un Superman» 

El  Santo Padre concede una extensa entrevista en la que se retrata como «una persona normal que ríe, llora y tiene amigos»

En el primer aniversario de su elección, el Papa Francisco prefiere no hacer balance porque «eso sólo lo hago cada 15 días con mi confesor», pero reconoce con toda sencillez que «en marzo pasado yo no tenía ningún proyecto para cambiar la Iglesia».

En una entrevista con el director del «Corriere della Sera», Ferruccio di Bortoli, publicada simultáneamente en ese diario y en «La Nación» de Buenos Aires, el Santo Padre comenta la falta de un programa y el modo en que le puso remedio: «No me esperaba, por decirlo de alguna manera, esta transferencia de diócesis. Empecé a gobernar buscando poner en práctica todo lo que había surgido en el debate entre los cardenales antes del Cónclave. Y en mis acciones espero contar con la inspiración del Señor».

Por fortuna cuenta también con la ayuda de Benedicto XVI pues «elPapa emérito no es una estatua de museo. Es una institución, a la que no estábamos acostumbrados». Conviene verlo como algo natural pues la figura del obispo emérito «vino después del Concilio Vaticano II, y actualmente es una institución. Lo mismo tiene que pasar con el Papa emérito. Benedicto es el primero y tal vez haya otros. No lo sabemos».

A diferencia de los colaboradores que se lanzaron a divulgar la foto de un llamativo «graffiti» cerca del Vaticano, Francisco afirma que «pintar al Papa como si fuese una especie de Superman, una especie de estrella, me resulta ofensivo. El Papa es un hombre que ríe, llora, duerme tranquilo y tiene amigos como todos. Es una persona normal».

Gobernar la Iglesia no es fácil, por eso escucha mucho aunque luego decide solo. En la lucha contra los abusos sexuales de menores, sigue la línea del Papa Benedicto que «fue muy valiente y abrió el camino».

El papel de la mujer

Francisco confirma que «la mujer puede y debe estar más presente en los lugares de toma de decisiones en la Iglesia, pero a eso le llamaría una promoción de tipo funcional». En su opinión, «sólo con eso no se avanza mucho. Hay que pensar que la Iglesia es femenina desde los orígenes. El principio mariano guía la Iglesia junto al principio petrino», pues la Virgen María es más importante que Pedro, cualquier apóstol o cualquier obispo.

El Papa afirma que la profundización en la teología de la mujer «está en marcha. El cardenal Rylko, con el Pontificio Consejo de Laicos, está trabajando en esa dirección con muchas mujeres expertas en esas materias».

El asunto más importante ahora es abordar bien los problemas de la familia, «que atraviesa una crisis muy seria. Es difícil formar una familia. Los jóvenes ya no se casan. Hay muchas familias separadas, cuyo proyecto de vida común fracasó». En esas situaciones, «los hijos sufren mucho. Y nosotros tenemos que dar una respuesta. Pero para eso hay que reflexionar mucho y en profundidad. Es eso lo que están haciendo el consistorio de cardenales y el Sínodo».

El Papa anuncia que la ponencia sobre la familia presentada por el cardenal Walter Kasper el pasado 20 de febrero ante los cardenales de todo el mundo será publicada oficialmente en alemán. La apertura del debate sobre la atención los divorciados vueltos a casar es buena, pues «el debate abierto y fraterno hace crecer el pensamiento teológico y pastoral. Eso no me atemoriza. Es más, lo busco».

En el debate del Sínodo de Obispos sobre la familia, el próximo mes de octubre, «es necesario evitar quedarse en la superficie. La tentación de resolver cada problema con la casuística, como hacían los fariseos, es un error. Sólo a la luz de una reflexión profunda se podrán afrontar seriamente las situaciones concretas, incluida la de los divorciados, con profundidad pastoral».

Respecto al control de la natalidad, afirma que con su encíclica «Humanae vitae» Pablo VI «tuvo el coraje de ir contra la mayoría, de defender la disciplina moral, de aplicar un freno cultural». Como todo documento del magisterio, conviene entenderlo bien pues, «el propio Pablo VI, hacia el final, recomendaba a los confesores mucha misericordia y atención a las situaciones concretas».

Según el Papa Francisco, en estos terrenos morales, «el tema no es cambiar la doctrina sino ir a fondo y asegurarse que la pastoral tenga en cuenta las situaciones de cada persona y lo que esa persona puede hacer. También de eso se discutirá en el Sínodo de Obispos sobre la familia».

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