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El Papa pide «atención y afecto a los matrimonios en crisis y los separados» 

Afirma que «la vocación de la persona humana es amar de modo único y para siempre»
El Papa Francisco pide “atención y afecto” a las familias en dificultades, “a los matrimonios en crisis y a los ya separados. Queremos estar muy cerca de todos”. En su primer discurso sistemático sobre la familia, el Santo Padre subrayó que “el amor matrimonial y familiar revela claramente la vocación de la persona humana a amar de modo único y para siempre”.

La familia es, según el Papa, “el lugar donde se aprende a amar”, un aprendizaje tan importante que permite “afirmar, sin exagerar, que la familia es el motor del mundo y de la historia”. El hogar familiar es “el espacio de la intimidad, donde se aprende el arte del diálogo y de la comunicación interpersonal. En la familia, la persona toma conciencia de su propia dignidad”.

El Papa recordó que la familia se funda en el matrimonio, en que el hombre y la mujer “se donan completamente, sin cálculos ni reservas, compartiendo todo, los dones y las renuncias”. Cuando llegan momentos difíciles, “las pruebas, los sacrificios y las crisis de la pareja o de la familia son etapas para crecer en el bien, la verdad y la belleza”.

Al tiempo que invitaba a reconocer “la belleza del matrimonio”, el Santo Padre pidió “atención y afecto para las familias en dificultad, las obligadas a dejar su país, las divididas, las que no tienen casa o trabajo, las que sufren por diversos motivos, los matrimonios en crisis y los ya separados. Queremos estar muy cerca de todos”.

Nuevo icono de la familia

En su audiencia al Pontificio Consejo para la Familia, el Papa les felicitó por haber propuesto como “nuevo icono de la familia” la escena en que María y José llevan a Jesús al templo, donde son recibidos por la profetisa Ana y el anciano Simeón.

Es un encuentro de tres generaciones, cuya solidaridad y afecto mutuo enriquece a todos. El Papa advirtió que “una sociedad que abandona los niños y margina a los ancianos corta sus raíces y oscurece su propio futuro”. La convivencia en el hogar es un tesoro, pues “los niños pueden aprender de los padres y de los abuelos”.

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