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El Papa saluda a los participantes en las Misas de la Familia de Madrid y Barcelona 

«El secreto de la paz y la alegría en familia es saber decir: ¿me permites?, gracias y perdona», ha asegurado Francisco

En tono muy afectuoso, el Papa ha dirigido un saludo especial a los participantes en las Misas de la Familia de Madrid y Barcelona, así como a otras simultáneas que se celebraban en dos lugares muy significativos: la basílica de Nazaret, situada en el lugar donde vivieron María, José y Jesús, y la basílica de Loreto, donde se conserva su casa, trasladada como reliquia durante la epoca de las Cruzadas.

Ante una plaza de San Pedro donde no cabía ni un alfiler, el Papa tuvo palabras de aliento para las familias que sufren dificultades externas, como los refugiados y exilados, así como los inmigrantes, pero tambien se refirió a las familias que sufren problemas internos.

El Santo Padre mencionó con especial cariño a los ancianos, que a veces pueden ser, en la practica, «exilados» en la propia casa. Si no se les trata con cariño o si se les trata como «presencias molestas», se convierten en una especie de «exilados escondidos» que nadie ve y a los que pocos hacen caso. De hecho, según el Papa, «el indicador para saber cómo va una familia es mirar el modo como tratan a los niños y los ancianos».

En la fiesta de la Sagrada Familia, el Papa invitó a cientos de miles de fieles que le escuchaban en Madrid, Barcelona, Roma, Loreto y Nazaret, a contemplar, «atraídos por la sencillez de la vida que llevan en Nazaret», el hogar de Jesús, María y José. El ejemplo de aquella casa «hace mucho bien a nuestras familias y nos ayuda a ser cada vez más una comunidad de amor y de reconciliación, en la que se experimenta la ternura, la ayuda mutua y el perdón recíproco».

Comentando este punto, el Papa añadió al margen del texto escrito algunos consejos muy prácticos, fruto de su propia experiencia: «Las tres palabras clave para vivir la paz y la alegría en familia son: ¿me permites?, gracias y perdona». En la propia casa, según el Papa, no se debe ser «invasivo», sino pedir permiso a los demás. Tampoco se debe ser «egoista», sino que hay que dar habitualmente las gracias. Y cuando por algún motivo hay roces, es necesario pedir perdón.

Para asegurar que los fieles lo recordasen, el Papa recurrió, como buen pedagogo, a la repetición: «Vamos a repetirlo todos juntos: ¿me permites?, gracias, perdona». Los fieles lo repitieron a voz en grito y le agradecieron el consejo «casero» con un gran aplauso.

El Evangelio del día narra la huida de la Sagrada Familia a Egipto para escapar de la violencia del rey Herodes, y por eso el Papa prestó atencion especial a los refugiados y exilados «una triste realidad en la que por desgracia viven muchas familias en nuestros días», así como las victimas del tráfico de personas y del trabajo esclavo.

Pero al mismo tiempo le preocupa la familia como tal, y por eso comentó que «en la próxima reunion del Colegio de Cardenales y en el próximo Sínodo de Obispos se abordará el tema de la familia. Por eso, en la fiesta de la Sagrada Familia deseo poner en manos de Jesús, María y José el trabajo del Sínodo rezando ahora con las familias de todo el mundo».

A continuación invitó a todos a unirse a una plegaria personal, una nueva Oración a la Sagrada Familia, con la que concluyó el encuentro.

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