Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, noviembre 12, 2019
  • Siguenos!

El Papa trabaja mientras el Vaticano descansa por su santo 

 Recibe ochenta mil peregrinos y pide evitar la clausura de un alto horno

El día del santo del Papa es festivo en el Vaticano, y Jorge Bergoglio ha preferido de momento no cambiar esa costumbre, más bien anticuada. Pero su ejemplo es claro: mientras la Curia y los empleados descansan por la fiesta de San Jorge, el homenajeado ha recibido a ochenta mil peregrinos en la audiencia general de los miércoles y sigue trabajando normalmente el resto de la jornada.

Debido a la llovizna en las horas previas al encuentro, los enfermos y algunos ancianos no esperaron en la plaza de San Pedro sino en el Aula de las Audiencias, y el Santo Padre fue allí a saludarles personalmente antes de subirse al «papamóvil» para el recorrido por toda una plaza llena de peregrinos entre los que destacaban los jóvenes.

El Papa siguió comentando la Resurrección de Jesús, e invitó a todos a considerar, a título personal, la pregunta del ángel a las mujeres: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?». En tono muy vigoroso afirmó que «esta pregunta se dirige hoy a todos nosotros. Tú, ¿por qué buscas entre los muertos al que vive? ¿Por qué te encierras en tí mismo después de un fracaso? ¡No vayáis a los sepulcros que os prometen belleza y después no dan nada!».

Al final de la audiencia, el Papa comentó que el día anterior había recibido «un video-llamamiento que me han enviado los trabajadores de la acerería Lucchini, en Piombino, ante el previsto cierre del alto horno. Me ha conmovido verdaderamente y me ha dejado triste». Era un video de sólo un minuto y cuarenta y nueve segundos en el que varios trabajadores le comentaban su preocupación y le pedían apoyo.

Ante los ochenta mil peregrinos, el Papa les respondió que había «visto en vuestros rostros la profunda tristeza y preocupación de padres de familia que piden su derecho a trabajar para vivir con dignidad y poder custodiar, alimentar y educar a los hijos».

El Santo Padre les envió un abrazo fraterno y, con tono muy enérgico, pidió «a todos los responsables, todo esfuerzo de creatividad y generosidad para volver a encender la esperanza en los corazones de estos hermanos y de todas las personas desempleadas a causa del derroche y de la crisis económica». Y concluyó de forma perentoria: «Por favor, ¡abrid los ojos y no os quedéis con los brazos cruzados!».

Añadir comentario