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El Pontífice en la Vigilia Pascual: «El Resucitado nos invita a empezar de nuevo» 

Dice el evangelista Marcos que las mujeres, al ver la tumba vacía, se quedaron «asustadas y desconcertadas». El miedo mezclado con alegría «sorprende sus corazones cuando ven la gran piedra del sepulcro removida y dentro un joven con túnica blanca», ha recordado el Papa durante la homilía de la Vigilia Pascual. «Habían ido a llorar a un muerto, pero en su lugar escucharon un anuncio de vida».

Francisco ha animado a sus interlocutores, la mayoría conectados en streaming con la vigilia vaticana desde todas partes del mundo, a que acojan la invitación que recibieron las mujeres, invitación pascual por excelencia, y «vayamos a Galilea», que significa «empezar de nuevo». «El Resucitado les dice: “Los quiero de nuevo conmigo, a pesar y más allá de todos los fracasos”. En esta Galilea experimentamos el asombro que produce el amor infinito del Señor, que traza senderos nuevos dentro de los caminos de nuestras derrotas».

Este, ha añadido, es el primer anuncio de Pascua de este 2021. Que «siempre es posible volver a empezar, porque existe una vida nueva que Dios es capaz de reiniciar en nosotros, más allá de todos nuestros fracasos». Él nos precede: «en la cruz del sufrimiento, de la desolación y de la muerte, así como en la gloria de una vida que resurge, de una historia que cambia, de una esperanza que renace». Por eso, en estos meses oscuros de pandemia, «oímos al Señor resucitado que nos invita a empezar de nuevo, a no perder nunca la esperanza».

Ir a Galilea también supone «recorrer nuevos caminos, moverse en la dirección opuesta al sepulcro». Las mujeres buscaban a Jesús en la tumba, es decir, «iban a hacer memoria de lo que habían vivido con Él». Esta, ha explicado el Papa, «es la imagen de una fe que se ha convertido en conmemoración de un hecho hermoso pero terminado». Muchos viven «la “fe de los recuerdos”, como si Jesús fuera un personaje del pasado», «que ya no me conmueve, que ya no me interpela». Ir a Galilea, en cambio, «significa aprender que la fe, para que esté viva, debe ponerse de nuevo en camino. Debe reavivar cada día el comienzo del viaje, el asombro del primer encuentro». Aquí está el segundo anuncio de la Pascua: «La fe no es un repertorio del pasado, Jesús no es un personaje obsoleto. Él está vivo, aquí y ahora. Camina contigo cada día, en la situación que te toca vivir, en la prueba que estás atravesando, en los sueños que llevas dentro».

Ir al lugar más lejano

Ir a Galilea significa, además, «ir a los confines». Porque Galilea era el lugar más lejano, «en esa región compleja y variopinta viven los que están más alejados de la pureza ritual de Jerusalén. Y, sin embargo, fue desde allí donde Jesús comenzó su misión». Nuestra Galilea, ha asegurado Francisco, «es el lugar de la vida cotidiana, son las calles que recorremos cada día, los rincones de nuestras ciudades donde el Señor nos precede y se hace presente, precisamente en la vida de los que pasan a nuestro lado y comparten con nosotros el tiempo, el hogar, el trabajo, las dificultades y las esperanzas».

En Galilea «aprendemos que podemos encontrar a Cristo resucitado en los rostros de nuestros hermanos, en el entusiasmo de los que sueñan y en la resignación de los que están desanimados, en las sonrisas de los que se alegran y en las lágrimas de los que sufren, sobre todo en los pobres y en los marginados. Nos asombraremos de cómo la grandeza de Dios se revela en la pequeñez, de cómo su belleza brilla en los sencillos y en los pobres». Y aquí llega este tercer anuncio de Pascua: «Jesús, el Resucitado, nos ama sin límites y visita todas las situaciones de nuestra vida». «Él nos invita también a nosotros a sobrepasar las barreras, a superar los prejuicios, a acercarnos a quienes están junto a nosotros cada día, para redescubrir la gracia de la cotidianidad».

Y ha concluido recordando a quienes siguen la vigilia que «si en esta noche tu corazón atraviesa una hora oscura, un día que aún no ha amanecido, una luz sepultada, un sueño destrozado, abre tu corazón con asombro al anuncio de la Pascua: “¡No tengas miedo, resucitó! Te espera en Galilea”. Tus expectativas no quedarán sin cumplirse, tus lágrimas serán enjugadas, tus temores serán vencidos por la esperanza. Porque el Señor te precede, camina delante de ti. Y, con Él, la vida comienza de nuevo».

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