Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, octubre 26, 2021
  • Siguenos!

“El que no está contra nosotros, está por nosotros” 
26 de Septiembre
Por Olga Alonso Pelegrín

Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.»
Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí.
Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.»
«Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.»
«Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar.
Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.
Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna.
Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga
(San Marcos 9, 38-43.45.47-48).

COMENTARIO

Cuando nos acercamos hoy al Evangelio del Señor, nos encontramos con un criterio claro de Jesús frente a quienes pretenden establecer los límites de quienes son y no de Cristo.

Los “pequeños” a los que hace alusión Jesús, una vez más son todos aquellos hermanos nuestros a los que debemos abrir nuestros brazos para acoger en la Iglesia. Pequeño es aquel que quizás está comenzando a dar sus primeros pasos en la fe, y observa con cuidado y de forma detallada el comportamiento de los que nos consideramos cristianos.

Solo Dios sabe la manera en que nuestra manera de vivir es observada por tantos y tantos hermanos que no creen pero que buscan, que desean encontrar a Dios en el mundo y muchas veces lo hacen observando a los que nos decimos cristianos.

Por eso es tan importante el rastro que vamos dejando en la vida con nuestras acciones.

Como dice el Evangelio de San Mateo “… Porque de la abundancia del corazón habla la boca (Mt, 12:34). ¿Cuántas veces nuestras palabras hablando de los demás, juzgando a los demás son como puñales que se clavan en el corazón del que nos observa con la intención de encontrar a Dios en nosotros? No somos realmente conscientes de cuántas veces hemos hecho alejarse a muchos hombres y mujeres de Dios.

No se nos exige ser perfectos, pero nuestro camino de discipulado tiene que incorporar la oración al Señor para que nos ayude a ser su luz en el mundo. Luz y no tinieblas para los “pequeños” que no conocen a Dios y buscan, en nosotros su rostro.

Añadir comentario