Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|miércoles, noviembre 20, 2019
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El que persevere hasta el final se salvará 
14 de Julio
Por Rafael Alcázar

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.

Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.

En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre». (Mateo 10, 16-23)

Ser discípulo tuyo Señor  supone para mi que tu Espíritu este dentro de mi para que sepa obrar y hablar como conviene.  Es imprescindible esa prudencia y esa sencillez que solo de ti me pueden venir. Por eso en este dia me acojo a tu misericordia y descanso en tu bondad para conmigo. Ayúdame para que pueda ser valiente en medio de esta sociedad que tantas veces camina a oscuras. Ser sal en medio de este mundo es para mi imposible sin tu ayuda.

Me impresiona esta misión y este panorama tan duro que me presentas en este dia pero a lo largo de mi vida siempre has sido bueno y generoso conmigo. Por eso te pido Señor que no permitas que me asuste cuando soplen con fuerza los vientos y tempestades que ya me anuncias que vendrán y que estarán siempre dispuestos para zarandearme cada dia. Átame fuerte a la cruz que has previsto para mi, a mis afanes, a mis desvelos y a mis quehaceres para que aparezca en mi esa virtud tan eminente que consiste, como siempre, en hacer sencillamente lo que me mandas hacer porque esa es la mayor y mejor virtud.

Hablar, también hablaré si me preguntan, pero siempre será primordial para mi  que ese Espíritu que nos prometiste… lo repito…me preceda para poder obrar y decir como conviene.

¡Precédeme Tu siempre Señor!

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