Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, noviembre 27, 2020
  • Siguenos!

el sabbat 

 Hola:

No me preguntes por qué. De pronto he sentido como un deseo de escribirte. No te conozco, ni tú a mí, pero estamos unidos en el Amor de Dios. Él nos conoce y nos ama; es nuestro Padre. Esto basta para que seamos hermanos.

 He pasado un tiempo lleno de dificultades, con vivencias que nunca había tenido. Y me he llenado de inquietudes. Me pregunto a menudo el por qué de las cosas. Releo a Thomas de Kempis, sobre todo estas palabras que mi padre, enfermo de cáncer, meditaba con frecuencia:

 

“¿Por qué temes tomar la cruz, por la cual se va al reino? En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección de la santidad”.

 Vivo últimamente sumergido en el amor de Dios. Percibo su presencia amorosa en todas las cosas de la vida. En lo cotidiano, en mi familia, aun en aquel que me ha tratado mal. Empiezo a comprender que todo tiene un sentido que nosotros no logramos descifrar por nuestra poca fe. Quisiera que algunas cosas fueran diferentes, pero no puedo cambiarlas. Por eso vivo con ellas. Y las acepto.

 Esta mañana fui a visitar a Jesús Sacramentado. Trato de ir con frecuencia. Me encanta estar con Él. Entras a esta pequeña capilla, que parece la antesala del cielo. Y lo ves. Y él te mira. Pensé agradecido en mi familia, en mis hijos y el don de la vida. Sentí de pronto como si Jesús me pidiera: “Diles que los amo”.

 Me consta que te ama y nos ama. Lo veo a diario. Lo vivo cada día. Por eso lo sé. “Jesús te ama”.

Claudio de Castro

Añadir comentario