Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, noviembre 12, 2019
  • Siguenos!

El sacramento del matrimonio en San Juan Pablo II – Parte IX 

Una visión serena y esperanzada de la belleza del matrimonio cristiano sacramental, que se ofrece visiblemente al mundo de hoy, es el panorama que publica O Sao Paulo con el Análisis del Sínodo de la Familia III. Su autor, el Cardenal de Sao Paulo Dom Odilo Scherer, que ha participado activamente en esta Asamblea extraordinaria en Roma, afirma la validez, la hermosura, la misión de la Familia, sus raíces que están en Dios y que no han sido abolidas ni en la hecatombe del Diluvio. Bendiciones y características que están llamadas a ser ofrecidas, como promesa, a los jóvenes para que preparen su futuro con entusiasmo.

Dom Odilo Pedro, en buen pastor, propone la necesidad de una Iniciación cristiana para adultos, en previsión de la transmisión de la fe en familia a las nuevas generaciones.

Es preocupante la constatación del distanciamiento generalizado entre Iglesia y familia: ésta ya no se siente más como protagonista de la vida de la Iglesia mediante la transmisión de la fe a los hijos y su iniciación a la vida cristiana.

La renovación de la Pastoral Familiar requiere una reflexión seria también por parte de los presbíteros y agentes de pastoral, recordando que las familias bien formadas y asistidas pastoralmente serán multiplicadoras de acciones de evangelización. Cada familia católica debería ser una de las pequeñas comunidades de vida cristiana y misión en la gran comunidad parroquial.

Esa preparación (para el matrimonio) debería ser enfrentada como

Un verdadero catecumenado de iniciación a la vida cristiana matrimonial y familiaren la que hubiese la posibilidad de una buena experiencia de vida en la fe y en la comunidad eclesial.Scherer, Odilo Pedro Cardeal, Síntese Final do Sínodo da Familia (III), www.arquidiocesedesaopaulo.ord.br del 6 al 11 de nov. 2014. 12-13.

El Camino Neocatecumenal, presente en Brasil, está ofreciendo esta posibilidad en la ciudad de Sao Paulo que con sus 18×106 de hab. cuenta con una tasa de participación a la vida eclesial bajísima 1500/50000, es decir un 3%. El 97% restante no es que experimente una desafección o deseo explícito de rechazo de la fe, es que están como ovejas sin pastor, perdidos, mejor encerrados, en edificios de 20 pisos completamente inaccesibles a cualquier intento de acercamiento, alimentados por servicios informativos y de relax manipulados por el pensamiento único: sexo, política, consumismo de un vivir en un happy world cuyas mejores esperanzas están representadas por el carro del año, el surfing, el departamento de lujo, las cotizaciones de bolsa, y el churrasco del fin de semana.

Si este es el futuro de la humanidad, apaga y vámonos. Pero es que, además, el panorama formativo y performativo de los menores es desolador. Conectados desde primeras horas de la mañana del domingo, cuando los padres duermen el descanso de los justos porque están hasta el gorro de un trabajo estresante, de un tráfico con atascos de 150-200 kms., los pequenhinos tienen una pantalla llena de color y acción ‘independiente’, guiados por un gigante roncador al que hay que despertar porque nos tiene que llevar de farra, a la movida infantil, con las músicas y letras del pequeño canta-autor punk, a imagen y semejanza del mundo de los hermanos mayores ‘independientes’ que, roncando en el dormitorio de al lado, han pasado la noche del sábado en un carnaval que solo acaba con la desilusión de la madrugada. Vean la tele matutina con vuestros hijos o nietos, añadan el contexto familiar, asistirán al espectáculo.

La desproporción es descomunal, si consideramos la misa de la mañana del domingo a la que todavía asiste ese 3%  de entre los fieles más entusiastas, que por otra parte no sabemos si de aquí a poco se irán de farra con el gigantón de la tv.

Imagínate ahora una familia que ha sido conocida por Jesucristo, que experimenta los mismos condicionamientos de la familia del 4° dcha, Dpto 202, los pequenhinos ven el mismo programa que sus vecinos del 18° piso, sólo que aquí llega el papá y dice, apagando el televisor, “vamos a rezar”.

El disgusto es de imaginar, pasamos a la realidad desde la galaxia del mundo virtual. Aquí ocurre algo insólito, Dios va a asentarse entre los hombres, con cantos salmodiados, Palabra, la Cruz, flores y mantel blanco, experiencias y diálogos de los mayores con los menores, y viceversa. Se levantan las manos al cielo, se hacen las peticiones ‘por papá y por mamá, para que me vaya bien en el colegio, para que me des amigos…’, un Padre Nuestro, la Paz, y a comer todos juntos comida de domingo.

Pero si Dios no existe, le dice un chaval a su compañero de clase. ¿Qué no existe? Y entonces ¿con quien habla mi padre cuando rezamos los domingos en casa? ¿Vosotros rezáis? ¡Sí! El chaval se lleva al otro rapaz a su casa y le muestra: Mira, ahora están en la dormida, eso que los adultos llamamos la oración silenciosa.

Añadir comentario