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El Señor ha puesto su tienda entre nosotros 
25 de diciembre
Por Valentín de Prado

«En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: “No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y  acostado en un pesebre”. De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”». (Lc 2,1-14)


La Navidad es el Nacimiento del Salvador. Es la gran fiesta para todos los hombres. De modo especialísimo lo es para los creyentes en Cristo porque ellos conocen bien su verdad y significado: El Señor de la historia que entra dentro de la historia por el amor que tiene al hombre .

En el Niño divino recién nacido, acostado en el pesebre, se manifiesta nuestra salvación. En el Dios que se hace hombre por nosotros, todos nos sentimos amados y acogidos, descubrimos que somos valiosos y únicos a los ojos del Creador. Esa es sencillamente la “ buena noticia “ que anuncian los ángeles.

Pero hoy, ¿qué está pasando? Hay síntomas alarmantes de vuelta a lo pagano. Se está  vaciando el sentido,  lo que  de verdad entraña la Navidad. El consumismo enciende lucecitas con destellos en las calles de la ciudad y del pueblo, por donde abunda la gente risoteando con planes de compras, diversión y jaleo.  El Papa Francisco advertía precisamente el pasado domingo contra “la mundaneidad “ de la Navidad en el mundo de hoy… Todo se reduce a eso: comer, beber, regalos, etc. Sin embargo, para nosotros los cristianos la Iglesia  nos invita a exultar de alegría por algo mucho más importante y distinto, y así se une al canto de alabanza de los ángeles:

Hoy ha llegado aquel tiempo anunciado por los profetas y tan deseado por los hombres  desde la creación del mundo

 Hoy ha nacido Jesús, Resplandor de la luz eterna, Rey de las naciones, Piedra angular de la Iglesia.

 Hoy junto a los ángeles y los arcángeles, saltan de gozo los justos, diciendo: “Gloria a Dios en el cielo”.

Hoy ha aparecido el Salvador, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para reconciliar a los pueblos y salvar al hombre .

Hoy en la tierra los pastores de Belén y la creación entera, se unen a María y a José para adorar al Niño acostado en el pesebre

Hoy La Iglesia contempla admirada el Misterio de la Encarnación del Verbo,  MIRABILE MYSTERIUM: El que es Dios de Dios y Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero se hizo hombre.

Hoy el Verbo encarnado bajó del cielo por nosotros y por nuestra salvación y  nos ofrece, así, la prueba del amor infinito  del Padre y el regalo de un nuevo comienzo, la posibilidad de ser, por la gracia, hijos de Dios.

Ese es hoy nuestro gozo y nuestra alegría. Abrámosle las puertas de nuestra alma para que nazca en nuestras vidas, que socorra a los débiles y consuele a los tristes. Que nos reconcilie a unos y a otros  y  nos conserve  siempre en su paz. Es un gran día para todos los hombres porque el Señor, nuestro Dios,  por su inmensa misericordia y amor por nosotros, gratuitamente, sencillamente, pobremente, como un niño envuelto en pañales  “ha puesto su tienda  entre nosotros”.

«Gloria a Dios en el cielo  y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor».

¡Feliz y santa Navidad para todos!

Valentín de Prado 

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