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El suicidio 

Cada año se suicidan en el mundo más de un millón de personas, cifra que supera a los muertos por guerras, sida o cáncer de pulmón. Los países más desarrollados son los que tienen las tasas más altas de suicidio En Japón, que es la segunda potencia mundial, hay unos 30.000 suicidios al año. En España, en 2.008 se registraron 3.421 suicidios; de los cuales 2.649 eran hombres y 772 mujeres. Todos hemos leído en los medios de información que en nuestro país, el número de quienes se quitan la vida es mayor que los muertos por accidente de tráfico.

Por cada suicidio consumado, hay veinte veces más de intentos de suicidio. Y luego está el impacto traumático que el suicidio crea en la familia y los amigos. Se ha demostrado que cada suicidio crea trastornos psicológicos graves, como ansiedad, depresión, etc., en una media de cinco personas

El suicidio también es muy frecuente entre los deportistas. La presión que reciben de aficionados y familiares, el dopaje y las drogas y el impactante paso de la fama al de la vida anónima, forman un cóctel explosivo. Después de la popularidad, algunos no son capaces de adaptarse a una vida normal. Pero lo que más preocupa a las autoridades sanitarias es el gran aumento de suicidios en adolescentes.

Factores que pueden influir en el suicidio de adolescentes

Los siguientes factores, aparte de producir infelicidad, son los más frecuentes en la familia del adolescente suicida:

–       Consumo excesivo de alcohol u otras sustancias.

–       Separación o divorcio de los padres.

–       Excesivo autoritarismo de los padres o pérdida de autoridad.

–       Padres con trastornos mentales.

–       Antecedentes familiares de suicidio.

–       Humillaciones que le causan sus padres.

–       Violencia familiar.

–       Escasa comunicación con su familia.

–       Incapacidad para manifestar afecto.

–       Frecuentes cambios de domicilio.

Psicopatología del adolescente suicida

Hoy día sabemos que casi la totalidad de los suicidios en adolescentes se dan en quienes tienen una enfermedad psicológica. Las más habituales son:

Depresión. Como todos sabemos, la depresión es muy frecuente, y afecta al ser humano en su totalidad. En  adolescentes los síntomas más habituales son   tristeza, pérdida de interés en todo, culpabilidad, aislamiento social, pensamientos suicidas, alcohol y drogas, cansancio o agotamiento,  insomnio o hipersomnia, etc.

Trastorno de ansiedad. Pulso acelerado, sensación de falta de aire, sudoración excesiva, temblor, excesiva tensión muscular,  cefaleas, timidez, aislamiento,  evitación de actividades sociales, etc.

Ataques de pánico. Ansiedad extrema con pulso acelerado, hiperventilación o respiración rápida y superficial, miedo a perder el control, vértigo, etc.

Fobia social. Se trata de una fobia muy incapacitante, ya que el adolescente evita cualquier relación con los demás, miedo a hacer el ridículo, a hablar en público, no se atreve a responder a los demás, etc.

Ansiedad de separación. Excesiva dependencia de los padres, miedo a ir al colegio,  evita hacer cualquier cosa sin sus padres, miedo a perder a sus padres, etc.

Trastorno obsesivo compulsivo (TOC).  Conductas repetitivas, rituales excesivos,  no poder controlar los pensamientos u obsesiones, etc.

Trastorno de estrés postraumático.  Ocasionado por un acontecimiento traumático de gran intensidad, y que se caracteriza por la aparición de muchas conductas de evitación  de situaciones relacionadas con el trauma sufrido.

Trastorno de alimentación. Severos trastornos de la conducta alimentaria como anorexia nerviosa o bulimia.

Trastorno disocial de la personalidad. Es otro factor de riesgo de suicidio en la adolescencia y se caracteriza por agresión a personas, amenaza e intimidación a los demás, violaciones graves de las normas sociales, robo, destrucción de la propiedad ajena, etc.  Este trastorno produce un deterioro social, académico o laboral al  máximo, y con mucha frecuencia desarrolla dependencia de sustancias.

Dependencia del alcohol. Consumo excesivo de alcohol, que le lleva a incumplir sus obligaciones, problemas legales frecuentes, etc.

Esquizofrenia. Alucinaciones auditivas o visuales, ideas delirantes, cree que tiene poderes sobrenaturales, posturas extrañas, respuestas emocionales inadecuadas,  empobrecimiento del lenguaje, etc.

Factores de personalidad. Conducta agresiva, elevada impulsividad, cambios de ánimo muy frecuentes, no tiene habilidades sociales, pensamientos extraños, conducta disocial, se siente rechazado por todos,  etc.

Conductas diversas. A continuación enumeraré aquellas conductas más usuales que pueden llevar al suicidio:

–       Tener una enfermedad física grave.

–       Haber sido víctima de un desastre natural.

–       Haber sido víctima de violación o abuso sexual.

–       Fracaso escolar.

–       Estar sometido a amenazas de muerte.

–       Incumplir lo que los padres esperan de él.

–       Estar sufriendo acoso escolar.

–       Muerte de un ser querido.

–       Separación de amigos o novio-novia.

–       Problemas familiares importantes.

El amor a Dios, la principal prevención

En varios estudios sobre el suicidio se ha comprobado que el principal factor que evita el suicidio es el ser creyente. Los que creemos en Dios podemos desarrollar las mismas enfermedades que los que no creen, pero la vida tiene otro sentido y trascendencia. Sabemos que Dios es  el dueño de la vida, que como un Padre está llevando nuestra historia. Además , estamos seguros de que hay otra vida, que es la Vida Eterna. El suicidio es contrario al amor de Dios.

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