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El verdadero valor de las cosas 

Hoy he encontrado casualmente unas hermosas frases de Pedro Poveda, santo actual, mártir en la Guerra Civil Española, que murió por defender su fe. Este gran santo, fundador de la Orden Teresiana que tantos frutos ha producido en la educación de tres generaciones, nació en Linares, Jaén, y dedicó su vida a la formación de la juventud desde su vocación sacerdotal, con la que fue consecuente. Este gran hombre, santo y español, escribió algunas frases que nos pueden hacer reflexionar, sobre el verdadero valor de las cosas. Decía que había que conocer la naturaleza de las mismas para tasarlas en su justo precio. En ese sentido insistía en que las cosas de la tierra por bellas y agradables que nos parezcan hay que considerarlas como algo accidental: verlas, usarlas bien y seguir adelante sin detenernos, porque lo importante, lo que no perece, lo fundamental, son las cosas del cielo.

Resulta un grave error por tanto convertir en fin, en valor definitivo, lo que es solamente un medio. No tratemos pues como lugar de asentamiento definitivo, lo que solo es terreno de paso. Es gran necedad sujetarnos a la tierra, cuando su propia provisionalidad nos debe llevar a buscar nuestro lugar definitivo. Así pues, conviene saber que nuestro centro es Dios y que no hallaremos descanso hasta que logremos experimentar como diría san Agustín que en Él vivimos nos movemos y existimos.

Es bueno pararnos de vez en cuando y reflexionar sobre este aspecto, ya que no acabamos de enterarnos que somos frágiles y caducos, provisionales, como la hierba del campo que florece por la mañana y por la tarde la siegan y se seca como dice el salmo. Todo esto no nos ha de servir para entristecernos sino al contrario para vivir en la verdad y buscar donde corresponde la felicidad definitiva, la que se escribe con letras duraderas, eternas.

                               Isabel Rodríguez de Vera Plazas

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