Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|jueves, octubre 1, 2020
  • Siguenos!

En la cruz está la vida 
14 de Septiembre
Por Miguel Iborra Viciana

En aquel tiempo Jesús dijo a Nicodemo: Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por Él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él (San Juan 3, 13-17).

COMENTARIO

Hoy la Iglesia universal celebra en su Liturgia la Exaltación de la Santa Cruz. Vivamos con alegría inmensa y con gratitud indecible hacia Dios esta maravillosa fiesta del Año litúrgico. «Tanto amó Dios al mundo que le entregó su Hijo unigénito [primero en Belén, por la encarnación, y finalmente en la Cruz, en el misterio de la redención), para que todo el que crea en Él no muera, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,16). La Cruz es la máxima declaración de amor que Dios nos hace a los hombres. Es la epifanía suprema de Dios mismo, que es amor.

Para mí y para todos los hermanos de la Hermandad de la Santa Cruz, a la que pertenezco, celebramos el gran amor por nosotros, que muestra Jesús en el acto de su sufrimiento, y lo celebramos en acción de gracias por haber pensado en nosotros de esa forma. Estas son las huellas que marcan  nuestro futuro. Invocación, oración, alabanza y anhelo de los que hemos experimentado la divina cercanía protectora cantando en acción de gracias la identidad religiosa de un pueblo y sus profundas esperanzas, el gozo de la solidaridad y del bien que congrega para contar a las futuras generaciones lo que Dios hizo y hará en su favor para crear un mundo más humano en hermandad

La cruz tiene sentido porque no es lugar de dolor, sino de solidaridad y salvación.

En la cruz de Cristo está nuestra libertad, y el nacimiento de una nueva vida. El Padre generosamente nos entregó a su propio Hijo, de manera que todos pudiéramos vivir de verdad.

La Cruz es el ícono de una gran fe, esperanza y amor. Cuando miramos y contemplamos a Cristo en la Cruz, le pedimos al Señor que su amor, redentor y sanador, abrace al mundo entero.

“Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo sino para que todos se Salven.”, abriéndonos el camino a la salvación, a la vida en plenitud, a la vida eterna.

Nuestra acción de gracias se muestra mejor, en nuestros intentos de vivir con los valores de Jesús, y apreciando que Él es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.

Esa cruz erguida airosa en las Iglesias, en cumbres de tantas sierras, en la cima de tantas montañas, es el signo de la Cruz Redentora, esperanza para todos los que vivamos practicando la solidaridad y el amor.

Concluyo con el inicio de la poesía «En la cruz está la vida» de Santa Teresa de Ávila:

En la cruz está la vida

y el consuelo,

y ella sola es el camino

para el cielo.

Añadir comentario