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Entrevista a Juan Manuel Cotelo, director de cine 

 “Dios es para todo hijo de vecino” 

 

Victoria Serrano Blanes
Periodista
 

Juan Manuel Cotelo, madrileño de 46 años, ojos vivarachos y corazón dilatado, no es un director de cine al uso, aunque su primera película, “La última cima” (2010), haya batido índices de audiencia. “Te puede pasar a ti” es su nuevo proyecto: una serie de impactantes conversiones a la fe católica.  El primero de los casos es el de Juango Callejas, expandillero colombiano y hoy día sacerdote; el segundo aborda el testimonio de Rubén García, mexicano homosexual para quien el amor de Dios le ha hecho descubrir que es posible vivir feliz en castidad. Las próximas cintas prometen ser igual de impresionantes, ya que, como reconoce su realizador, cuando uno se encuentra de frente con el Señor, queda desarmado.

 

¿Cómo conociste el amor de Dios en tu vida?

Desde antes de nacer, mis padres ya rezaban por mí. Nací en Madrid, en una familia cristiana de nueve hijos —yo soy el quinto—y se me ha transmitido la fe de manera natural y espontánea. Cuando tenía 13 años mi padre murió en un atentado terrorista que no iba contra él. De la noche a la mañana, mi madre se quedó viuda con nueve hijos; la mayor de 18 años y la más pequeña de dos. Pero ella hizo que este hecho tan triste fuera integrado y asumido de un modo natural en la familia. Hoy puedo ver con asombro que el perdón, el cero trauma, la alegría… ha sido una gracia especial de Dios para con nosotros.

Tu madre os ha dejado la mejor herencia, la fe.

Ya lo creo. Es una mujer sencilla, alegre y absolutamente “descomplicada”. Envidio su serenidad. Recuerdo dos momentos claves de mi vida en los que acudí a ella para desahogarme, ¡con un cabreo!: “Mira mamá, porque esto y lo otro…”. Y ella, que me escuchaba con gran atención, me preguntó al final: “¿Puedes solucionarlo?” “No mamá, ya te digo que esto y lo otro…”. “Pues entonces pásale el problema a Dios y duerme tranquilo”. Desde entonces, así lo hago, y duermo como un bebé. Si está en mis manos resolver el problema, lucho por ello. Pero si no puedo, se lo paso a Dios y que se ocupe Él.

 

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la comunicación?

A los 16 años conocí a un periodista que contaba historias increíbles. Me dejó tan fascinado que pensé: “¡Qué pasada de vida! Yo quiero eso para mí”. Estudié Periodismo y mis primeros trabajos fueron en agencias de noticias. Pero lo que tenía que contar —atentados, manifestaciones, declaraciones de unos y otros…— no me interesaba para nada, y eso fue llevándome poco a poco a la independencia.

¿Y en el cine?

Trabajaba para Antena 3 y me encargaron elaborar reportajes de interés humano. ¡Eso sí que me gustaba! Estuve una semana en Rumanía grabando y allí descubrí que podía narrar historias interesantes. La primera vez que dirigí a alguien fue a María de Medeiros después de rodar “Pulp Fiction”.

  

¿Es fácil seguir una vida de fe con tu profesión?

Hasta hace cuatro años mi trabajo y mi fe iban por caminos paralelos que nunca se tocaban. Pero comencé a enlazarlos y ya no hay separación. Lo único que me interesa es hablar del amor de Dios. Estoy abierto a otras propuestas pero no veo que haya nada mejor.

¿Cómo surge este proyecto?

La empresa “Infinito+1” comenzó con la idea de llegar a las personas que nunca han oído hablar de la belleza y la verdad de la fe, como pueden ser mis amigos. Ninguno de ellos es imbécil ni malo; sin embargo, no tienen fe. A veces los cristianos somos mal ejemplo para que otros crean en el evangelio, pero también es cierto que la Iglesia está invadida de gente buena de la que nunca se habla, y vive como héroes al servicio de otros.

Es cierto, nos tropezamos con santos…

Así es. Yo tengo cuatro heroínas en mi cabeza permanentemente; cuatro religiosas —tres dominicanas y una española—, con las que conviví dos días en el barrio más peligroso de Guatemala, donde la gente se pasea con la pistola en la mano. El mismo día en que ellas se asentaron en la zona, construyéndose una pequeña casita con chapas de uralita, se les acercaron dos tipos armados para preguntarles quiénes eran y con qué intención venían. Ellas contestaron que eran religiosas y que querían ayudar a la gente. Los tipos les obligaron a pagarles un peaje por asentarse en el barrio. Las monjas les contestaron que no les podían dar ese dinero porque erapara la misión, pero que podían obsequiarles con una taza de café o un plato de comida, si lo deseaban. Al poco tiempo una de ellas fue violada y otra, debido a una balacera, se quedó paralítica. Pero no se han marchado de allí, y ya tienen a su cargo a 120 niños a los que educar. Son personas que dan la vida por otros y jamás se les recompensará, a no ser en la vida eterna.

Contar casos así es el proyecto con el que nació la productora, pero se cruzó por medio la muerte de Pablo Domínguez y decidimos hacer “La última cima”.

 

¿Cuál es el hilo conductor de todos los capítulos de “Te puede pasar a ti”?

Todos giran en torno a la cuestión de Dios y el aparente absurdo de pensar que uno no está solo. El Evangelio es de absoluta actualidad y apela a todas las personas, porque la receta implica a todos: Perdona siempre todo, pon a Dios por encima de todo, no mates nunca… ¿Nunca? ¿Y si el niño viene con problemas? ¡Nunca! No robes ¿Ni a Hacienda? No… Y así con todo. Por eso hay un debate social y personal permanente sobre la cuestión de la fe.

¿Cómo eliges los testimonios?

De una manera “casual”, pues son ellos los que me escogen a mí. Puedo decir que me persiguen los conversos. Al protagonista de la segunda historia, Rubén García, , lo conocí de una manera sorprendente: viajo a México para entrevistar a un banquero pero me llama su secretaria y me informa que la entrevista no puede ser, yo me cabreo y ella me cuenta que una amiga suya también se enfadaba mucho cuando algo no le salía bien, pero que ya no desde que conoció a Rubén García. Le propongo hablar con ellos, les llamó y acceden. Nos cuentan su caso y decidimos rodarlo.

Cada historia empieza en blanco; no tenemos un guión previo. Este proceso creativo tan espontáneo nos abre la posibilidad de la sorpresa, de la pregunta ingenua. Y con el formato ocurre igual: no es más que prueba y error, prueba y error.

Más allá de ser el director y productor, como cristiano, ¿qué buscas con este tipo de películas?

Cumplir la voluntad de Dios. Antes de comenzar sentí la convicción de que Dios quería que hiciera esto en concreto, y me lo ha ido poniendo fácil. Este es mi primer paso, intentar hacer lo que debo hacer. Y después, mostrar que Dios nos quiere a cada uno como somos, no como podríamos ser. Ojala Dios nos conceda ser mejores, pero tranquilos, Él no se asusta de nosotros. En todas las personas, Dios da un paso al frente para encontrarse con ellas, pero la libertad de cada uno hace que le rechacemos o acojamos.

 

¿No es muy arriesgado el formato de DVD, que no es tan generalista como el cine?

Primeramente el formato surge como idea televisiva; pero para ir a una cadena de TV hay que pagar dos peajes: el tiempo, es decir, como mínimo se exigen dos años de negociación (con la incertidumbre de si se hará o no se hará, dependiendo de la financiación); y el otro peaje es el control de contenidos y de formato. Nosotros queremos ser libres e independientes, para ello resolvemos el tema de la financiación con la aportación del público. Cada capítulo viene a tener un coste de 20.000 euros, que se sufraga con las ventas del anterior. Así, el espectador se convierte en productor. El primer capítulo ha gustado tanto que nos ha permitido hacer el segundo y la mitad del tercero.

En el momento en el que el público diga “no me interesa lo que hacéis” y no lo compre, entonces se acabó. “Infinito+1” procura trabajar para un solo espectador. Este es un termómetro muy válido; si podemos tocar el corazón de uno se puede tocar el de muchos. Somos muy poco convencionales. Estamos abiertos a lo que pueda suceder: Cine, TV, DVD. Esa es la ventaja de ser pobre e independiente.

 

¿Cómo es posible su éxito cuando parece que a la gente no le interesa Dios para nada?

Desde hace algunos años existe en la sociedad un mensaje: “Haz lo que te dé la gana con tu cuerpo mientras no me salpiques. Sé libre, no hay Dios, pero no violes ni lo hagas en público, que está feo”. Frente a esto hay otra receta que te dice: “Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, Dios habita en ti. El sexo no es un juguete, tiene una finalidad unitiva y procreativa; el sufrimiento tiene un sentido”. Esta es la ley de Dios. Él nos ha creado y nos da un manual de instrucciones, pero por nuestra libertad podemos rechazarlo.

El debate sobre las grandes cuestiones que preocupan al hombre está descentrado. En el tema de la homosexualidad se debate el origen y lo esencial no es eso, sino ayudar al homosexual. Se proclama el “orgullo gay” pero se echa en falta alguien que pueda decir: “Te comprendo, he pasado por lo mismo que tú. Conozco una receta que te puede funcionar, a mí me funciona”. Nosotros tenemos la posibilidad de difundir esta receta y ayudar con ello.

¿Os consta que habéis ayudado a mucha gente?

Cuando comenzó la empresa, mi idea era llegar a las personas que nunca han oído hablar de la belleza y la verdad de la fe, como pueden ser mis amigos. Ninguno de ellos es imbécil ni malo, sin embargo no tienen fe; no entienden nada. Y el mundo les dice que la fe es irracional. El error de los cristianos es pensar que no necesitamos convertirnos. No se trata de “estar” en la Iglesia, ni de practicar, sino de responder al “dame, hijo, tu corazón” que a cada uno nos dice Dios. Y esto es para todo hijo de vecino. Su amor se derrama en cualquiera: en los gordos, los bajos, los listos, los tontos…

Afortunadamente, las conversiones son constantes. Sabemos de personas que no eran público objetivo de “La última cima” ni de “Te puede pasar a ti”, pero que al verlas les removió el corazón y se confesaron después de muchísimos años sin pisar la Iglesia. También hemos presenciado cómo un obispo, tras pasarse los 40 minutos de la cinta llorando, dijo: “Me tengo que convertir”.

¡Uf!, eso debe poner al demonio bastante rabioso…

El demonio no está de vacaciones, sino más activo que nunca. Y encima lo tiene fácil, pues lo hemos metido en el campo de los cuentos de hadas, el hombre del saco, el ratoncito pérez, etc. No hay más que ver a las familias y las amistades. Cuántas parejas que se quieren dicen que se van a separar, cuántos suicidios, cuánta violencia. ¡Cómo actúa el demonio! Hasta lo veo en mí. No hay grandes manifestaciones pero es listo y se te mete. El tema del demonio sigue siendo un tabú, pero es real y existe, tanto como que Cristo ha muerto y ha resucitado. Si no tenemos en cuenta esto haremos una Iglesia de buen rollo, de paz, libertad, derechos humanos, pero obviaremos lo fundamental, ¡que Cristo vive!

Yo no soy el disney channel católico; no me interesa caer bien a todo el mundo, sino poner a la gente de cara a Dios.

 

¿Nunca ocultas tu fe?

Nunca. Me sorprendió que a raíz de “La última cima” me nombraran miembro de la Academia de Cine en España, a petición de los mismos miembros. Cuando me pidieron que escribiera un artículo sobre la película, les dije: “Vale, pero voy a hablar de Dios”. Y me contestaron: “No pasa nada”.

Cuando hablas tranquilamente con gente que tiene algo en contra de la Iglesia te das cuenta que tiene motivos; por eso hay que mostrarles lo que de verdad es ser cristiano. Es hora de vivir la fe sin agresividad. Hay una frase en el evangelio, pronunciada por el mismo Jesucristo, que resume esta idea: “Envaina la espada”. Si queremos que en el tercer milenio persista la fe hay que abrazar a todos. Precisamente esta actitud hace que un corazón duro se enternezca, porque cuando uno va a atacar y se encuentra con el amor, queda desarmado. ¿Cómo vas a ir en contra de uno que te quiere? No puedes.

¿Crees que Dios ha sido bueno contigo?

Mucho. Cuanto más te han perdonado, más eres consciente de lo mucho que te han amado. Yo veo la mano de Dios en todo. Reto a cualquier experto a que explique el fenómeno de “La última cima” sin recurrir a Dios; no lo conseguirá explicar. Y el hecho de que me hayan admitido en la Academia de Cine me lo confirma. ¿Cómo puede ser que dos personas, sin gastarse un céntimo en publicidad, estrenen en 17 países (Estados unidos entre ellos), sin contratos ni distribuidoras? ¡Y además que hayamos presenciado conversiones de gente absolutamente reacia! No hay duda de que Dios está detrás.

Responder a Entrevista a Juan Manuel Cotelo, director de cine

  1. josefa Hernández

    Desde la última cima sigo a Juan Manuel Cotelo cuando puedo. Tengo dos DVD de "te puede pasar a ti", los primeros y creo que es la manera adecuada para evangelizar hoy, en la N.E., con nuevos métodos, nueva expresión y nuevo ardor…". Los métodos que dejen de lado ésto, no llegan porque la vida no se transmite si no se siente dentro. Cotelo promueve la experiencia de Dios y de ahí puede surgir elnuevo ardor. Verlo en persona es confirmar ésto. Y merece la pena seguir apoyando su trabajo.
    Quisiera hacerme con el vídeo de la vida (infinito) y no lo encuentro. FELICIDADES JUAN MANUEL.

     

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