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Entrevista a P. Luis Montes, sacerdote argentino en Bagdad (Irak) 

El P. Luis Montes es un sacerdote misionero del Instituto del Verbo Encarnado en la Comunidad “Cristo Rey” de Bagdad, la capital de Irak. Llegó a Oriente Medio desde su Argentina natal hace casi veinte años. Después de ser provincial de su congregación en Egipto se le encomendó formar parte de la comunidad misionera de Irak hace cuatro años. Su respuesta a esta nueva misión fue un gran sí, a pesar de las dificultades de un país que acababa de salir de la guerra y donde los cristianos son una minoría perseguida. La irrupción del grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Irak ha empeorado la situación de los cristianos, muchos de los cuales han empezado a llegar a Bagdad, donde recurren a las iglesias —entre ellas la catedral latina donde está el P. Luis— en busca de ayuda.

¿Cuál es la situación que están viviendo ante la crisis humanitaria que afecta a Irak?

La situación en Bagdad no ha cambiado demasiado a pesar de la irrupción de este grupo terrorista en el país. En cuanto el Estado Islámico tomó Mosul, miles de milicias chiíes llegaron a la capital para defenderla, por lo que los terroristas no han podido llegar hasta aquí. Por supuesto que hay algo más de miedo, menos gente en la calle y es más difícil moverse de un lado a otro. Pero confían en que los yihadistas no van a poder entrar en Bagdad y en ese sentido nuestra vida no ha cambiado tanto. Recientemente está llegando una ola de refugiados que son recibidos en conventos y escuelas. Es aquí donde estamos viendo un cambio en el día a día de nuestras comunidades y nos están llegando historias terribles de lo que han sufrido.

¿Cómo es la misión en un país de mayoría musulmana y donde los cristianos tienen dificultades para vivir su fe?

Ciertamente que es todo un desafío y muy diferente a lo que nosotros conocemos en Occidente. Es todo más a cuenta gotas: no se pueden realizar actividades pastorales fuera de la iglesia, como por ejemplo procesiones. Todo nuestro apostolado es dentro del templo, más reducido, con menos fieles y con mucha gente hostil al Cristianismo. Y se suma, además, el tema de la inseguridad, que ya era un grave problema antes de que llegasen los terroristas. Desde hace años se calcula que hay unos veinte atentados diarios en Irak. En Bagdad hay casi todos los días atentados en las calles. Esto crea un escenario muy peligroso. Estamos en un lugar donde los cristianos no pueden vivir su fe libremente, son minoría y están discriminados en la práctica. Hasta los niños sufren discriminación en las escuelas. Esto, sumado a la situación de inseguridad y violencia de un país que vive la posguerra es un desafío grande para nosotros hacer que el Evangelio siga vivo.

¿Qué medidas han tomado para ayudar a los refugiados? 

Tratamos de hacer de todo. Seguimos realizando la misma acción pastoral de siempre para ofrecer un sostenimiento espiritual, solo que con mayor dificultad para llegar a todo. En cuanto a la ayuda humanitaria, estamos tratando de conseguir ayuda para cubrir las necesidades básicas y también coordinamos su distribución. Este es nuestro día a día. Las primeras familias que acaban de llegar están siendo atendidas en las parroquias pero muchos están ya pidiendo refugio para muchas más personas, por lo que esperamos la llegada inminente de miles de nuevos refugiados porque no saben qué hacer con ellos en el norte. Hay mucha gente todavía en la calle.

la esperanza no quedará defraudada

¿Qué le llama la atención de la Iglesia de Irak? ¿Qué ha aprendido de ella en este tiempo?

La frase que siempre digo es: “yo no soy digno de servir a este pueblo”. Irak es un país con el que soñaba ir para fundar una misión. Así que me alegré mucho cuando me mandaron aquí. Este pueblo está dando mártires. Casi todas las personas que conozco en Irak y en otros países de Oriente Medio tienen algún asesinado en su familia por odio a la fe. Otros han sufrido persecución o discriminación directa. Para nosotros es un honor poder servir a este pueblo y lo considero una gracia especial de Dios. La cantidad de mártires que está dando Oriente Medio al mundo es impresionante. Ahora se conoce muy poco pero dentro de unos años se hablará de ellos como en las actas de los mártires de los primeros años del Cristianismo. Me sorprende mucho la devoción tan grande que sienten por la Virgen. La fe que tienen a pesar de la persecución es conmovedora, así como su sensibilidad hacia el prójimo. Dios sabe qué querrá de nosotros en el futuro pero a mí me gustaría servir en esta zona toda mi vida.

¿Cuál es el testimonio que más le ha impactado?

El caso más terrible que he escuchado es el de una señora que tiene a su madre, a su hermano y a su cuñada en la ciudad de Qaraqosh, que no habían podido huir porque la madre era mayor y se quedaron para ayudarla. Los terroristas los presionan todos los días para que se conviertan al Islam. Los propios vecinos les insultan y les tratan con desprecio y ni siquiera pueden salir de su casa para comprar comida, que ya se les está acabando. Tienen miedo de que maten a la madre. Un día entraron y directamente le dijeron que se iban a llevar a su esposa para entregarla como esclava a algún soldado. Son realidades espantosas y terribles que estas personas viven y que a pesar de eso se mantienen firmes en su fe. Es un ejemplo para todos nosotros y es una gracia poder colaborar con ellos, aunque sea tan poco lo que podemos hacer.

¿Cuál sería una rápida solución a esta situación?

La solución es fácil pero nadie quiere ponerla en práctica. En primer lugar, habría que hacer un envío de ayuda humanitaria de gran escala. La ayuda está llegando, pero muy poca en comparación con lo que se necesita. En segundo lugar, hace falta presión internacional sobre los grupos y Gobiernos que apoyan a estos grupos terroristas por intereses particulares y que han alimentado a un monstruo que amenaza a este país y a otros. Si esto no se hace urgentemente, la crueldad, los asesinatos y las muertes se van a extender durante mucho tiempo. Y en tercer lugar, hace falta que la comunidad internacional se reúna y vea el modo de frenar el avance de los terroristas. El Papa ha dicho que es legítimo defenderse, lo cual está recogido en el Catecismo de la Iglesia. Francisco quiere que salga una respuesta del seno de la ONU que tenga legitimidad, pero desgraciadamente vemos que no pasa nada, nadie se mueve, nadie intenta unir una fuerza legítima. No hay condena uniforme a este grupo terrorista. Por tanto, las esperanzas vistas desde aquí son muy pocas.

El Santo Padre dijo que le hubiese gustado ir a Irak, ¿qué le parecen estos gestos del Papa?

El Santo Padre muestra su cercanía con el pueblo de Irak, por todos los medios que tiene disponible: televisión, radio, redes sociales. Esto para los cristianos de Irak es muy importante. El haber enviado personalmente a una persona para visitar el país, que ha visto con sus propios ojos el sufrimiento de este pueblo y que ha informado personalmente al Papa es algo que valoramos mucho. Su cercanía con este pueblo y con nosotros es un gran consuelo. Rezamos por él.

Josué Villalón

Ayuda a la Iglesia Necesitada

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