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Está entre nosotros 
13 de diciembre
Por Antionio Pavía

«Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?”. Él les contestó: “Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos”. Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista». (Mt 17,10-13)


Los profetas y maestros espirituales de Israel anunciaron repetidamente que la llegada del Mesías vendría precedida por un hombre de Dios que representaría toda la misión profética del pueblo santo. Sabemos que en el Antiguo Testamento la figura señera del profetismo es Elías. De ahí la pregunta de los apóstoles a Jesús acerca de la venida de este profeta, precursor de los tiempos mesiánicos.

En realidad esta pregunta nace de una interpretación literal de la Palabra de Dios que, como bien sabemos, siempre ha dado origen a infinidad de sectas. Jesús dice a los suyos que aquel Elías de quien hablaron los profetas ya se hizo presente en Israel. Se refería a su precursor Juan el Bautista. Jesús proclamó: “Vino y no lo reconocieron”. Siempre pasa lo mismo, y lo digo sin doblez de ningún tipo. Nos creemos tan buenos que pedimos a Dios conocer su voluntad sobre nosotros, y cuando la conocemos —está tatuada en el Evangelio— no la queremos reconocer, aceptar. Es lo que se dice hablar con la boca pequeña.

Ya en el Antiguo Testamento Israel no reconoció a sus profetas. En los tiempos mesiánicos tampoco hay “nuevo Elías”, y puestos ya a prevaricar contra Dios, se desentendieron y, más aún, se quitaron de encima a su propio Hijo… ¡Y de qué forma! “Finalmente les envió a su hijo, diciendo: A mi hijo le respetarán. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: Éste es el heredero, vamos, matémosle y quedémonos con la herencia. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron” (Mt 21,37-39).

De todas formas, Jesús sigue siendo Emmanuel. Tenemos la Navidad a la vuelta de la esquina… ¿Le reconoceremos y acogeremos esta vez?

Antonio Pavía

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