Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, septiembre 20, 2019
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Estar contigo 

Ester Bermejo
25 años, estudiante de ciclo superior de Educación Infantil
Parroquia Madre del Amor Hermoso de Villaverde Bajo (Madrid)

¿De dónde has recibido la fe?

De mis padres.

¿Estás contenta de pertenecer a la Iglesia? ¿Cómo te ayuda en tu vida?

Sí. Cuando tenía dieciséis o diecisiete años me sentía sola, no comprendida por nadie, vacía… Me iba con mis amigos de botellón los fines de semana, pero no servía para nada. Pensaba que ni mi familia ni mis propios amigos me querían. Entonces le di una oportunidad a Dios y acudí a la Iglesia, que es lo que me habían inculcado siempre en casa. Ahí me di cuenta que, aunque yo misma no me acepte por mis pecados, Dios me quiere tal y como soy, que no tengo que dar la talla como hago con mis amigos.

¿Quién es Dios para ti?

Un Padre que me protege, me cuida y me corrige, llevándome por el buen camino.

¿Estás dispuesta a hacer su voluntad?

Sí, estoy dispuesta. ¡Ojalá me conceda el Señor dar la vida por Él!

Como joven de esta sociedad laica, mundana y permisiva, ¿es fácil seguir a Jesucristo?

Creo que no, aunque con la ayuda de Dios todo es más fácil. Los valores cristianos no tienen ningún valor para el mundo. Con los amigos de toda la vida no tengo problema, porque son de Iglesia; pero con los del Instituto, al enterarse de que soy cristiana, se han hecho una piña para meterse con la Iglesia. Es difícil, pero estoy llamada a defenderla a pesar de la dificultad.


David Martín
20 años. Opositor para Policía Nacional.
Parroquia Madre del Amor Hermoso de Villaverde Bajo (Madrid)

¿De dónde has recibido la fe?

De mis padres.

¿Te has sentido acosado o perseguido por ser cristiano?

No me han rechazado, pero sí que he oído algunas risas por este hecho.

¿Te has encontrado alguna vez con el amor de Dios?

Sí, muchas. Todos los días noto cómo me cuida.

¿Has estado en alguna misión jóven o JMJ?

Sí, en Colonia, Sidney y Madrid. Me ha ayudado la fuerza de tanta gente joven cristiana.

¿Merece la pena sufrir por Jesucristo?

Hoy parece una locura, pero a pesar de los miedos que pueda tener, por supuesto que compensa. Seguir a Cristo es bueno y lo quiero para mi vida.


Raquel Triguero
21 años. Estudiante de Química
Parroquia  de María Madre del Amor Hermoso, Villaverde Bajo (Madrid)

 

¿De dónde has recibido la fe?

De mis padres.

¿Has tenido algún acontecimiento duro en el que la fe te ha ayudado?

Sí; por ejemplo, a mi madre la operaron de cáncer y gracias a la fe pudimos confiar en Dios y estar unidos.

¿Quién es Dios para ti?

Dios para mí es mi Padre. Me sorprende su amor.

¿Crees que te salva y que te ayuda?

Sí, por supuesto; el poder perdornarme con mis hermanos, que se dé la unión y el amor entre nosostros, siendo completamente diferentes a mí, es cosa de Dios.

¿Estás dispuesta a hacer su voluntad?

Sí, pero es difícil. Dios me tiene que dar las fuerzas.

¿Has proclamado a Jesucristo alguna vez?

Sí, en los domingos de Cuaresma o de Pascua he tenido la oportunidad de decirle a la gente que murió y resucitó por nosotros, y que nos ama sin pedir nada a cambio.


Tomás y Alberto Gandía Sánchez
18 años, universitario; y 15 años, 4.º de la ESO
Parroquia de San Jaime Apóstol, Villaverde Bajo (Madrid)

¿De dónde habéis recibido la fe?

Tomás: Primero de nuestros padres y después del Camino Neocatecumenal.

¿Cómo os ayuda en el día a día?

Tomás: Hace un año ingresaron a mi madre en el hospital porque estaba embarazada y el niño no era viable. La presionaron mucho para abortar, ya que ella también corría peligro. Después de mucho sufrimiento, el Señor sacó adelante a mi hermano Juan Pablo, que hoy es un niño precioso y muy trasto. Para nosotros es una prueba de que Él está ahí, de que existe.

Alberto: Dios es un Padre que no me deja caer, y si caigo, no me deja en el suelo. Si no fuera por Él, seguramente estaría atrapado por los porros o la droga.

¿Os habéis sentido acosados alguna vez, por amigos, compañeros, profesores, por el hecho de ser cristianos?

Los dos: Sí, muchísimo.

Tomás: Aun así, tengo necesidad de proclamar que Jesucristo nos ha salvado de nuestros pecados y que nos ama sin pedir nada a cambio. Necesito contarlo, sobre todo cuando algún amigo está mal, aunque reconozco que es muy difícil.

¿Habéis ido a alguna JMJ o misión joven?

Alberto: Sí, a la JMJ de Madrid y a Düsseldorf (Alemania). Me ayudó mucho el ver un montón de jóvenes decididos a entregar su vida a Dios.

Participas en el musical “El Príncipe de Egipto”. ¿Cuál es tu experiencia?

Tomás: Yo soy uno de los sacerdotes egipcios. Entré con la idea de conseguir dinero para la JMJ de Brasil 2013, pero me está ayudando mucho a convivir con jóvenes de otras parroquias con los que, a pesar de que hay roces de vez en cuando, sobre todo cuando actuamos, se dá el perdón. Representar la historia del pueblo de Israel es representar la historia de salvación que Dios hace conmigo; por delante está el mal y por detrás está Él, que cubre mis espaldas. Puedo decir que he visto cómo el Señor pasa.

 

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