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SE BUSCAN «SIERVOS INÚTILES» 
10 de Noviembre
Por Ángel Pérez

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo: “Enseguida ven y ponte a la mesa”?
¿No le diréis más bien: “Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid: “Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”» (San Lucas 17, 7-10).

COMENTARIO

Este evangelio de hoy, aunque parezca que tiene que ver poco con nuestra vida o con nuestras posibilidades, está lleno de una sabiduría profunda que viene a iluminarnos. Jesús —en palabras entendibles— ha tomado un cuerpo como el nuestro para hacernos ver las grandes posibilidades que este tiene y que muchas veces están ocultas a nuestros ojos. El Señor está enseñando a sus discípulos, con miras a la gran obra que están llamados a realizar; les está preparando, y en el interior de un discurso en el que les advierte sobre los escándalos, aparece esta palabra. Vivimos en un mundo aparente, mentiroso, basado en el postureo, la foto fácil y bonita que muestra un ideal pero que está muy lejos de la realidad, de la verdad. Esta palabra viene contra ese postureo, esa hipocresía en la que vivían los fariseos que se creían que su salvación estaba en las obras que salían de sus manos publicándolas a voces para que se viera lo bien que lo hacían. No existe palabra que no esté cumplida en Jesús. Él en la cruz representa a este siervo inútil del que habla la palabra y al que estamos llamados a imitar. Dice san Pablo que estamos puestos como espectáculo para el mundo (1Cor 4,9), pero no para que se vean nuestras cualidades —don de Dios— sino para que se vea que existe un Dios cercano al hombre, al que ama y al que quiere salvar. El Señor nos llama a servir. Les dirá a sus apóstoles ante la multitud hambrienta: «Dadles vosotros de comer» (Lc 9,13). En cada Eucaristía Jesús —a través del ministro— nos llama, cuando nos despide, a compartir los dones que el Señor en la Iglesia nos regala a través de los sacramentos. Por otro lado esta «inutilidad» que refleja la cruz —a la mente humana— y que se pone de manifiesto en las monjas de clausura y en tanto «santo» que desde el silencio entrega su vida por amor, en cualquier ámbito, es eficaz, porque lleva VIDA al mundo: «mientras nosotros morimos el mundo recibe la vida» (cf. 2Cor 4,11-12). No tengamos miedo a ser siervos inútiles, portadores del amor de Cristo, conocedores que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que no nos poseemos, que somos para los demás. Este espíritu de inutilidad se nos ha regalado como un don y no para «recaer en el temor» ya que este espíritu de servicio nos lleva a reconocer a Dios como Padre (cf. Rm 8,15). Alejémonos de la soberbia de creer que somos nosotros los que tenemos que hacer, los que tenemos que salvarnos; soberbia que nos aleja de esta palabra porque ni tú ni yo podemos cumplirla en nuestras fuerzas. La humildad de María fue la que le concedió servir a Dios y a toda la humanidad; no fue ella sino Aquel que la llamó: «El poderoso ha hecho grandes cosas en mí» (Lc 1,49). En medio de tanta tristeza, de noticias de muerte, el Señor está buscando hoy «siervos inútiles» ¿Te apuntas?

Responder a SE BUSCAN «SIERVOS INÚTILES»

  1. Carmen

    Enhorabuena por la idea y esta nueva iniciativa de acercar los libros a las personas y sobre todo alimento para el Espíritu y el Alma. Feliz iniciativa .
    Os felicito y Dios os Bendiga
    !!!! Adelante !!!!

     

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