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Hipocondría – Ansiedad por la salud 

La hipocondría se caracteriza por una excesiva preocupación por la salud o por el miedo a tener una enfermedad grave. Ese miedo irracional llega a producirle al hipocondríaco síntomas psicosomáticos que exagera y malinterpreta, se autoobserva excesivamente y así se produce un malestar muy intenso. Por ejemplo, un picor o lunar le obsesiona con padecer un cáncer de piel, un dolor o pinchazo en el pecho lo relaciona con un infarto, una sensación en la cabeza con un tumor cerebral, etc. Está atrapado en un círculo constante de preocupación.

El hipocondríaco vive en una continua introspección sobre las sensaciones cenestésicas (del interior del cuerpo). Le preocupa el pulso, la temperatura, el número de respiraciones por minuto, los alimentos que toma, los tipos de agua mineral, la calidad del aire que respira, etc, llegando a estar obsesionado durante semanas con una enfermedad y posteriormente con otra.

Hay dos tipos de hipocondríacos: el primer tipo acude contínuamente a consultas médicas, se hace multitud de pruebas innecesarias. Si el médico no le encuentra nada en las pruebas, acude a otro porque piensa que se ha equivocado. Visita a tantos médicos que a muchos pacientes terminan por expulsarles de sociedades médicas. Al principio va al médico acompañado de algún familiar, pero cuando la familia se opone o se cansa de sus obsesiones, acude solo y a escondidas. Se siente mucho más tranquilo si vive o está cerca de un hospital, e incluso algunos llegan a cambiarse de domicilio. El segundo tipo evita ir al médico porque está convencido que tiene la enfermedad que le obsesiona y teme que el médico se la confirme. No es capaz de ir a un médico ni entrar en un hospital.

Preocupación excesiva

El hipocondríaco se obsesiona con todo tipo de sensaciones físicas, como sensaciones distintas a las normales en el pecho, en el latido cardíaco, en la cabeza, en la orina, picores, manchas en la piel, molestias en el estómago, intestino, etc., y las relaciona con una enfermedad grave, como infarto, ictus, cáncer, etc. La multitud de pruebas a las que se somete no le calman, sino que sigue convencido que padece una enfermedad.

Hoy día, en los hipocondríacos se complica más su obsesión por el uso constante que hacen de internet, consultando sus síntomas todos los días. Desgraciadamente lo único que logran es empeorar la enfermedad, porque todo lo que leen lo interpretan negativamente. Un programa de televisión sobre enfermedades, el fallecimiento de algún conocido, la noticia de que a alguien le han diagnosticado un cáncer, fibromialgia… o ha sufrido un ictus, infarto, etc., ya les hace obsesionarse con que ellos también la padecen, aunque todos piensen y les digan que es imaginaria.

La preocupación va en aumento con el desarrollo de la enfermedad, con lo que su nivel de ansiedad cada vez es más alto, y esto a su vez incrementa sus síntomas o sensaciones físicas. Cuando avanza la enfermedad, su miedo o preocupación se convierte en el centro de su vida diaria, todo el día piensa y habla de la enfermedad. Vive centrado en su obsesión y esto le produce un aumento de las situaciones estresantes, pesadillas, insomnio, pérdida de interés por actividades de ocio, etc. Además de ansiedad, tiene cambios bruscos de ánimo, sensación de malestar constante, irritabilidad, etc. La hipocondría es una enfermedad grave e incapacitante. Cuando se desarrolla anula por completo la vida normal de la persona y puede producir muchos síntomas psicosomáticos. Acaba por perder el interés por todo.

Síntomas

  1. Preocupación excesiva por el cuerpo. Todo el día está autoobservándose.
  2. Los síntomas que tiene se han convertido en el centro de su vida diaria.
  3.  El hipocondríaco habla casi siempre de temas de enfermedad.
  4. Temor excesivo a tener una enfermedad grave.
  5. Convicción de enfermedad, aunque las pruebas médicas no encuentran explicación a sus síntomas.
  6. Tiene síntomas físicos, producidos por su excesiva ansiedad, depresión, miedo, preocupación y obsesiones. Los síntomas más frecuentes son molestias y dolores por todo el cuerpo, cardiovasculares, gastrointestinales, musculares o del sistema nervioso central.
  7. En todo se comporta como un enfermo. Acude a muchos médicos, pero desconfía de todos ellos, porque no le encuentran una explicación orgánica a sus síntomas.
  8. No hay enfermedad orgánica que explique los síntomas que tiene.
  9. La hipocondría le altera su vida en el área afectiva, familiar, social, laboral, de ocio, etc.
  10.  Inhibición afectiva: alexitimia (dificultad de expresar sus sentimientos), sentimientos de culpa, irritabilidad, ansiedad, depresión.
  11.  La excesiva preocupación por la salud, eleva la ansiedad, y la actividad fisiológica del sistema nervioso autónomo que produce cansancio crónico, cefaleas, molestias de estómago, intestino, picores, hipersudoración, taquicardias, manos y pies fríos, dolores, hiperventilación, tensión muscular, estreñimiento, pesadillas o insomnio, vértigo, náuseas y vómitos, hormigueo en varias partes del cuerpo, dolor en el pecho o en el corazón, etc.
  12.  Tanatofobia: miedo extremo a la muerte.

Causas

En mi opinión, la hipocondría es una alteración cognitivo-emocional, causada por diversos factores de personalidad. En las investigaciones realizadas hasta la fecha se ha encontrado esta etiología:

  • Padres excesivamente protectores.
  • Tener algún familiar hipocondríaco, ya sea, abuelo, padre, hermano.
  • Haber tenido una enfermedad grave en la infancia o adolescencia.
  • Muerte de un familiar querido.
  • Baja autoestima e inseguridad.
  • Excesiva preocupación por el cuerpo.
  • Algunos estudios han encontrado asociación entre la represión de la ira y la necesidad de dependencia con la hipocondría.
  • Obtiene más atención y protección por la hipocondría. Los demás, sin querer, con su atención le refuerzan la hipocondría.
  • Alteración perceptiva muy clara: su mente amplifica y exagera sus sensaciones corporales.
  •  Alexitimia: dificultad para expresar sus sentimientos, lo cual le aumenta la tensión y la ansiedad.
  •  Disminución de la gratificación en su vida cotidiana.
  •  Mayor sensibilidad a las sensaciones internas.
  •  Interpreta muchos pensamientos y emociones como síntomas de una enfermedad grave.
  •  La hipocondría también puede ser aprendida, por haber vivido mucho tiempo con una persona enferma.
  •  La existencia de alteraciones afectivas y sentimientos de culpa.
  •  La atención que obtiene de los demás, refuerza la enfermedad.
  •  La gran cantidad de pensamientos negativos mantienen la enfermedad: “seguro que tengo cáncer”, “así murió mi madre”, “tengo más riesgo que los demás”, “estoy predispuesto a esta enfermedad”, “me voy a morir pronto”, etc.
  •  Alteraciones emocionales depresivas o ansiosas, pueden producir hipocondría.
  •  Se produce un círculo de feedback: las alteraciones fisiológicas producidas por la ansiedad, potencian la hipocondría, y ésta se desarrolla con más pensamientos negativos y aumenta también los síntomas físicos. Y el círculo vuelve a empezar.
  •  Refuerzo negativo que produce el hipocondríaco en tres procesos: síntomas físicos, miedo a estar enfermo y muchos pensamientos negativos.
  •  La hipocondría le produce un beneficio: tiene conductas de evitación, o sea, escapa de situaciones estresantes.
  •  Cuando la enfermedad se desarrolla, se comporta como un trastorno obsesivo-compulsivo.

Consejos

Antes de que la enfermedad se desarrolle, te aconsejo que si tienes hipocondría, comiences desde hoy mismo a hacer lo siguiente:

  • 1. Tengo que corregir día a día pensamientos negativos o irracionales relacionados con la enfermedad (se pueden aprender ejercicios de relajación profunda y de terapia cognitiva), repitiendo todo el día pensamientos positivos de que no tengo ninguna enfermedad, estoy sano, etc.
  • 2. Lucharé cada día para no observarme físicamente.
  • 3. No analizaré mis sensaciones físicas, son normales.
  • 4. No hablaré de enfermedades con los demás.
  • 5. Hablar con los demás de temas de actualidad o que a ellos le interesen.
  • 6. Entrenarme asertivamente en tener más habilidad social para dialogar y relacionarme con los demás.
  • 7. Entrenarme en preguntar a los demás por sus cosas y no hablar siempre de mí.
  • 8. Leer más sobre temas que no tengan que ver con ninguna enfermedad, para estar más preparado en una conversación. Así aumento mi asertividad.
  • 9. Entrenarme en comenzar conversaciones, en sacar temas nuevos de dialogar con los demás.
  • 10. No voy a pensar más en médicos, medicinas, enfermedades o temas sanitarios. Esto para mí tiene que ser lo más importante a partir de hoy, ya que es lo que más aumenta mi hipocondría.
  • 11. No ver ningún programa de televisión sobre enfermedades.
  • 12. No leer ningún libro de medicina o enfermedades. Acostumbrarme a leer libros interesantes de otros temas que me distraigan y me gusten.
  • 13. Regalar la enciclopedia que tengo en casa de medicina y otros libros sobre enfermedades.
  • 14. No consultar nunca en Internet nada relacionado con una enfermedad. Debo tomarlo muy en serio.
  • 15. Interesarme en llevar una vida más sana. Salir el fin de semana, quedar con amigos, pasar tiempo en la naturaleza teniendo pensamientos positivos.
  • 16. Ir al gimnasio o hacer deporte en grupo, me ayudará a sentirme mejor.
  • 17. Tener mi mente distraída, con todas las actividades, juegos, relaciones sociales, etc., que me gusten.

Estos son mis mejores consejos. Si fallan o no eres capaz de hacer todo lo anterior, solo queda el recurso de acudir a un especialista. Nunca dejas de tratarte la hipocondría, es una enfermedad grave porque tú mismo te puedes generar otras enfermedades importantes.

El Síndrome de Münchhausen

Nunca hay que confundir este síndrome con la hipocondría. Las personas que tienen este síndrome engañan con todos los medios que pueden a los médicos para hacerles creer que tienen una enfermedad grave. Falsifican los análisis añadiendo sangre a los análisis de orina o heces, fingen una urgencia, toman insulina o medicamentos peligrosos para alterar los datos, alimentos en mal estado, incluso llegan a producirse intencionadamente accidentes o mutilaciones. Logran que les ingresen en el hospital muchas veces, incluso que se les opere sin necesidad. Buscan un beneficio claro como no trabajar, una pensión de invalidez o simplemente llamar la atención.

Aunque este trastorno es difícil de entender, estas personas han sufrido en su infancia un importante trauma de abandono, malos tratos o abusos, y a través de simular una enfermedad buscan atención desesperadamente. En los estudios que se han hecho en EE.UU. sobre este síndrome se ha demostrado que se diagnostican cada año unos 4.000 nuevos casos. Uno de los pacientes consiguió ser hospitalizado más de 400 veces en 25 años.

José Antonio Gris
Especialista en Psicología Clínica

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