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II La cuestión del nombramiento de los Obispos en China 

“Fue fundamental, explica el Papa, abordar, en primer lugar, la cuestión de los nombramientos episcopales. Es bien sabido por todos, que, por desgracia, la historia reciente de la Iglesia católica en China ha sido dolorosamente marcada por profundas tensiones, heridas y divisiones, que se han polarizado sobre todo alrededor de la figura del Obispo como el custodio de la autenticidad de la fe y garante de la comunión eclesial. Cuando, en el pasado, se pretendió determinar también la vida interna de las comunidades católicas, imponiendo un control directo más allá de los poderes legítimos del Estado, en la Iglesia en China, apareció el fenómeno de la clandestinidad”.

Pido a los obispos “reconciliados” que expresen la unidad encontrada con gestos visibles.

Francisco revela de haber sentido un “gran consuelo al constatar el sincero deseo de los Católicos chinos de vivir la propia fe en plena comunión con la Iglesia universal y el sucesor de Pedro”, incluyendo a los obispos “que han herido la comunión en la Iglesia, por debilidad y errores, pero también, no pocas veces, por una fuerte e indebida presión externa”.

“Por lo tanto – añade – después de haber examinado atentamente cada situación individual, personal, y escuchado diferentes opiniones, he reflexionado y rezado mucho buscando el verdadero bien de la Iglesia en China” y “ante el Señor y con serenidad de juicio, en continuidad con la orientación de mis inmediatos predecesores, he decidido conceder la reconciliación a los restantes Obispos ‘oficiales’ ordenados sin el Mandato Pontificio y, tras eliminar las sanciones canónicas relacionadas, los he readmitido en la plena comunión eclesial.

Al mismo tiempo, les pido a expresar, a través de gestos concretos y visibles, la unidad reencontrada con la Sede Apostólica y con las Iglesias esparcidas por el mundo, y mantenerse fieles a pesar de las dificultades “.

La invitación va a todos los católicos chinos que sean “artesanos de la reconciliación” en la conciencia de que “no hay ninguna ley o regla que puede impedir que Dios vuelva a abrazar a su hijo, que vuelve a Él reconociendo su equivocación, pero decidido a volver a empezar”. En este espíritu – afirma – se puede iniciar “un recorrido inédito, que esperamos ayudará a sanar las heridas del pasado, a restablecer la plena comunión entre todos los Católicos chinos.”

“El Acuerdo Provisorio – explicó el Papa – no obstante, se limita en algunos aspectos de la vida de la Iglesia y siendo necesariamente perfectible, puede ayudar – por su parte – a escribir esta nueva página de la Iglesia católica en China.

Esto, por primera vez, introduce elementos estables de colaboración entre las Autoridades del Estado y la Sede Apostólica, con la esperanza de garantizar a la Comunidad católica, buenos Pastores. En este contexto, la Santa Sede tiene la intención de hacer plenamente lo que le compete, pero también ustedes, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos, les espera un papel importante: buscar juntos buenos candidatos que sean en grado de asumir en la Iglesia el delicado e importante servicio episcopal. No se trata, de hecho, de nombrar funcionarios para la administración de los asuntos religiosos, sino tener verdaderos Pastores según el corazón de Jesús, comprometidos en obrar generosamente al servicio del Pueblo de Dios, especialmente de los más pobres y los más débiles”.

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