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II Sábado de Cuaresma: El Buen Padre 

III Estación: Jesús cae por primera vez en el camino hacia el Calvario

 

Por ello clamaba: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan”. Y también: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos.” Por ello añadió aún que había venido a buscar la oveja que se había perdido, y que, precisamente, había sido enviado a las ovejas que habían perecido de la casa de Israel. Y, aunque no con tanta claridad, dio a entender lo mismo con la parábola de la dracma perdida: que había venido para recuperar la imagen empañada con la fealdad de los vicios. Y acaba: “Os digo que habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta” (San  Máximo el Confesor).

Texto bíblico: En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores, a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: -«Ése acoge a los pecadores y come con ellos» (Lc 15,1)

El papa Francisco se refiere a esta parábola cuando comenta: “Conocemos estas parábolas; tres en particular: la de la oveja perdida y de la moneda extraviada, y la del padre y los dos hijos (cfr Lc 15,1-32). En estas parábolas, Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón (MV 9).

Pensamiento: La misericordia no solo llega a manifestarse con el perdón, sino sobre todo introduce a la intimidad de Dios.

                                               Àngel Moreno.

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