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III DOMINGO DE CUARESMA 

IV.- María y Jesús en la Vía Dolorosa

«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?” Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”». (Lc 13, 6-9)

Dios, cuando el pueblo rompe la alianza, propone hacer un nuevo pacto. El labrador, cuando el dueño viene a recoger el fruto y no lo encuentras, propone esperar un año más, a ver si con mayor cuidado da el fruto deseado.

“Reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, es Dios; él es el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y observan sus preceptos, por mil generaciones” (Dt 7, 9).

Pensamiento: Si el dueño de la viña, Dios, manda exterminar la heredad infiel. El labrador, Jesús, le propone cuidarla aún más, para obtener la paciencia divina.

Propuesta: Deja al Señor que cuide tu parcela interior.

Cuestión: ¿Crees que das buenos frutos?

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