Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|jueves, octubre 1, 2020
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III “En el plano civil y político – escribe Francisco- 

Los católicos chinos son buenos ciudadanos, aman plenamente su país y sirven a su nación con compromiso y honestidad, de acuerdo con sus capacidades. En el plano ético, son conscientes de que muchos conciudadanos esperan de ellos una mayor medida en el servicio al bien común y al desarrollo armonioso de toda la sociedad.

En particular, los católicos son capaces de ofrecer la contribución profética y constructiva que ellos llevan consigo por su propia fe en el reino de Dios. Esto puede requerir de ellos también el esfuerzo de decir una palabra crítica, no por una contraposición estéril, sino con el objetivo de construir una sociedad más justa , más humana y más respetuosa de la dignidad de cada persona”.

El Papa se dirige también a los jóvenes católicos chinos, exhortándoles a colaborar en la construcción del futuro del país y llevar a todos, con entusiasmo, la alegría del Evangelio, superando “prejuicios personales y contraposiciones entre grupos y comunidades, para abrir un valiente y fraterno recorrido a la luz de una auténtica cultura del encuentro “.

El Papa se dirigió “con respeto a Aquellos que dirigen la República Popular China”, renovando la invitación “para continuar, con confianza, coraje y visión, un diálogo emprendido hace tiempo” para superar “las contraposiciones, incluso las recientes,  y escribir una página de una más serena y concreta colaboración en la creencia común de que “la incomprensión no ayuda ni a las autoridades chinas ni a la Iglesia católica en China ‘(Benedicto XVI, Carta a los católicos chinos, el 27 de mayo de 2007, 4).’

“De esta forma, China y la Sede Apostólica” podrán promover “el desarrollo integral de la sociedad, asegurando un mayor respeto por la persona humana también en el ámbito religioso” (…) “hay que aprender un nuevo estilo de colaboración sencilla y cotidiana entre las autoridades locales y las eclesiásticas – obispos, sacerdotes, ancianos de la comunidad – de manera de asegurar el desarrollo normal de las actividades pastorales, en armonía entre las expectativas legítimas de los fieles y las decisiones que tienen que ver con las Autoridades. La Iglesia en China no es ajena a la historia china, ni pide ningún privilegio”.

Oración a la Virgen María

Virgen de la esperanza, a tí confiamos el camino de los creyentes en la noble tierra de China. (…) Consoladora de los afligidos, nos dirigimos a ti porque eres refugio de los que lloran en la prueba. Vigila a tus hijos que alaban tu nombre, concédeles que lleven juntos el anuncio del Evangelio. Acompaña sus pasos hacia un mundo más fraterno, ¡Haz que todos lleven la alegría del perdón oh Reina del Cielo! María, Auxilio de los cristianos, para China te pedimos días de bendición y paz. Amén!

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