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Indefensos ante el patíbulo 

Son muchas las preguntas que surgen en torno al aborto y que se ocultan para no enfrentarse a sus embarazosas respuestas. ¿Por qué no enseñan las ecografías a las mujeres? ¿Qué pasa con el fórceps? ¿Sufren dolor los fetos y las madres? ¿Qué siente el médico cuando practica el aborto? Live Action es una organización juvenil americana, sin ánimo de lucro y fundada en el año 2004 por Lila Rose, cuyo principal objetivo es la defensa de la vida. En su página web (LiveActionNews.org) recopila algunas frases pronunciadas por abortistas en diferentes congresos, conferencias, ponencias, etc., que revelan la crueldad de esta práctica que lamentablemente abandera el supuesto “progreso”.

“Yo le pregunté cómo es que él, siendo médico, sabiendo lo que es de verdad un aborto, puede realizarlos —explica Jesús Poveda, veterano activista pro-vida en España sobre el dueño de la clínica abortista Dator (Madrid)— y él me respondió: ´Hasta yo me asombro de las cosas que soy capaz por dinero´”.

“A ellas no se les permite nunca mirar la pantalla de ultrasonidos, porque sabemos que, si lo hacen y escuchan el latido del corazón, no querrían hacerse el aborto” (Dr. Randall, antiguo abortista).

“Incluso hoy lo siento como algo peculiar, porque como médico fui entrenado para conservar la vida, y aquí estoy, destruyéndola” (Dr. Nejamin Kalish, abortista).

“Tienes que llegar a ser un poco esquizofrénico. En una habitación, animas a una paciente y le dices que la ligera irregularidad cardíaca del feto no es importante, que tendrá un bebé sano. En la otra habitación, le aseguras a otra mujer, a la que le acabas de hacer un aborto salino, que es bueno que el latido del corazón sea ya irregular, que no se preocupe, que no tendrá un bebé vivo. De repente, uno se da cuenta de que en el momento de la infusión salina había mucha actividad en el útero; no eran corrientes de fluido. Era, obviamente, el feto dañado al tragar la solución de sal concentrada y pateando violentamente, y eso es en cualquier sentido el trauma de la muerte. Alguien tiene que hacerlo y, desafortunadamente, somos los ejecutores de este acto” (Dr. John Szenes, abortista).

“Decirle a esas mujeres que sus fetos sienten dolor es acumular tormento sobre tormento. Esas mujeres tienen un dolor real. No llegaron con facilidad a esta decisión. Crear otra barrera para ellas para alcanzar el cuidado médico que necesitan es realmente injusto” (Dave Turok, abortista).

“Esta es la razón por la que odio el uso excesivo del fórceps: las cosas se rompen. Solo hay dos tipos de doctores que dicen nunca han perforado un útero, los que mienten y los que no hacen abortos” (un abortista anónimo).

“Me fui donde ya no tuviese que soportar ver cuerpecitos nunca más” (Dra. Beverly McMillan, antigua abortista).

“Creo que he sido afortunada por formar parte de esto. Si no me hubiera implicado, habría ido por la vida perfectamente satisfecha de acudir a fiestas de la sociedad médica y habría resultado muy, muy soso. Me habría aburrido como una tonta” (Dra. Jane Hodgson, abortista pionera).

“La pena, bastante distinta al sentimiento de vergüenza, la exhiben de una forma u otra prácticamente cada una de las mujeres a las que les he practicado un aborto. La pena se revela en el hecho de que la mayoría de ellas lloran en algún momento durante la experiencia. El proceso de duelo puede durar unos pocos días o varios años. El duelo a veces se aplaza. El duelo puede yacer sublimado y dormido durante años” (Dra. Susan Poppema, abortista).

“Si veo un caso de más de 20 semanas, donde francamente eso es un niño, para mí, realmente me hace pensar y sufrir, porque ¡el potencial está aquí tan inminente! Por otro lado, tengo otra postura, que creo que es superior en la jerarquía de preguntas, y es esta: ¿a quién pertenece este niño? Tiene que ser a la madre” (Dr. James McMahon, abortista).

“Sabemos que es matar, pero el Estado nos permite matar bajo ciertas circunstancias” (Dr. Neville Sender, abortista).

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