Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, octubre 30, 2020
  • Siguenos!

James Caviezel, un actor cristiano en Hollywood 

James Caviezel, es un actor norteamericano de 39 años, cristiano practicante, casado con una maestra también católica. Desde niño soñaba con ser deportista, pero una lesión en un pie acabó con su sueño, y fue aquí cuando empezó su andadura en la interpretación.

Su primera aparición en TV como actor fue en la serie “Aquellos maravillosos años”, donde tuvo un pequeño papel. Pero su debut en la gran pantalla fue en 1991, junto al desaparecido River Phoenix y Keanu Rives, en un film dirigido por Gus Van Sant y cuyo titulo era “Mi Idaho privado”. A partir de ahí interviene en distintas películas de bastante éxito, como “La Roca”, “La Delgada Línea Roja”, “Frecuency” y “El Conde de Montecristo”, donde daba vida a Edmundo Dantés en una adaptación de la novela de Alejandro Dumas, entre otras películas.

A pesar de sus fuertes creencias religiosas, y sus valores cristianos, siempre fue muy reticente a la hora de aceptar los papeles que le ofrecían en obras de teatro y en series de televisión para interpretar a Jesucristo, ya que consideraba que no se respetaba la historia fielmente.

el mayor reto de todo actor

Cuando Mel Gibson le presentó el proyecto de una película que narraría las últimas doce horas de la vida de Jesucristo, rodada en lenguas como el arameo, el latín y el hebreo, en un arriesgado film donde se recrearía la pasión de nuestro Señor más  realista jamás filmada, James Caviezel aceptó el papel sin pestañear, a pesar de que muchos amigos del actor en Hollywood se lo desaconsejaron, porque podía poner en peligro su carrera como actor. A partir de ese momento empezó su personal Vía Crucis.

Para este papel en “La Pasión de Cristo” tuvo que prepararse física y psicológicamente, porque iba a ser una carga mental meterse dentro del personaje tan difícil de interpretar como es Jesucristo. Recibió clases diarias de arameo, una lengua que hablaba Jesús y que hoy en día sólo hablan algunas personas de un pequeño pueblo de Israel.

Durante el rodaje, realizado en Sassi di Mattera, una localidad italiana, James Caviezel le comunicó a Mel Gibson su deseo de asistir a misa, confesarse todos los días y rezar el rosario diariamente, por su gran devoción a la Virgen, a fin de lograr una sólida comunión con el verdadero Jesucristo. “Tenía todas las reliquias que pedía y las guardaba conmigo contó en una entrevista: de San Francisco de Asís, Santa María Goretti, San Antonio de Padua, San Pío de Pietrelcina e incluso Anne Catherine Emmerich, además de dos piezas de la Cruz de Cristo”.

El rodaje no resultó nada agradable. Durante todo el tiempo que duró no hubo ningún momento que fuera cómodo para él. Soportó sesiones de 8 a 10 horas de maquillaje de cuerpo entero, horas suspendido en una cruz a los pies de un barranco de 300 metros, ráfagas de viento heladas semidesnudo, donde contrajo una infección respiratoria y una luxación de hombro por el peso de la cruz.  Para colmo, uno de los actores que hacía de verdugo, rodando las escenas de la flagelación, le hizo dos heridas de unos 30 centímetros en la espalda.  El actor estaba atado a la columna, con una tabla en la espalda para amortiguar los golpes, y el que hacía de romano no calculó bien y le golpeó en su espalda, dejándolo casi sin respiración y con un tremendo dolor. Por si fuera poco, en las últimas escenas en las que se rodó el pasaje del Sermón de la Montaña fue alcanzado por un rayo.

En esta película aparece Satanás, un personaje que hasta este momento había aparecido poco o nada en las películas sobre la pasión de Jesucristo. En ésta tiene la misión de tentar a Jesús, sin conseguirlo, para lo cual lo va siguiendo en todos los pasos de la Pasión, vestido con una túnica negra y con un aspecto absolutamente siniestro, con la sola intención de burlarse de Él.

Según ha reconocido Caviezel, su escena favorita es aquella en la que Poncio Pilatos le habla a Jesús, que le dice: “Aquellos que me conocen, conocen la Verdad”. Pilatos contesta: “¿Qué es la verdad?”. Jesús permanece callado. Luego, Pilatos se dirige a su esposa, Claudia, y pregunta: “¿Qué verdad es ésta?”. A lo cual ella responde: “Si tú no lo sabes, yo no puedo decírtelo”.

por la conversión del mundo

Pese a ser sin duda el papel más difícil de interpretar para un actor, James Caviezel ha manifestado en numerosas ocasiones el deseo de que los espectadores, al ver la película, puedan ver al mismo Jesucristo y no a un actor. Asimismo confesó que había aceptado el reto por la conversión del mundo y para hacer descubrir esta historia de amor, sacrificio, perdón y esperanza.

En un Congreso Eucarístico que se celebró en Atlanta, Estados Unidos, donde fue invitado afirmó: “¡El Catolicismo es una llamada a luchar! ¡Una llamada a manifestar nuestra fe en público de un modo radical, dando a conocer a Jesucristo con fuerza, sin temor! De ese modo combatiremos la maldad en este mundo”

Jim, como le llaman sus amigos, es de los pocos actores —por no decir el único— que ha declarado públicamente su fe, por lo que se siente solo y excluido profesionalmente en Hollywood. Sin embargo, según ha comentado en otras ocasiones, se ha sentido llamado siempre a sufrir, a dar la vida, y no a vivir una vida fácil y vacía, sino a ser Luz del mundo como Jesucristo. En una conversión lenta Dios siempre le ha ido pidiendo un poco más cada día.

Para un cristiano practicante como él y dedicado a la interpretación son muchas las ofertas que le llegan de películas donde el guión contiene escenas de sexo; las rechaza todas, exponiendo al director su postura sobre este asunto, ya que no quiere dar una idea equivocada a los jóvenes sobre el sexo, sino difundir el mensaje de la Iglesia: “Sexo con amor dentro del matrimonio”.

En muchas entrevistas repite la necesidad de llevar a cabo la cita del evangelio: “Sed perfectos como nuestro Padre en el Cielo es perfecto”, pues le preocupan los grandes problemas de este tiempo, como son la indiferencia, la desaparición de la idea de pecado, el no reconocimiento ante la existencia del demonio. Cuando se dirige a los jóvenes les transmite un mensaje para ellos: “La Paz empieza por ti”.

Nos podemos preguntar qué hubiese sido de James Cavieziel de no haber padecido esa lesión en el pie, algo que seguramente le costó aceptar y que acabó con su sueño de jugar en la NBA.  Lo más probable es que no habría interpretado el papel de su vida, el papel más difícil que puede llevar a cabo un actor: la pasión de Jesucristo más real que se ha rodado jamás. Una película que no ha dejado indiferente a nadie.

Ciertamente Dios sabe por qué hace las cosas.

Añadir comentario