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Juan Manuel de Prada: “El objetivo último es que la gente pierda su alma” 

 | Juan Manuel de Prada, escritor de éxito que no oculta su catolicismo, ha sido entrevistado por Joven Europeo, en el canal que este popular ‘twittero’ tiene en Youtube, con la publicación de su último libro como contexto: Cartas del sobrino a su diablo (Homo legens).

“Creo que la plaga ha favorecido una serie de cuestiones, de transformaciones sociales, económicas, políticas, que benefician a un reinado plutocrático, o a eso que llaman el globalismo”, señala Prada hablando del coronavirus, asunto en el que se encuadra su libro.

Prada comenta que se insistió mucho, sobre todo en los primeros días de la pandemia, en que querían hacer un golpe de estado. Para el escritor no es así, es una cosa “distinta y más profunda”. “En todo caso hay un golpe de estado antropológico” y “la intención fundamental de todo lo que están haciendo es robustecer este reinado plutocrático”.

“¿Cómo algo tan trágico como la muerte de 50.000 compatriotas puede tener tan buena prensa?”, pregunta el entrevistador en referencia a la festividad que rodeó los días del confinamiento, con bailes, música y jolgorio. Para Prada eso está “íntimamente vinculado con la desespiritualización del hombre, que es también una de las cosas que interesa, yo te diría que es el objetivo último de todo lo que está sucediendo”.

Citando a Donoso Cortés, Prada sostiene que “detrás de toda cuestión política está envuelta una cuestión teológica”. “En todas las grandes hecatombes, en todas las grandes plagas, los hombres se han vuelto a Dios, es natural, porque cuando te confrontas con la muerte”, cuando ves morir a tus amigos y familiares, “sabes que los viejos están muriendo como perros en las residencias de ancianos totalmente abandonados sin recibir ningún tipo de atención medica ni espiritual”, todo eso, en una sociedad “que no ha dimitido de su humanidad”, genera “una revulsión espiritual muy fuerte”.

Prada cree que los medios de comunicación, “seguramente sin que nadie se lo hubiese encomendado”, lo que buscaban era que la gente “no pensase en términos espirituales, que no contemplase el fenómeno de la muerte como una realidad que nos invita a la conversión”. Todos los medios se han dedicado a “mantener a la gente entretenida”, para que la gente “no piense en las realidades profundas de la vida”.

Sobre la polémica que generó la publicación de fotos de los féretros de los muertos por coronavirus, Prada lo explica con la muerte de los ancianos: “Ya no es solamente el miedo que tengamos a la muerte, es la necesidad que tenemos de ocultarla porque sabemos que no estamos respondiendo a esa muerte como deberíamos. Hace unos días hubo una manifestación de gente protestando contra la escasa protección o seguridad que tienen los viejos en las residencias, ‘¡cabrones, llevadlos a vuestra casa, cuidad de vuestros padres que es vuestra obligación!, ¡Mangantes!’”.

“Esta es una sociedad absolutamente corrompida y enferma. No digo que no haya a lo mejor un 10% de ancianos en las residencias ―no creo que llegue a eso― que padezcan enfermedades por las que no los puedas cuidar en casa, por supuesto, pero el 90% de los ancianos que están en residencias tendrían que estar siendo cuidados por sus hijos. Mostrar la muerte de esa gente, como decían los viejos catecismos, te remuerde la conciencia”, dice Prada.

Porque a pesar de que la conciencia “esté siendo destruida” hay gente “que se le revuelve algo y dice ‘joder, es que he dejado morir a mi padre en un moridero cuando mi padre podía haber estado en mi casa’ y esto es duro”.

“Yo creo que hay una labor constante de cegar las vías a través de las cuales el ser humano se confronta con estas realidades que inevitablemente te conducen a hacerte preguntas de índole espiritual”, señala.

“La democracia en sí misma es progresista”, dice Prada en otra parte de la entrevista. “No acepta la naturaleza humana como es y le vende a la gente que le van a mejorar constantemente y la van a dar nuevos derechos”, que la van a “deificar más”. “El progresismo es la religión de nuestro tiempo, también entre los conservadores”, afirma.

Prada habla del consenso social, que en España antes era el orden católico. “La fe es una gracia que puedes o no tener, pero una sociedad que no acepta que los principios del orden cristiano son los que, de forma general, tienen que regir una sociedad y que todos nos podemos adherir a ellos”, eso “crea una cohesión social” que hace que las sociedades sean “vitalmente más poderosas”. El consenso político, por el contrario, “está creado para destruir el consenso social, es lo más monstruoso que hay en la sociedad”. “El consenso es el punto de encuentro de la gente sin principios”, afirma el escritor.

Sobre la poca consideración que tiene ahora la vejez Prada explica que eso tiene que ver “con la pérdida de la Tradición”. “La Tradición es la única respuesta que hay, la única respuesta política, la única alternativa verdadera que existe. Y la ruptura de la Tradición, que tiene muchas calamidades, una de las que tiene es la ruptura de los vínculos familiares, del amor que se profesan las generaciones entre sí”, explica. “En las sociedades sanas los jóvenes reconocen en los viejos la expresión de la sabiduría”, añade el escritor.

Las ideologías antitradicionales han dejado al hombre convertido en “un despojo”, explica Prada. La mujer a partir de una determinada edad, “como ya no es un reclamo sexual” tiene que “ ir a que la operen” y se convierte en un “engendro”. Los hombres “hemos renunciado a nuestra masculinidad, en el sentido bueno y honesto de la palabra”. “A los niños los han convertido en monstruos perversos, les han infantilizado por una parte, les alargan la infancia”, pero al mismo tiempo “están hipersexualizados”. “Y los viejos son escombros que no hay que mostrar, porque no forman parte de esa sociedad de superhombres individualistas y maravillosos que nos han vendido”, asegura Prada.

Hay que “disolver la familia” y las estructuras familiares “arrasarlas por completo”. Y entonces los viejos se convierten en “despojos humanos, material excedente” porque además “nadie quiere cuidar de ellos”. “El deber de piedad que los hijos tienen con sus padres ha sido totalmente abolido, esto es una de las mayores expresiones de bestialismo que uno puede imaginar”, lamenta.

“Cuando conviertes a la gente en un manojo de pulsiones puedes hacer con ellos lo que te dé la gana. Por eso también la religión es tan peligrosa para el tirano, porque la religión vertebra tu vida”, asegura Prada. “La persona auténticamente religiosa es una persona que tiene una coherencia -si es auténticamente religiosa, no un hipócrita- en lo que hace, entonces estas modalidades de ingeniería social las percibe como una agresión, porque inmediatamente detecta que hay algo que no está bien”, manifiesta el escritor.

“El objetivo último es que la gente pierda su alma”, dice Prada al final de la entrevista, relacionándolo con la espiritualización del dinero y el poder de los plutócratas en el devenir de las naciones. “El modo en el que se está haciendo es la instauración de un reinado plutocrático mundial. Para lo cual necesitan convertir a mucha gente en chatarra humana”, asegura.

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