Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|miércoles, diciembre 12, 2018
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Juan Otero

Publicaciones de Juan Otero
10 diciembre, 2018(0)

Observar cómo los adolescentes hacen girar prácticamente todo su tiempo libre, sus relaciones y sus ilusiones en torno a las pantallas es bastante deprimente. Todavía queda algún ingenuo tecnófilo que sigue defendiendo estas nuevas formas de socialización, y que no se ha enterado de que los gurús de Sillicon Valley llevan a sus hijos a colegios con libros, y tienen prohibidas las tablets en sus casas Más allá de esta exigua y menguante minoría, todo el que ha querido darse cuenta lo ha visto: los niños y los adolescentes cada vez están más enganchados a la tecnología (adicción a la que tampoco escapamos los adultos, dicho sea de paso). Para constarlo, basta mirar a los lados en un semáforo en rojo, las mesas de las cafeterías, los bancos de los parques. ¿Qué hacer para contrarrestar esta ola de adicción hacia la tecnología? En primer lugar, no ser ingenuos, y saber que el atractivo de la tecnología probablemente no tenga parangón a lo largo de la historia. Miles de expertos y profesionales del entretenimiento y el neuromárketing viven de diseñar un entorno digital adictivo para los usuarios. Sus ganancias son nuestros datos y nuestros clics. Conocen cómo funciona nuestro cerebro, … Full article

26 noviembre, 2018(0)

La protesta ante la omnipresencia de las pantallas en la vida de nuestros hijos es bastante común, sobre todo en relación con la completa colonización de su tiempo de ocio. En efecto, cada día es más frecuente que la mayoría del tiempo libre –ya sean dos horas, ya sean dos minutos- se dedique a mirar atentamente una pantalla: WhatsApp, Fortnite, Instagram, YouTube, diarios digitales… las alternativas son casi infinitas. Hace poco, en el colmo de esta tendencia, escuché al hijo de un amigo mío decirle a su padre: “papá, quiero desapuntarme del fútbol. Prefiero jugar al Fortnite”. No hace falta ser Einstein ni Bill Gates para explicar este fenómeno: las aplicaciones digitales son desarrolladas por genios del diseño, ingenieros de la atención y expertos en neuromarketing, que conocen mejor que nadie cómo hacer un producto irresistible. Y muy adictivo. Como van demostrando diferentes estudios científicos, esta permanente exposición a las pantallas y a sus estímulos tiene efectos innegablemente nocivos: dificultad para conciliar el sueño; incapacidad para concentrarse en una única tarea; disminución del rendimiento escolar; mengua en la capacidad de empatía; dependencia, adicción, estrés. ¿Qué hacer para combatir esta permanente colonización y “desenganchar” a los hijos del móvil y …

13 noviembre, 2018(0)

Frente a realidades o situaciones claramente perjudiciales, más que asumir un discurso acomodaticio o moderado, prefiero ser claro y realista, para que nadie se llame a engaño. Por ello, el presente artículo es contundente, incluso duro. Cuando un niño juega con un enchufe ninguna madre sonríe y da discursitos, sino que la reacción siempre es tajante. Quien quiera opiniones más conciliadoras sobre Instagram seguro que puede encontrarlas a docenas en la Red. Hecha esta aclaración previa –a modo de aviso a navegantes-, diré que Instagram me preocupa por tres motivos. Instagram hace a sus usuarios superficiales, egocéntricos y narcisistas. Recomiendo recorrer algunos perfiles de adolescentes en Instagram, al azar. La conclusión que se saca es que el principal objetivo de sus usuarios es mostrarse atractivos e interesantes. Problema 1: dedicar mucho tiempo a mostrarse atractivo de cara a los demás es egoísta y estúpido. Hay cosas mucho más importantes, divertidas y apasionantes que hacer en esta vida, en lugar de pasarse el día pensando cómo voy a parecer más cool delante de los demás. Problema 2: mostrarse interesante mediante fotos y mensajes cortísimos es muy difícil. O bien eres un genio –que los hay-, o bien tendrás que conformarte …

29 octubre, 2018(0)

Hay dos preguntas que siempre surgen en las sesiones sobre educación digital con padres y profesores: ¿Es necesario controlarles en Internet?; y ¿realmente es posible? En cuanto a si el control es necesario, la respuesta depende de qué entendamos por control. Mínima vigilancia Si por control entendemos una suerte de espionaje doméstico –seguimiento camuflado en las redes, instalación de softwares de geolocalización, vigilancia secreta de sus dispositivos, la respuesta es negativa. Dichas formas de control son una exageración, y en mi opinión no llevan a ningún sitio, por dos motivos. De un lado, la educación –para merecer tal nombre- debe estar basada en la confianza, y un control demasiado estricto de lo que hacen los niños en Internet denota una clara ausencia de la misma. Y de otro, porque los menores casi siempre encontrarán formas de esquivar el control paterno, ya que en la práctica totalidad de los casos tienen más conocimientos tecnológicos que sus padres. Ahora bien, si por control entendemos un cierto interés, una mínima vigilancia, ciertas normas con su ocasional castigo –y todo ello presidido por la confianza-, entonces la respuesta sobre la necesidad del control es un SÍ rotundo. En este sentido, el control parental …