Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, junio 25, 2019
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La Iglesia de la misericordia 

Recientemente, nuestro papa Francisco ha publicado una bula de convocación del jubileo extraordinario de la misericordia,” Misericordiae Vultus”, El Rostro de la Misericordia, una bula  hermosísima, en ella presenta el rostro de la misericordia de Dios, que no es sino el de Jesucristo. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. Se abre una puerta a la misericordia, a través de la cual todo el que quiera entrar podrá experimentar la benignidad de Dios que además de perdonar consuela y da esperanza. La Iglesia está convocada para un año de amor y perdón y llama a todos sin distinción alguna, a acoger la  clemencia infinita del Padre.  Quiere mostrarse como madre amable, benigna, paciente y llena de amor, que acoge a los débiles, los proscritos,  los pecadores.

Este es un tiempo precioso para acogernos a la compasión de nuestro  buen Dios, y recibir su perdón gozosamente. Es también una llamada para los alejados, para los que se sienten indignos, para todos. Nos recuerda el Papa que la misericordia es más grande que cualquier pecado. El “Año de la Misericordia” quiere ser un momento de gracia y renovación espiritual y en él estamos llamados los cristianos a fijar de un modo mucho más intenso la mirada en la caridad para que podamos ser así nosotros signo eficaz del obrar del Padre. Nos invita el Papa a ir al encuentro de  cada persona haciendo presente la bondad y ternura de Dios, y “porque es eterna su misericordia” (Salmo 136) queremos agradecerle su benignidad para con nosotros invitando también a los demás a vivir de este modo.

Misericordia es la palabra clave en la sagrada escritura que indica el obrar de Dios y ese es el rasgo principal que debe distinguir a sus hijos.

Recomiendo leer este precioso documento a todo el mundo, porque inunda de paz el corazón al hacer tantas  referencias al amor gratuito de Dios. Me quedo entre todas ellas con la cita del salmo 25,6 “Recuerda Señor, que tu misericordia y tu ternura son eternas”. ¿Cómo no exultar de gozo ante este derroche de amor hacia nosotros?

                                                                                                                                                                                         Isabel Rodríguez de vera.

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