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La Cátedra de San Pedro 
22 de Febrero
Por Francisco Javier Sánchez

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesárea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «Dichoso tú, Simón, ¡hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo»
(Mateo 16, 13 – 19).

COMENTARIO

Buenos días, hermanos en Cristo. En el Evangelio de hoy podemos ver, entre otras cosas, lo siguiente: En un determinado momento, el Señor Jesucristo pregunta a sus discípulos “quién dice la gente que soy yo”. Una vez escuchada la respuesta, les pregunta de nuevo “quién decís vosotros que soy yo”.

Pedro responde: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

El Señor Jesucristo le llama bienaventurado porque esa declaración de fe ha sido inspirada por el Padre Celestial. A continuación, le declara piedra sobre la cual se edificará la iglesia y le asegura que el poder del infierno no la derrotará.

Es muy importante tener esto en cuenta. Vivimos tiempos en los que todo se derrumba a nuestro alrededor. El mundo en el que vivíamos hace un año ha desaparecido y no sabemos si va a volver. Es más, los altos poderes mundiales hablan de “la nueva normalidad” y nos presentan sus planes para el futuro. El foro económico mundial ha finalizado su última reunión telemática hace pocos días. Antes de su celebración difundieron un vídeo de minuto y medio cuyo título era “no tendrás nada y serás feliz“.

Pase lo que pase en el futuro, tengan éxito o no los poderes mundiales, tenemos la certeza de que el poder del infierno nunca derrotará a la iglesia edificada sobre Pedro.

A continuación, el Señor Jesucristo entrega a Pedro las llaves del Reino de los Cielos. “Lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Si meditamos sobre esto, veremos que es impresionante. El Señor Jesucristo entrega a un ser humano, con sus virtudes y pecados, el poder de atar y desatar en el cielo y en la tierra.

Meditemos sobre este Evangelio y no perdamos nunca el ánimo. El poder del infierno nunca derrotará a la iglesia. Unidos en la oración.

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