Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|lunes, abril 22, 2019
  • Siguenos!

La fe cristiana movilizó un millón de peregrinos en la Plaza de San Pedro 

Por primera vez en la historia de la Iglesia Romana cuatro Papas fueron protagonistas de una ceremonia de canonización. A subrayar la universalidad de la Iglesia en tiempos de la mundialización un polaco, un alemán, un italiano y un argentino congregaron a un millón de fieles de todo el mundo, pero sobre todo de Polonia. Delegaciones de noventa países, presidentes y reyes, primeros ministros y embajadores fueron el lado oficial, mientras el Pueblo de Dios inundaba la Plaza de San Pedro y la Vía de la Conciliación en un número cercano al millón. Una noche en blanco en templos repletos de fieles daban un regusto antiguo a una ceremonia de canonización muy moderna, muy bien organizada y con enormes medidas de seguridad. Un aspecto singular ha sido el protagonismo de Polonia, que se ha volcado con su Papa Santo Juan Pablo II mientras la sabiduría italiana ha aconsejado redimensionar la presencia romana e italiana en general para dejar espacio a los fieles del genial y arrollador Papa Woytila. El Papa Roncalli que en España significo la apertura democrática con su Encíclica Pacem in Terris no tenía muchos seguidores en Plaza San Pedro era el acompañante italiano del Papa polaco, el nuevo San Pablo, en palabras del Papa Francisco. El Papa Bergoglio argentino de corazón y producto del Concilio Vaticano II el gran momento del Papa bergamasco de Sotto del Monte y el Papa Ratzinger el gran teólogo alemán, políglota y gran custodio del rito y de la ortodoxia representaban el presente institucional de la Iglesia Católica mientras el fervor religioso, el espíritu de fraternidad, el ansia de paz y los nacionalismos no excluyentes testimoniaban a un Pueblo de Dios que sueña con la Paz y que tiene desde hoy dos nuevos ejemplos a imitar, dos espejos de santidad en que mirarse. Papa Francisco ha conseguido tener un estilo propio y una cercanía a los problemas que ocupan y preocupan a los ciudadanos del mundo. Roma caput mundi se renueva y como las serpientes cambia de piel para seguir siendo el centro espiritual de nuestro Planeta Azul. Informa: Joaquín Antuña León.

 

Añadir comentario