Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|domingo, julio 21, 2019
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La lucha por la vida continúa 

Parecía que España iba a convertirse en el primer país de la Europa Occidental que iniciara la reversión del aborto, siguiendo así la estela de lo que sucede ya con fuerza en EEUU y en varios países de la Europa excomunista. Parecía que la parte más lúcida de la sociedad , aquella que se movilizó con fuerza en 2009/2010 frente a la ley Aído, había logrado arrastrar tras ella de forma convencida al PP. Parecía que la reforma propuesta por el ministro Gallardón se iba a aprobar mejorándose de esta forma tanto el nivel de protección de la vida del no nacido como el de la mujer embarazada. Y, de repente, de forma brusca y sin explicación lógica alguna se abandona el proyecto mediante una escueta declaración de píe, en una acera, del presidente del Gobierno que dedica a anunciar esta rectificación en treinta segundos. Es muy decepcionante; es frustrante; es, casi, inexplicable. Pero la historia continúa y la lucha por el derecho a la vida también.

Siempre dijimos que al día siguiente de aprobarse como ley el proyecto Gallardón empezaríamos a trabajar para que algún día fuese derogado y sustituido por una ley aún más comprometida con la vida y la mujer embarazada. La renuncia de Rajoy a cumplir su compromiso electoral en materia de aborto nos fastidia, pero no cambia nuestro horizonte: toca seguir trabajando por la vida.

Trabajaremos por la vida con menos apoyo legal e institucional del que tendríamos de haberse aprobado el anteproyecto de ley de Gallardón, pero sustancialmente lo haremos como lo haríamos si esa nueva ley hubiese sido aprobada. Los frentes de actuación son los de siempre: promover una mejor información sobre el niño no nacido para hacerlo más visible y amable; crear y fortalecer estructuras de apoyo a la mujer embarazada para acompañarla en su derecho a ser madre y actuar sobre la inteligencia y la conciencia de nuestros contemporáneos para recrear ahí la cultura de la vida.

cada vida importa

 

El 17-Ode 2009 nos manifestamos en las calles de Madrid más de un millón de personas para rechazar el proyecto de la que hoy conocemos como “ley Aido” del aborto, es decir, la ley que ahora el presidente del Gobierno renuncia a cambiar. No se nos hizo caso y aquel proyecto se convirtió en ley y nosotros seguimos trabajando por la vida y la mujer. Ahora tampoco se nos hace caso y la ley seguirá en vigor y nosotros seguiremos trabajando por la vida y la embarazada como lo hicimos bajo la ley del 85, bajo la ley del 2010 y lo hubiésemos hecho bajo la ley del 2014 si no hubiese sido abortada.

Aquel 17-O del 2009 tuve el honor de dirigirme al final de la manifestación a todos los defensores de la vida que se habían concentrado en Madrid bajo el lema “Cada vida importa”. Creo que no está de más recordar algunas de las cosas que pude decir en aquella inmensa concentración:

“Muchas gracias por vuestra presencia hoy en las calles de Madrid para hacer llegar a todo el mundo el mensaje de que el debate sobre el aborto, no solo no está cerrado, sino que somos millones de personas las que nos comprometemos a no darlo por cerrado hasta que no haya ningún aborto. La presencia de cada uno de nosotros en esta manifestación es un compromiso personal y colectivo de lucha por la vida y la mujer que hoy alcanza un punto de madurez tras años de trabajo en la oscuridad y que no se va a detener hasta que las leyes, las políticas públicas y los comportamientos privados traten con el respeto que se merecen al niño que va a nacer y a su madre”.

Hoy, tras la frustración generada en nosotros por la renuncia del PP a eliminar la “ley Aído”, es bueno reformular de nuevo cada uno aquel compromiso público: seguimos disponibles para defender la vida hagan lo que hagan los políticos.

 Un poco más adelante, dirigiéndome a los manifestantes formulé un compromiso  que hoy vuelvo a hacer mío y propongo a mis lectores que compartan. Dije en aquella ocsión:

“Esta manifestación no acaba ahora, cuando dentro de unos minutos se cierre este acto, sino que:

— continuará en un compromiso de todos y cada uno de nosotros de enseñar y mostrar una y otra vez al niño no nacido como el ser humano que es, hasta que se incorpore a la visión de la vida de todos nuestros conciudadanos esta evidencia científica.

–continuará con el compromiso personal de todos nosotros de hablar bien de la VIDA, de la MATERNIDAD y de la MUJER embarazada en todas las ocasiones que se nos presenten en la vida social.

–continuará con la asunción por cada uno de nosotros de  la responsabilidad de preocuparnos y ocuparnos de cualquier mujer embarazada que en nuestro entorno pase por situaciones problemáticas o conflictivas para que NINGUNA SE SIENTA SOLA, PARA QUE NINGUNA ESTE ABANDONADA Y PARA QUE NINGUNA SE VEA ABOCADA AL ABORTO.

Queremos específicamente hacer llegar a las mujeres que todos nosotros, todos los que estamos hoy en las calles de Madrid, estamos a su disposición para lo que necesiten. Nosotros no las vamos a abandonar como hacen las leyes injustas que permiten o facilitan el aborto, es decir leyes como la ahora vigente en España(…).

Todos los aquí presentes expresamos un compromiso público con la defensa de la vida del que va a nacer y con el apoyo solidario a la mujer embarazada, compromiso que vamos a llevar hecho vida a todos los rincones de España”.

En estas palabras había todo un programa de lucha por la defensa de la vida que creo está plenamente en vigor como líneas maestras del esfuerzo personal y colectivo para recrear la cultura de la vida, que es uno de los grandes retos de nuestra época que apela a la conciencia responsable de toda persona preocupada por mejorar el mundo en que vivimos. 

por encima de la ley 

 

La sociedad civil, es decir, cada uno de nosotros, debe asumir la responsabilidad que de momento los gobernantes han decidido abandonar. Deberíamos poder contar con el apoyo de los gobernantes en este trabajo, pues es una grave responsabilidad moral de  ellos ayudar desde el poder a construir una sociedad justa que erradique la plaga del aborto. Pero si ellos, los gobernantes, renuncian a hacerlo, no por eso nosotros vamos a abandonar esta noble causa. De todos modos, conviene que recordemos a los políticos lo que les dijimos aquel 17-O porque seguimos pidiéndoles lo mismo:

“A los políticos, parlamentarios y gobernantes, a los que hoy gobiernan y a los que están en la oposición, les decimos: el derecho a la vida es demasiado importante. Tenéis que protegerlo. Una sociedad sana y humana no puede convivir con una ley permisiva del aborto, ni con la actual ni con la anunciada ni con ninguna. Os pedimos que escuchéis el clamor de la calle y defendáis la vida y a la mujer sin componendas ni temores de ningún tipo. La sociedad sabrá recompensaros en la medida que seáis leales a estos valores”.

Concluía aquella intervención del 17-O con unas palabras que ahora, el 22 N, se convierten de nuevo en realidad:

“Por último, me permito anunciar en vuestro nombre a la sociedad española que seguiremos movilizándonos cuantas veces sean necesarias y por todos los medios que sean pertinentes para que siga haciéndose visible esta mayoría hasta ahora silenciosa de personas comprometidas a superar el gran drama de nuestra época: la legitimación social y publica del aborto”.

La lucha por la defensa de la vida es larga y exige continuidad en el tiempo, como lo exigió la lucha por la abolición de la esclavitud, la tortura y tantas otras lacras de la historia de la humanidad. En ocasiones y sitios determinados parecerá que avanzamos; en otros momentos y pueblos parecerá que retrocedemos. Así sucede con todas las grandes causas. Es una batalla universal porque la cultura de la muerte, hija del relativismo deshumanizador, es el gran problema de nuestra época y la banalización del aborto es en estos momentos históricos su más terrible fruto. Por vivir hoy nos toca a nosotros hacernos cargo de la responsabilidad de sacar adelante la cultura de la vida sin desánimos ni desalientos, acompáñennos los gobernantes o no.

Benigno Blanco

Presidente del Foro de la Familia

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