Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, julio 19, 2019
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La mejor recompensa 

Hay muchas formas de recibir una gratificación por un trabajo realizado, pero no todas tienen el mismo valor; hay una labor que no tiene precio, ni sueldo, ni remuneración material alguna, y es la de colaborar en una entidad sin ánimo de lucro. Ser voluntario significa dar parte de tu tiempo y  de tu entusiasmo para ayudar en una misión solidaria. Es el elemento más valioso para cualquier entidad, y el más necesario también. Sin voluntarios, ninguna Fundación o Asociación podría realmente llegar a cumplir sus objetivos de atención, asistencia, educación, formación, alimentación, etc. a una población determinada. Los voluntarios son los que, en la medida de su capacidad y disponibilidad, conforman la verdadera trama humana necesaria para llegar a personas y lugares,  de tan difícil acceso muchas veces.

En la Fundación REDMADRE contamos con esa valiosa aportación que es el voluntariado. Nuestros voluntarios vienen desde variados ámbitos sociales, con distintas edades (desde los 18 hasta los 89 años), algunos son jubilados, otros estudian, trabajan… Pero todos tienen algo en común: quieren compartir su tiempo con nosotros para ayudar a cuantas más embarazadas y madres en dificultades sea posible, ofreciéndoles de forma desinteresada su cariño, atención y ayuda.

Las tareas concretas de los voluntarios son todas importantes y necesarias,  puesto que incluyen desde la atención directa a las embarazadas con dificultades, hasta el trabajo en oficina atendiendo el teléfono, recogiendo enseres donados para entregarlos a las madres que los necesitan,  ordenándolos en el almacén, acompañando al médico o incluso al parto.

Aquí todos tienen algo que hacer: hay voluntarios que nos resuelven dudas legales, nos confeccionan un logotipo, nos buscan en Internet documentos sobre la maternidad y las leyes… Por supuesto, también es una colaboración muy valiosa la de los médicos que atienden, con todo el cariño del mundo, a una embarazada en apuros, haciéndole una ecografía de urgencia incluso en festivo o fuera de su horario laboral.

No hay dinero en el mundo capaz de compensar esta maravillosa labor que, por pequeña que parezca, supone colaborar en el nacimiento y crianza de un nuevo ser. La mejor recompensa es tomar en sus brazos al bebé recién nacido de una madre a la que han acompañado o ayudado; o simplemente ver sonreír a una mujer cuando, tras conversar con ella, ha visto claro que la mejor decisión es seguir adelante con su embarazo. La expresión, “recibo más que doy”, es la que más escuchamos de nuestros magníficos voluntarios.

Aunque por un lado se trata de una ayuda impagable, paradójicamente por otro, es la labor “mejor” pagada del mundo, porque no se trata de dinero lo que reciben los voluntarios, sino más amor y más afecto del que podrían soñar.

Desde estas líneas quiero, en nombre de toda REDMADRE en España, dar las gracias a los cientos de voluntarios que cada día nos “ayudan a ayudar” a las embarazadas y madres en dificultades. Sin ellos no hubiera sido posible llevar a cabo la atención a más de 9.600 mujeres que solicitaron nuestra ayuda en su embarazo y maternidad en estos primeros cuatro años de trabajo.

¡Gracias a todos vosotros!

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