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La muerte de Noa a los 17 años: una sociedad que abandona 

Eutanasia y suicidio asistido. Cuando se elige dar la espalda al hombre distorsionando palabras como libertad y ayuda

Massimiliano Menichetti – Ciudad del Vaticano

Falleció Noa Pothoven y ahora todos la están notando. Tenía diecisiete años y murió el domingo 2 de junio en su casa, en Arnhem. Murió pidiendo “atención médica especializada” en una clínica. La “dulce muerte” en los Países Bajos es legal a partir de los 12 años de edad, siempre y cuando se cuente con el consentimiento médico. En el año 2017 – según fuentes independientes – más de 6.580 personas fueron privadas de la vida de este modo.

Vencer o aprender

“Años de sufrimiento psíquico” escriben en los periódicos de todo el mundo mientras cuentan la dramática historia de esta adolescente que compartió su doloroso viaje en las redes sociales. Había sido violada tres veces: a la edad de 11 años durante la fiesta de una amiga de la escuela; poco después fue violada en otra fiesta de adolescentes y a la edad de 14 años cuando dos orcos la habían atacado en la calle y la violaron. Ella misma cuenta este horror en su autobiografía “Winnen of leren”, “Vencer o aprender”. Pero en esas páginas no sólo hay dolor, sino también ganas de respirar.

Proteger y ayudar

Noa había entrado en el túnel de la depresión y de la anorexia. Se había sometido a tratamientos invasivos como el electroshock. Palabras que no se relacionan entre sí si no se mira a la persona, si no se acoge al otro, si no se lo toma sobre los propios hombros. Una sociedad para llamarse civilizada y evolucionada debería hacer precisamente eso: proteger, ayudar a los más débiles, indefensos y frágiles. Y esto naturalmente tiene un costo. Cuesta en términos de estrategia, personas, inversiones, recursos, y en este sentido una inyección ciertamente tiene un impacto menor. Noa estaba exhausta. Escribía acerca de su “sufrimiento insoportable”.

Declaración ideológica de la eutanasia

Sin una esperanza fiable que le ayude a afrontar también el dolor y la muerte, el hombre no logra vivir bien y conservar una perspectiva confiada delante de su futuro”. Lo ha repetido varias veces el Papa Francisco, quien mirando el escenario actual ha denunciado que “el proceso de secularización, radicalizando los conceptos de autodeterminación y de autonomía, conllevó en muchos países un crecimiento de la petición de eutanasia como afirmación ideológica de la voluntad de poder del hombre sobre la vida. En la práctica, el Pontífice dice que si no hay conciencia del vínculo entre la vida y lo Trascendente, todo es posible y el hombre pasa a un segundo plano por encima de cualquier otro valor.

“ El dolor, el sufrimiento, el sentido de la vida y de la muerte son realidades que a la mentalidad contemporánea le cuesta afrontar con una mirada llena de esperanza ”

Abandonada e ignorada

Hoy se habla de la “guerrera y bloguera de la enfermedad mental” encomendada a la misericordia del Padre celestial. Una chica asesinada, pisoteada, abandonada y, de hecho, ignorada. En su libro describió la lucha por vivir, por derrotar a los monstruos y la podredumbre. Quería ayudar a otros chicos, a quien es más frágil. Afirmaba que en su país no había estructuras capaces de hacerse cargo de los que habían sufrido lo que ella tuvo que enfrentar.

Con amor, Noa

Anunció su decisión de morir en las redes sociales. Explicó que no se sentía viva desde hacía “demasiado tiempo”, que percibía su cuerpo “todavía sucio” y que su elección era consciente. Después la carita con un beso y su saludo: “Con amor, Noa”.

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