La crisis de valores y la difícil situación económica que ahogan a la sociedad crean un vacío insufrible en los hombres. Ante esta circunstancia se necesita recurrir a esa fuente de esperanza de la que realmente emana la fe, y no hay mejor fecha en la que hacerlo que en la víspera de la celebración de la jornada en honor de la Inmaculada Concepción. Bajo el lema «Hágase en mí según tu palabra» la Gran Vigilia que se celebra hoy en toda España y Latinoamérica pretende ser una imitación de la postura de la virgen, un «sí» a la voluntad de Dios por parte de cada uno en su vida personal, y también una súplica a la Madre para que toda la humanidad dé igualmente un «sí» a lo que Dios disponga de cada uno en particular. Cerca de 700 conventos de almas contemplativas orarán para conseguir el mejor resultado de estos actos marianos, que se vienen celebrando ininterrumpidamente desde el año 1947, cuando fueron instaurados por el padre Tomás Morales, S. J., actualmente en proceso de canonización en Roma. Los actos marianos comenzaron en Madrid con la reunión de 300 personas en una antigua iglesia de la calle Zorrilla. Se fueron extendiendo por los distintos santuarios de la ciudad y más tarde se expandieron por todo el país.