Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|domingo, agosto 25, 2019
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La preparación de la Pascua empieza en cuaresma 

La cuaresma vivida de cara a Dios, convirtiéndonos de nuestros pecados (porque somos pecadores desde nuestros orígenes) nos prepara para la Pascua que es el encuentro con el Resucitado, el que venció a la muerte con su propia muerte y resurrección, y nos otorgó una nueva Vida Eterna. La Cuaresma ha dejado de tener su verdadera significación, incluso para muchos bautizados; sí, piensan que es una época de cuarenta días que precede a la Pascua de Resurrección, pero no ahondan en su verdadera acepción. La Cuaresma es principalmente un tiempo de conversión que nos prepara para la Pascua. Conversión significa volver sobre tus pasos, cambiar de rumbo, dar un giro de ciento ochenta grados para buscar a Dios, para encontrarte con Él y entrar en su comunión. Este giro implica haber reconocido previamente que tu forma de obrar no está de acuerdo con Dios, que te buscas a ti mismo en vez de buscarlo a Él, porque vives de hacer tu voluntad en vez de someterte a la suya que es en definitiva lo que da sentido a la vida.

Pero la Cuaresma vivida en cristiano no ha de ceñirse a los cuarenta días que preceden a la Pascua sino que abarca toda la vida. Es un tiempo propicio para convertirse, pero los cristianos debemos vivir esta conversión todos los días de nuestra existencia para llegar al final de la misma, a la Pascua eterna. Hemos de ser consecuentes con la fe que profesamos, por lo tanto alejándonos de una existencia facilona y vacía hemos de levantarnos cada día mirando hacia lo alto con el pensamiento puesto en Dios y amando a nuestro prójimo, sobre todo a los más necesitados, como si de nosotros mismos se tratara. No es difícil vivir así porque Dios es un buen pagador y nos adelanta, ya en esta vida, el salario que consiste en la Paz y alegría que nos regala, y nos anticipa, ya en la tierra, la Vida Eterna.

                                                                                                                                                                               Isabel Rodríguez de Vera Plazas

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