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Las grandes mentiras de la Unión Europea sobre la ley LGTB de Hungría 

 | (Rod Dreher/The American Conservative.)- He aquí a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mintiendo sobre la nueva ley húngara:

El proyecto de ley húngaro es una vergüenza.

Discrimina a las personas por su orientación sexual y va en contra de los valores fundamentales de la UE.

Usaremos todos nuestros poderes legales para asegurar que los derechos de todos los ciudadanos de la UE estén garantizados.

Observen este breve clip. En él, la presidenta define la ley como contraria a una Unión Europea «en la que eres libre de ser quien quieres ser» y «en la que eres libre de amar a quien quieras amar». Sin embargo, la ley húngara no prohíbe la homosexualidad ni la transexualidad. Solo restringe la defensa de la homosexualidad y la promoción de la transexualidad en los niños y menores. Ciertamente, es libre de oponerse a eso si lo desea, pero se trata de algo muy diferente a oponerse a la prohibición de la homosexualidad o la transexualidad. Ursula von der Leyen está equiparando proteger a los niños de las drag queen cuentacuentos con tolerar, en esta nueva ley, la homosexualidad entre adultos (como hace la ley húngara, aunque sin reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, reconociendo únicamente las uniones civiles).

Es una dimafación. Pero es mucho más fácil conseguir que la gente se lance contra el gobierno húngaro si la Comisión europea les convence de que esta ley está diseñada para oprimir en general a todos los homosexuales y transexuales, en lugar de limitarse a la prohibición de su promoción en niños. Von Der Leyen afirma que defender el desfile del orgullo del Blue’s Clues y a las drag queen cuentacuentos es una cuestión de «derechos humanos fundamentales», no como el derecho de los padres a proteger a sus hijos de este tipo de promoción.

Que la presidenta de la Comisión Europea opte por enmarcar el conflicto de esta manera deja clara la forma en que la burocracia de la UE considera a la familia tradicional y las creencias religiosas. Un portavoz del gobierno húngaro ha declarado: «Estamos dispuestos a debatir la ley con aquellos que se han manifestado en su contra», declaró el martes a la BBC. «La ley se refiere estrictamente a la protección de los niños. En ella se dice que para los menores de 18 años, la educación sexual debe ser apropiada y lo que no queremos es la intromisión de las llamadas ONG de los grupos de presión LGBTQ+ infiltrándose en las guarderías y las escuelas para explicar a los niños por qué es una gran idea someterse a tratamientos hormonales y a operaciones para cambiar su sexo antes de los 18 años. Son prácticas inaceptables».

¿Por qué son prácticas aceptables? Más aún, ¿por qué no se permite a los legisladores húngaros, elegidos democráticamente, decidir que está permitido que reciban los niños húngaros? El desprecio es impresionante.

La mayor parte de la ley trata de la pedofilia y la pornografía infantil. He pasado los extractos relevantes -es decir, las partes que son controvertidas- por Google Translate. Aquí está. Agradezco cualquier corrección que me indiquen los hablantes de húngaro:

«Ley XLVIII de 2008 sobre las condiciones básicas y ciertas restricciones de la actividad publicitaria de tipo económico. La sección 8 [§ (4)] de la ley modifica las palabras «y similares», sustituyéndolas por las palabras «además se inserta el siguiente párrafo 1a:

1a. Queda prohibida cualquier publicidad dirigida a menores de 18 años que promueva una sexualidad onanista o que se desvíe de la identidad correspondiente al género de nacimiento y promueva y muestre la homosexualidad».

Por lo tanto, no puede haber publicidad dirigida a los niños que promueva la transexualidad y la homosexualidad. No está claro si esto afecta a toda la publicidad que pueda ser vista por los niños (es decir, toda la publicidad), o solo a los anuncios dirigidos a los niños.

Más:

«En el sistema de protección de la infancia, el Estado reconoce a los niños según su género de nacimiento, protegiendo su derecho a la propia identidad.»

(2) Siguiente 6 / A. Se añade la siguiente sección:

«6 / A. §

Con el fin de garantizar los propósitos y los derechos del niño contenidos en esta ley, queda prohibida la distribución pornográfica a personas menores de dieciocho años, así como la oferta de contenidos a la carta que se desvíen de la identidad correspondiente al sexo de nacimiento, el género y promueve y muestra la homosexualidad».

Traducción: nada de material dirigido a los niños que promueva la ideología de género y la homosexualidad. No sé qué significa «promueva y muestre», es decir, los límites de la ley. Quizás esté más claro en el húngaro. Mi opinión es que se refiere específicamente a material producido para un público de niños y adolescentes menores de edad.

Más:

Ǥ 11

(1) Ley CXC de 2011 sobre la educación pública nacional. Ley [9. § (8) en la que «En el caso en que la institución mantiene» se sustituye por «En este caso, si el mantenedor de la institución «.] (en adelante: NKTV.) El artículo 9 se sustituye por el siguiente (12) y se añade el siguiente párrafo:

»

(12) Para los estudiantes, la información sobre la cultura sexual, la sexualidad, la orientación sexual y la atención especial debe ser objeto de desarrollo de una sesión sobre el desarrollo sexual, Ley Marco XVI. Artículo 1 (1). Estas ocupaciones no deben tener como objetivo la desviación de la identidad de género de nacimiento, la reasignación de género y la homosexualidad para promoverla».

(2) El NKTV. Capítulo 7 se sustituye por el siguiente 9 / A. Se añade la siguiente sección:

«9 / A. §

(1) La presencia de un empleado de la propia institución educativa en el ejercicio de su labor docente, así como un profesional de la salud vinculado a la institución y una tercera persona proveniente de alguna entidad que no sea un organismo público con un acuerdo de cooperación cultural sexual (la sexualidad en el contexto de las lecciones u otras actividades para los estudiantes: la orientación sexual, el desarrollo sexual, los efectos nocivos del consumo de drogas, Internet, los riesgos laborales y otros de salud física y mental; en lo sucesivo, «el programa») solo puede tener lugar si se trata de un organismo designado por la ley registrada».

Este fragmento es realmente confuso. Por lo que he podido ver -de nuevo, se trata de una traducción automática de un documento escrito en lenguaje jurídico-, esta parte de la nueva ley exige que se prohíba la educación sexual pro-LGBT, y que quienes la lleven a cabo deban ser aprobados oficialmente por el Estado.

Entiendo perfectamente por qué esto ofende a los progresistas. Pero también entiendo por qué los legisladores húngaros han votado a favor: están cansados de la propaganda dirigida a sus hijos. Y los apoyo. Sin embargo, me gustaría que se redefiniese la ley para garantizar que aquellos padres que quieran dar lecciones pro-LGBT a sus hijos puedan hacerlo legalmente.

Miren, he pasado parte de esta tarde participando en un foro en directo con Paivi Rasanen, una diputada finlandesa, cristiana tradicionalista, que se enfrenta a un juicio por delitos de odio por haber tuiteado un versículo de la Epístola a los Romanos, crítico con la homosexualidad. Se trata de una mujer cristiana que podría ir a la cárcel durante dos años simplemente por respaldar públicamente lo que dice la Biblia, a pesar de que esta pueda ofender a algunos homosexuales, así como a sus aliados. ¿Y se supone que no debo preocuparme de que los niños tengan que conectarse a Internet para ver a la Rana Gustavo dando un concierto del Orgullo junto a una drag queen, en lugar de verlo en la televisión húngara? ¿Se supone que no debo preocuparme de que a los niños húngaros de siete años se les diga que tener pene no significa que sean niños? Olvídenlo.

Ursula von der Leyen no está siendo honesta sobre la ley húngara. Si prohibiera todo tipo de discurso sobre las personas LGBT, tendría razón. Pero no es así. Solo cubre aquellos discursos que se dirigen a los niños. Prohibiría cosas como esta porquería presentada durante un taller de adolescentes en Boston y sancionado por el Estado hace 21 años:

Whiteman asistió a un taller «solo para jóvenes, de 14 a 21 años» llamado «Lo que no te dijeron sobre el sexo y la sexualidad queer en la clase de salud». Si «ellos» no te contaron estas cosas, probablemente es porque «ellos» estaban preocupados de acabar en la cárcel.

La escandalosa sesión fue dirigida por las empleadas del Departamento de Educación de Massachusetts Margot Abels y Julie Netherland, y por Michael Gaucher, un educador sobre el SIDA de la agencia de salud pública de Massachusetts. Gaucher abrió la sesión preguntando a los adolescentes cómo podían saber si habían tenido o no sexo. Alguien preguntó si el sexo oral era realmente sexo.

«Si eso no es sexo, entonces el número de veces que he tenido sexo ha disminuido drásticamente, ¡de una montaña a un valle, cariño!», chilló Gaucher. A continuación, engatusó a un joven participante, algo reacio, a hablar sobre qué orificios deben llenarse para que haya habido sexo: «No seas tímida, cariño, puedes hacerlo».

Más tarde, los tres adultos respondieron a las preguntas escritas de los niños. Uno de ellos preguntó sobre el fisting, una práctica sexual en la que uno introduce su mano y su antebrazo en el recto de su pareja. El servicial y entusiasta Gaucher demostró la posición correcta de la mano para este acto. Abels describió el fisting como «una experiencia de dejar entrar en tu cuerpo a alguien con quien quieres estar así de cerca e íntimamente», y lo elogió por ser un “descubrimiento».

Gaucher instó a los adolescentes a que consultaran a su asesor de la Alianza Gay/Hetero, un consultor «muy moderno», para que les aconsejara sobre cómo acercarse a una posible pareja sexual. El trío continuó explicando que las lesbianas pueden experimentar la felicidad sexual frotando sus clítoris, y Gaucher les dijo a los chicos que se rumorea que la eyaculación masculina sabe «más dulce si la gente come apio». Y así continuó la sesión.

Los padres que denunciaron esta sesión fueron convertidos en chivos expiatorios y sufrieron las consecuencias. En Hungría, a pesar de lo que dice Ursula von der Leyen, eres libre de amar a quien quieras, aunque no de contarlo a los niños en el aula o en la televisión, o de animarles a hacer lo mismo. Hungría no es Massachusetts, gracias a Dios.

Publicado por Rod Dreher en The American Conservative.

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