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Las ideas claras 

Una presencia cada vez más asfixiante del Estado en la vida de las personas

El día 8 de abril se impartía una conferencia en el Colegio San Pablo CEU de Montepríncipe (Madrid) a cargo de D. Alfredo Dagnino Guerra, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (Fundación San Pablo CEU), con la presencia de su Director General y la Consejera Nacional de la Fundación, la Presidenta del APA, el Director del Colegio, Constantino Falcón, y otras personalidades. A continuación exponemos las ideas más esenciales

La Educación para la ciudadanía (EpC), ¿es una asignatura más?

No. Es un paso más en un proyecto de intervencionismo profundo, creciente e ilegítimo del Estado en el ámbito de la educación. La EpC constituye una de las iniciativas legislativas de más grave repercusión en los campos antropológico, cultural y espiritual.

¿Son inofensivos los contenidos de EpC?

No; por tres razones: afectan gravemente al bien de las personas, imponiendo una concepción antropológica de hombre, familia y sociedad que no es neutral y corresponde a una ideología que la mayoría no comparte; en segundo lugar, afectan gravemente a derechos primordiales insustituibles e inalienables de los padres, amparados por los tratados internacionales, como es el de educar a sus hijos según sus propias convicciones; y, por último, afectan gravemente al derecho a un proyecto educativo en libertad sin injerencias del Estado, pues la libertad de enseñanza implica la libertad de crear centros docentes dotados de un ideario. Nuestro modelo NO es escuela única, pública y laica; ésta debe convivir con la escuela de iniciativa social (confesional o no confesional).

La libertad de pensamiento en peligro

Esta cuestión no afecta sólo a los católicos, sino que afecta a la libertad del ciudadano frente al Estado, una libertad de las más señeras, porque se relaciona directamente con la libertad de ideología y de conciencia. De hecho, la Constitución Española (1978) reconoce el derecho a la libertad de enseñanza, pero ésta no se ha producido. Estamos asistiendo a una desintegración de la educación. Las leyes han ido de-construyendo la educación en España hasta llegar a la degradación que trae la EpC.

Esto del adoctrinamiento estatal, ¿es algo nuevo?

El hecho de que el Estado quiera adoctrinar, modelar, educar tiene abundantes antecedentes en la historia: en la antigua Grecia, la familia y los padres no tienen derecho alguno a la educación de sus hijos; el idealismo alemán entiende que la educación debe estar al servicio del proyecto de construcción nacional; el laicismo de la tercera república francesa ensalza que “hay que arrebatar el alma de los niños al servicio de la república” (Robespierre-Llopis).

¿Es la EpC una ideología para nuestros hijos?

La EpC responde a una ideología muy concreta basada en viejos materialismos y viejos ateísmos del pasado. De hecho:

1. Presenta una visión anticristiana del hombre, la familia, la sociedad y la educación: el hombre es creador y no creado, principio y fin, señor de todas las cosas. Pero en España el 80-90% familias eligen la asignatura de religión católica para sus hijos en los centros públicos. Con la EpC estos niños van a recibir enseñanzas que entran en colisión frontal con la visión cristiana del la vida y del mundo.

2. Promueve el relativismo ético y moral, es decir, cuanto supone dejarse llevar por cualquier viento de doctrina, lo que el Papa actual Benedicto XVI califica de dictadura del relativismo  como consecuencia de la disolución de la ley natural. Los fundamentos de la EpC sostienen y reafirman el pluralismo ético: toda doctrina, toda corriente de pensamiento, cualquier concepción antropológica vale igual, lo que implica que el legislador no tienen límites para legislar, él puede decidir y decide el bien y el mal.

3. Preconiza la autonomía completa del hombre, la libertad sin límites.

4. Niega la dignidad trascendente del hombre.

5. Impone una concepción profundamente anticristiana de la vida, que, paulatina e inconscientemente, se infiltra en la sociedad, en las prácticas culturales, en las iniciativas legislativas.

6. La ideología de género es el tema estrella de la Epc. Es obsesiva la cuestión del género y las concepciones antropológicas que de ella dimanan, con enseñanzas que insisten en que toda persona tienen derecho a elegir su sexo, independientemente de los datos biológicos, antropológicos…; por lo que la condición de hombre y mujer está en su libre opción, no porque naturalmente exista. Esta ideología da de lleno en la línea de flotación de la familia y del matrimonio.

7. Contrapone continuamente familia moderna y antigua, con la pretensión de minar nuestras raíces utilizando el término familia tradicional; pero olvida que la familia no es tradicional: es natural.

8. Transmite el laicismo ideológico derivado de la Ilustración: voluntad de prescindir de Dios en la vida pública y del hombre. Pero los derechos de la persona humana son previos al Estado: están ahí, aunque no los reconozca una ley humana.

9. La EpC vulnera derechos constitucionales cuestionando quiénes son los titulares del derecho de educación, si el estado, la sociedad o los padres. Son los padres según lo avalan no sólo nuestra Constitución (artículo 27.3), sino también las normas de derecho internacional público o la declaración universal de los derechos humanos. ¿O es acaso misión del estado educar la conciencia moral de los alumnos?

Una revolución silenciosa

La revoluciones en occidente ya no se hacen tomando los palacios de invierno; no se puede hacer una revolución traumática y violenta, sino lenta y paulatina a través de la hegemonía sobre las conciencias. La EpC pretende formar un tipo de hombre nuevo para lograr una sociedad más sumisa, voluble y susceptible de manipulación.

¿Qué rasgos tiene la EpC y cómo se articula?

1. Es obligatoria para todos los centros, no es voluntaria.

2. Es evaluable: evalúa conocimientos, habilidades y conductas de los alumnos.

3. Incluye materias diversas:

– Inocuas: la Constitución, sistema social y político, derechos humanos… (Estas se podrían impartir de modo transversal en otras asignaturas).

– No inocuas: formación de la conciencia moral-cívica de los alumnos (expresado así textualmente en los reales decretos).

4. No se puede hacer adaptación de contenidos.

5. No negociable (según sostiene el Secretario General de Educación); además, se ha implantado sin contraste de puntos de vista, sin diálogo social, sin consultas…

¿Cuál es la posición de la Iglesia Católica?

La posición de la Iglesia Católica en España es inequívoca: la asignatura es inaceptable en la forma y en el fondo. En la forma porque es obligatoria imponiendo a todos la concepción moral de algunos; y, en el fondo, por las razones que ya hemos explicado anteriormente. La Iglesia insta al acatamiento de las leyes civiles con un límite claro, que son las leyes injustas.

Si no objetas, te los educan ellos

La objeción de conciencia es una negativa legítima a cumplir un mandato, una obligación o norma jurídica cuyo cumplimiento entra en contradicción con la propia conciencia (militares, farmacéuticos, médicos, enfermeros).

La objeción de conciencia es un derecho fundamental y constitucional, como una especificación que es del derecho a la libertad ideológica.

En concreto, para objetar se debe dirigir un escrito al centro educativo con copia a la Consejería de Educación de la Comunidad Autónoma.

La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) no es neutral

Efectivamente, la ACdP tiene una inspiración católica y es fruto de una misión apostólica. Queremos que se cumpla la Constitución española en materia de libertad de enseñanza. Queremos defender la integridad de nuestro ideario de cualquier interferencia externa, aunque sea del Estado. Por eso, la ACdP ha querido tomar una posición pública de oposición frontal a la EpC con máxima firmeza y determinación. La gravedad de esta asignatura exige que ACdP y otras instituciones se opongan radicalmente, articulando una lucha cultural desde la sociedad civil para defender derechos inalienables.

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