Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|lunes, agosto 10, 2020
  • Siguenos!

Las obras dan testimonio de mi 
24 de Abril
Por Francisco Javier Sánchez Hita

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: – «¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.» Jesús les respondió: – «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno» (San Juan 10, 22-30).

COMENTARIO

Buenos días hermanos en Cristo.

Seguimos celebrando la Resurrección del Señor en la cincuentena pascual.

En el Libro del Eclesiastés podemos leer que no hay nada nuevo bajo el sol.

En el Evangelio de hoy los judíos piden a Jesús que se pronuncie claramente. ¿Eres o no el Mesías?

Jesús responde apelando a sus obras, las obras que hace en nombre del Padre. Pero ellos no las aceptan “porque nos sois ovejas mías”.

Hoy en día siguen ocurriendo milagros, por ejemplo, curaciones milagrosas. Y sigue habiendo personas, incluso médicos, que al verlo, reconocen la curación pero no admiten que sea un milagro.

Y esto nos puede ocurrir a cualquiera. Las personas que no admiten al Señor hablan de “casualidades”. Los que sí admiten al Señor afirman que las casualidades no existen. Que en todo caso son “diosalidades”.

Lo mismo que en los tiempos del Señor Jesús hay personas que se cierran a Él porque no son ovejas suyas. Porque libremente no quieren serlo.

Y hay otras que libremente escuchan su voz, le siguen y el Señor les da vida eterna “y nadie las arrebatará de mi mano”.

Como dice el Eclesiastés, nada nuevo bajo el sol.

Hermanos, está en nuestras manos. Libremente podemos seguir y aceptar al Señor o no hacerlo.

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna, amén.

Añadir comentario