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“Tenia ganas de ver a Jesús” 
23 de Septiembre
Por Rafael Luis Alcázar

En aquel tiempo, el virrey Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es éste de quien oigo semejantes cosas?» Y tenía ganas de ver a Jesús (San Lucas 9, 7-9).

COMENTARIO

Herodes no sabía a que atenerse. Yo también, como todo hombre, no se a que atenerme cuando escucho noticas, conversaciones o comentarios que constantemente nos inundan en nuestra sociedad. Sin tu discernimiento no soy nada Señor.  ¿Qué seria de mi si no te hubiese conocido? Si tu no me hubieras llamado por mi nombre a seguirte ¿Qué seria de mi?

Desde niño me hablaron de ti mis padres, también mis maestros me hablaban de tus enseñanzas, de la sabiduría que te era propia y que habías transmitido a tus seguidores hacía tantos años. Me explicaron lo bueno que es perdonar, querer a los que me rodean, compartir con los que menos tienen, esforzarte por mejorar…etc. y así se iba dibujando en mi mente lo que significaba amar. Poco a poco en mi adolescencia y mi juventud fue creciendo la semilla que recibí en mi bautismo apenas sin darme cuenta, fue toda una tarea maravillosa la que fuiste tu haciendo conmigo al ir transformando unas células incipientes para hacerlas pasar de ser, apenas un feto chiquitito, para darle lentamente la forma de persona que soy ahora. Y como el niño recién nacido (como el mismo Herodes dice en este evangelio) yo también tenia ganas de verte. Crecí; pasé de la leche materna a la papilla y poco a poco a la comida sólida y así por fin y con la ayuda estupenda de los que pusiste en el tiempo de mi camino descubrí que tenia un padre y una madre. Supe quien era y de donde venia y mas adelante, en mi madurez, descubrí a donde iba, y cual es mi destino. Porque te han visto mis ojos hecho camino, verdad y vida porque tu lo eres todo y yo sin ti no soy nada. Que contento estoy de conocerte Señor, mejor dicho, de que tu me hayas conocido. Ojalá que yo me deje modelar cada dia para que se den en mi los gestos y actitudes que hagan reconocer en mi que me has elegido para ser tu hijo de tal forma que desee siempre parecerme a ti que eres manso y humilde de corazón, porque se que así hallaré la paz y el descanso de mi alma que siempre va bien agarrada de tu mano para no perderme en el camino. ¡No me sueltes tu Señor!

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