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«Lo he glorificado y volveré a glorificarlo» 
21 de Marzo
Por Carmen Montes López

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.»
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.

Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este  mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.»
Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.»

La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.»

Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir
(San Juan 12, 20-33).

COMENTARIO

Estamos terminando la Cuaresma. Tiempo de reflexión, de preparación para poder contemplar y experimentar la Pascua, el paso de Dios por nuestra vida que nos permite vivir la alegría profunda de la resurrección en todo su significado.

Como hoy, algunos griegos acudían porque se acercaba la fiesta.  Eran extranjeros, se dice de los griegos que eran los inteligentes, quizá estudiosos que se acercaban por curiosidad, o quizá los turistas del tiempo actual, o buscadores de la verdad.

Jesús, al enterarse, reconoce que se acerca ya  su día, el tiempo de completar su misión, el final.

Ante esta realidad, experimenta como cualquiera de nosotros un profundo sufrimiento y lo expresa: “mi alma está agitada”.

Nosotros estamos representados en estos griegos quizá los más inteligentes aunque, como muchos de nosotros, no parece que se enteraban mucho: “La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel”

Pero también nosotros somos visitados por unos “extranjeros” muy inteligentes: soledad, fracaso, enfermedad… y también están las canas, las arrugas, la ancianidad… Muchas cosas  nos van anunciando nuestro día final.

Y ante esto Jesús dice: ¿qué  diré?

Y como nosotros: “Padre líbrame de esta hora”…

Pero añade: …Pero si por esto he venido, para esta hora…Padre, glorifica tu nombre.»

Cuatro veces se repite la palabra glorificar en este texto, en el sentido que sea dada la gloria al nombre de Dios, pero que esto sea hecho por el propio Padre

Que esta vida y esta muerte, sirvan para bendecir a Dios, que sean motivo de alabanza, de alegría, de fiesta.

Pero mi alma esta “agitada”: hazlo tú Padre, glorifica tu nombre.

Una vez más se realiza esta manifestación de Dios a los hombres por medio de Jesucristo. Ocurre en su nacimiento a los pobres y pastores, en la Epifanía a los poderosos de la tierra, en la transfiguración a sus discípulos;  y ahora a los inteligentes (los griegos), anunciando su máxima manifestación en la cruz muriendo por amor a todos. Por eso dice la voz: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo»

Nos está anunciando la muerte, sí, pero no una muerte sin sentido, es la muerte que da mucho fruto, como el grano de trigo. No nos deja sumergidos en el miedo y la pena, nos consuela como a sus discípulos:

cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.»

El fruto es la vida, es tu historia, es la resurrección, la suya, la nuestra, la tuya.

Nos invita a responder igual: …”si para esto he venido… ¡sea!, que se bendiga tu nombre, que se alegren por ti, que te sea dada la gloria que mereces a través de mí, que hablen bien de ti, que se cumpla tu voluntad y disfrutemos de la fiesta”…

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