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Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre 
12 de Febrero
Por Valentin de Prado

En aquel tiempo, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

Y cuando, apartándose de la gente, entró en casa, sus discípulos le preguntaban sobre la parábola. Él les dijo: «¿También vosotros estáis sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, pues no entra en su corazón sino en el vientre y va a parar al excusado» —así declaraba puros todos los alimentos— Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre» (San Marcos 7, 14-23).

COMENTARIO

Hoy Jesús nos enseña que todo lo que Dios ha hecho es bueno. Es, más bien, nuestra intención no recta la que puede contaminar lo que hacemos. Dios como dice el libro del génesis después de la creación todo lo hizo muy bien: “Dios vio que todo cuanto había hecho era muy bueno.”. Recordemos por ejemplo también el pasaje de San Pedro con Cornelio, narrado en los Hechos de los apóstoles “La voz le dijo por segunda vez: «Lo que Dios ha purificado no lo llames tú profano.»”. Por lo tanto, todo lo creado es bueno, sólo nosotros, nuestros pecados pueden estropear el plan divino. “Todo depende con los ojos con que lo veas» dice un famoso refrán español…. Entonces todo lo que hay a nuestro alrededor es bueno en principio y depende de nuestra libertad usarlo bien o mal. Solo cuando nosotros lo tomamos y le damos un sentido negativo, lo volvemos «Impuro».

Esto fue la gran liberación que supuso para los primeros cristianos sometidos a al rigorismo de la ley y los mandamientos judíos y que tantas veces el Señor achaca a los fariseos. La ley esclaviza pero el espíritu da vida. , El cristianismo nos liberó de la ley y nos hizo libres.  Libres totalmente para honrar a Dios desde el corazón, desde la mente y con todo nuestro ser, sabiendo que el hombre no está sometido al sábado, si no el sábado al hombre.

Fue un gran paso, y un gran regalo del señor, a todos nosotros. No rompamos ni contaminemos con nuestra actitud, nuestra soberbia, nuestro egoísmo esta liberación para el alma y para el cuerpo que Jesús nos trajo. El pecado es el que nos esclaviza. Solo la verdad hace libres y la verdad es Jesucristo.

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